DICCIONARIO MÉDICO
Fisuración
La fisuración es un proceso de formación de una o varias grietas (fisuras) en un tejido orgánico. El término se emplea con mayor frecuencia en odontología, donde designa la aparición de microfisuras en el esmalte dental, pero también se aplica en dermatología para describir el agrietamiento progresivo de la piel y las mucosas. La voz fisuración es un sustantivo de acción derivado de fisura (del latín fissūra, "hendidura"), formado con el sufijo -ción que indica proceso. No describe una grieta ya establecida, sino el mecanismo por el cual esta se produce: la propagación gradual de una línea de rotura a través de un material biológico sometido a tensiones mecánicas, térmicas o químicas repetidas. Aunque cualquier tejido puede fisurarse, la palabra ha arraigado especialmente en dos campos: la odontología y la dermatología. El esmalte es el tejido más duro del organismo, pero también uno de los más frágiles ante la fatiga mecánica. La masticación continua, los cambios bruscos de temperatura en la boca, los hábitos parafuncionales (como el bruxismo o morder objetos duros) y los traumatismos directos generan microgrietas que se extienden progresivamente por la superficie del diente. En sus fases iniciales, la fisuración produce las llamadas craze lines o líneas de infracción del esmalte: trazos verticales muy finos, visibles a contraluz, que afectan solo a la capa más externa y no provocan dolor ni comprometen la estructura del diente. Son un hallazgo frecuente en adultos mayores de 30 años y, en la gran mayoría de los casos, carecen de significado patológico. Cuando la grieta progresa en profundidad y alcanza la dentina, la situación cambia. El diente puede volverse sensible al frío, al calor o a la presión masticatoria, y la línea de fisuración puede evolucionar hacia una fractura cuspídea, una fractura radicular vertical o, en el peor de los escenarios, la partición completa de la pieza dental. La secuencia que va de la simple línea de infracción al diente partido constituye lo que la literatura anglosajona denomina cracked tooth syndrome. En la piel, la fisuración se manifiesta como ragaduras: grietas lineales que se abren en zonas de piel gruesa y queratinizada sometidas a tracción o deshidratación. Los talones, las comisuras labiales, los pulpejos de los dedos y los pliegues retroauriculares son localizaciones habituales. Factores como la sequedad ambiental, el lavado frecuente con detergentes, la dermatitis de contacto y ciertas enfermedades sistémicas (diabetes, hipotiroidismo) predisponen al agrietamiento progresivo de la epidermis. Generalmente no. Las líneas superficiales (craze lines) son consideradas un hallazgo fisiológico del envejecimiento del esmalte. Solo cuando la grieta se profundiza hasta provocar sensibilidad o dolor, o cuando se sospecha que puede progresar hacia una fractura, se plantea su sellado o la protección del diente con una restauración. No exactamente. La fisuración es el proceso; la fractura, su resultado final. Una línea de fisuración puede permanecer estable durante años sin llegar a producir una fractura, pero toda fractura dental ha partido de una fisuración previa, aunque esta no siempre se haya detectado a tiempo. Sí. El rechinamiento y el apretamiento sostenido de los dientes someten al esmalte a cargas cíclicas que superan su resistencia a la fatiga. Los pacientes bruxistas presentan con frecuencia un número de craze lines mayor que la población general, y su riesgo de fractura cuspídea también es más elevado.Qué es la fisuración
Fisuración del esmalte dental
Fisuración cutánea
Preguntas frecuentes
¿Las líneas de fisuración del esmalte requieren algún tipo de intervención?
¿Fisuración y fractura dental son lo mismo?
¿El bruxismo acelera la fisuración del esmalte?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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