DICCIONARIO MÉDICO
Erosión
La erosión cutánea es una pérdida parcial o total de la epidermis que no alcanza la dermis. Se clasifica como lesión elemental secundaria en dermatología. Al no afectar a la membrana basal ni a las capas más profundas de la piel, la erosión cura habitualmente sin dejar cicatriz. El término procede del latín erosio, -ōnis, derivado de erōdere ("roer", "desgastar"), compuesto de e- (prefijo de procedencia) y rōdere ("roer"). La imagen original era la de un material que va perdiendo sustancia por desgaste superficial, y la medicina la adoptó para describir una pérdida limitada a la capa más externa de la piel. En la semiología dermatológica, la erosión pertenece al grupo de las lesiones elementales secundarias: aquellas que no aparecen sobre piel sana, sino que resultan de la evolución, la manipulación o la rotura de una lesión previa. Un ejemplo muy frecuente es la erosión que queda al romperse una vesícula o una ampolla: el techo ampollar se desprende y deja al descubierto un lecho húmedo, brillante y ligeramente doloroso que corresponde a la epidermis parcialmente denudada. Para que se produzca una erosión, la epidermis tiene que perder continuidad sin que el daño alcance la dermis papilar. El resultado es una zona húmeda o exudativa, generalmente plana o ligeramente deprimida con relación al plano cutáneo circundante, a veces cubierta por un exudado seroso fino. El color varía entre rosado y rojo, según la profundidad de la pérdida y la vascularización local. Como la membrana basal permanece intacta (o al menos parcialmente conservada), los queratinocitos basales pueden regenerar la epidermis perdida. Ese es el dato que la diferencia funcionalmente de la úlcera: en la erosión, la reparación no necesita depositar tejido conjuntivo nuevo, de modo que no se produce cicatriz. El tiempo de reepitelización suele oscilar entre unos pocos días y dos semanas, dependiendo de la extensión y de la causa subyacente. La erosión puede producirse por mecanismos muy diversos. El más habitual en la práctica clínica es la rotura de lesiones ampollares, tanto en enfermedades como el pénfigo o el penfigoide como en dermatitis de contacto aguda o quemaduras superficiales. El rascado intenso y repetido sobre una piel inflamada también genera erosiones, aunque en ese caso muchos autores prefieren el término excoriación si la pérdida se extiende a la dermis superficial. Otras causas incluyen la maceración cutánea por humedad prolongada (frecuente en pliegues de pacientes encamados), infecciones víricas como el herpes simple o la varicela una vez que las vesículas se rompen, y reacciones adversas medicamentosas que provocan desprendimiento epidérmico. En lactantes, la dermatitis del pañal genera erosiones superficiales por el contacto prolongado de la piel con la humedad y las enzimas fecales. Tres lesiones elementales comparten la pérdida de sustancia cutánea, pero difieren en profundidad y consecuencias. La erosión se limita a la epidermis, no deja cicatriz y puede producirse por cualquier causa. La excoriación es una erosión provocada específicamente por el rascado o la fricción mecánica, y en muchos textos se considera que afecta a la epidermis completa y a la dermis papilar superficial, de modo que puede dejar una marca residual leve. La úlcera supone una pérdida que penetra claramente en la dermis, alcanzando en ocasiones la hipodermis. Cura con formación de tejido cicatricial y suele tener una evolución más prolongada. Cuando la semiología dermatológica describe un lecho excavado, con bordes definidos y fondo granulante o fibrinoso, el término adecuado ya no es erosión sino úlcera. Del latín erosio, derivado del verbo erōdere, "roer" o "desgastar poco a poco". La misma raíz aparece en el término geológico que describe el desgaste del terreno por el agua o el viento. En medicina, la metáfora se aplica a la pérdida gradual de la superficie cutánea. No, siempre que se limite a la epidermis y no se complique con infección o manipulación que profundice la lesión. La regeneración epidérmica a partir de los queratinocitos basales restaura la superficie sin necesidad de depósito de colágeno cicatricial. No exactamente. La abrasión implica fricción mecánica contra una superficie rugosa: es siempre traumática. La erosión es un concepto más amplio que no presupone un mecanismo concreto; puede deberse a una ampolla rota, a una infección o a una reacción medicamentosa, sin que haya habido roce ni trauma directo. Es aquella que no surge sobre piel previamente sana, sino como consecuencia de la evolución, la rotura o la transformación de otra lesión cutánea. La costra, la escama, la cicatriz y la propia erosión son ejemplos. Las lesiones primarias (mácula, pápula, vesícula) aparecen, en cambio, sobre piel intacta. Si desea profundizar en conceptos asociados a la erosión cutánea, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la erosión cutánea
Mecanismo y aspecto clínico
Causas frecuentes
Diferenciación con la excoriación y la úlcera
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra erosión?
¿Una erosión deja cicatriz?
¿Es lo mismo una erosión que una abrasión?
¿Qué es una lesión elemental secundaria?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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