DICCIONARIO MÉDICO
Vermis
El vermis es la porción medial y estrecha del cerebelo que conecta sus dos hemisferios, situada en la línea media de la fosa craneal posterior. Su superficie está recorrida por fisuras transversales que la dividen en nueve lobulillos, agrupados de forma clásica en un vermis superior, un vermis posterior y el nódulo del lóbulo floculonodular. El nombre procede del latín vermis, «gusano», y describe el aspecto segmentado que muestra la estructura al seccionarla en el plano sagital: una sucesión estrecha de crestas y surcos que recordó a los primeros anatomistas la superficie anillada de una lombriz. La misma raíz dio nombre, siglos después, al apéndice vermiforme del intestino, otra estructura bautizada por pura semejanza de forma. El término ha llegado sin apenas variación hasta la nomenclatura anatómica internacional, que lo recoge como vermis cerebelli. Ocupa la fosa craneal posterior, por debajo de la tienda del cerebelo y por encima del techo del cuarto ventrículo, encajado entre los dos hemisferios cerebelosos como una cuña estrecha que los mantiene unidos. La Real Academia Nacional de Medicina lo describe como el componente cortical del espinocerebelo vermiano, la parte del cerebelo que recibe la información sensitiva procedente de la musculatura del tronco y de la porción proximal de las extremidades. Sus neuronas de Purkinje proyectan sobre todo al núcleo fastigio y, de forma más restringida, a los núcleos vestibulares, dos estaciones que reenvían esa información hacia el tronco encefálico para regular el tono muscular, el equilibrio y la postura. El vermis superior, por delante de la fisura primaria, reúne la língula, el lobulillo central y el culmen. Tras esa fisura empieza el tramo medio, con el declive, el folium y el tuber; a continuación vienen la pirámide y la úvula, hasta la fisura uvulonodular. El nódulo cierra la serie, ya dentro del lóbulo floculonodular, y es con diferencia el más antiguo desde el punto de vista filogenético. Son nueve lobulillos en total, cada uno subdividido a su vez en folias. La nomenclatura moderna, que numera del I al X toda la corteza cerebelosa según el sistema de Larsell, es homóloga a estos nombres clásicos. No siempre hay una correspondencia de uno a uno: el folium equivale al lobulillo VIIA y el tuber al VIIB, mientras que el nódulo recibe el número X. Cada lobulillo vermiano tiene además su equivalente en los hemisferios laterales; el más conocido es el del nódulo, que junto con el flóculo forma el lóbulo floculonodular completo. Desde el punto de vista funcional resulta más práctico dividir el vermis en dos mitades que en sus nueve lobulillos por separado. El superior participa en el control del tono muscular y en la coordinación de los movimientos del tronco y de las extremidades. El inferior, unido al sistema vestibular a través del nódulo, interviene en el equilibrio y en la estabilización de la mirada durante el movimiento de la cabeza. Esa doble función explica por qué el vermis se reparte entre dos categorías filogenéticas distintas. La mayor parte, con el culmen, la pirámide y la úvula, pertenece al paleocerebelo, la porción de aparición intermedia en la escala evolutiva de los vertebrados. El nódulo, en cambio, se clasifica dentro del arquicerebelo, la parte filogenéticamente más antigua y la más ligada al aparato vestibular. La ausencia congénita, total o parcial, del vermis es el rasgo que define la malformación de Dandy-Walker (código Q03.1 de la CIE-10), en la que suele acompañarse de un quiste en la línea media de la fosa posterior y de dilatación del cuarto ventrículo. Cuando la falta se limita al nódulo, con el resto del vermis conservado, el cuadro es mucho más discreto. Un signo distingue con claridad la lesión vermiana de la que afecta a un hemisferio cerebeloso: la marcha se vuelve inestable, con la base de sustentación ampliada y oscilaciones del tronco hacia uno y otro lado, sin la desviación constante hacia un solo lado que caracteriza al daño hemisférico. Depende de qué lobulillo se considere. La mayor parte del vermis, con el culmen, la pirámide y la úvula, se agrupa dentro del paleocerebelo; el nódulo, en cambio, pertenece al arquicerebelo, la porción filogenéticamente más antigua y vinculada al sistema vestibular. Sí, aunque las consecuencias dependen de cuánto tejido falte y de si la ausencia es aislada o forma parte de un cuadro más amplio. La agenesia total o casi total, propia de la malformación de Dandy-Walker, suele acompañarse de hidrocefalia y de un grado variable de discapacidad motora e intelectual. Cuando el defecto se limita al nódulo, con el resto del vermis intacto, las alteraciones del equilibrio pueden ser leves y compatibles con una vida prácticamente normal. Lo que determina el pronóstico no es solo la extensión del defecto, sino las estructuras vecinas que arrastra consigo la malformación, en particular el sistema ventricular. El árbol de la vida es el patrón ramificado que dibuja la sustancia blanca cerebelosa al cortar el órgano por la mitad, y es precisamente en el vermis donde ese dibujo se aprecia con mayor nitidez. La sucesión de lobulillos separados por fisuras profundas multiplica los pliegues de sustancia blanca que dan lugar a esa imagen arbórea. Nueve, según la nomenclatura clásica: língula, lobulillo central, culmen, declive, folium, tuber, pirámide, úvula y nódulo. El sistema de Larsell los numera del I al X, correspondiendo el X al nódulo.Qué es el vermis
Lóbulos del vermis
Vermis y clasificación filogenética del cerebelo
Cuando el vermis falta o se malforma
Preguntas frecuentes
¿El vermis pertenece al paleocerebelo o al arquicerebelo?
¿Puede una persona vivir sin vermis?
¿Qué relación tiene el vermis con el árbol de la vida del cerebelo?
¿Cuántos lobulillos tiene el vermis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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