DICCIONARIO MÉDICO

Costra

La costra es una lesión elemental secundaria de la piel. Se forma cuando un exudado (sangre, suero, pus o una mezcla de ellos) se seca sobre la superficie cutánea tras una herida, una erosión o el estallido de una vesícula o pústula. Su aspecto, color y consistencia varían según la composición del material desecado.

Qué es la costra

El término procede del latín crusta, que designaba la corteza endurecida de cualquier superficie. En medicina, la voz crusta ya aparece en los textos hipocráticos con sentido clínico próximo al actual, y se consolidó en la dermatología moderna como parte del vocabulario semiológico básico. La Real Academia Nacional de Medicina la define como la masa sólida resultante de la desecación de un líquido orgánico sobre la piel.

Dentro de la clasificación de las lesiones cutáneas, la costra pertenece al grupo de las lesiones secundarias: no aparece sobre piel sana, sino como consecuencia de otra lesión previa que ha exudado o sangrado. Esa distinción tiene valor práctico, porque la presencia de una costra obliga al explorador a preguntarse qué lesión primaria hubo debajo.

Formación y composición

Cuando una herida o una lesión cutánea expone la dermis, las plaquetas inician la hemostasia y se activa la cascada de coagulación. El resultado es un tapón de fibrina y elementos celulares que, al contacto con el aire, pierde agua progresivamente. Esa desecación transforma el exudado húmedo en una capa sólida adherida a la superficie. El proceso recibe el nombre técnico de encostración o incrustación.

No todas las costras contienen los mismos componentes. Según el material predominante, se distinguen varios tipos:

Costra hemática. Está formada principalmente por sangre desecada. Adquiere un color rojo oscuro o pardo negruzco, tiene textura firme y se observa con frecuencia sobre heridas traumáticas o excoriaciones.

Costra serosa. Procede del suero sanguíneo, es amarillenta, más delgada que la hemática y propia de lesiones eccematosas o de fases tardías de dermatitis ampollosas.

Costra melicérica. Tiene un color amarillo dorado que recuerda a la miel (de ahí su nombre, del griego μέλι, "miel", y κηρός, "cera"). Es característica del impétigo no ampolloso y de las sobreinfecciones bacterianas de otras dermatosis. Su presencia orienta al clínico hacia una etiología estreptocócica o estafilocócica.

Costra purulenta. Predomina el pus desecado, lo que le confiere un tono verdoso o amarillo verdoso. Indica supuración activa previa.

En la práctica, muchas costras son mixtas: combinan suero, sangre y restos celulares en proporciones variables que determinan un espectro continuo de colores y consistencias.

Significado clínico de la costra en la reparación cutánea

Durante décadas se asumió que la formación de una costra era señal inequívoca de buena evolución. Esa idea merece un matiz. La costra protege el lecho de la herida frente a la contaminación externa y a la pérdida de fluidos, pero, cuando resulta gruesa y rígida, puede dificultar la migración de los queratinocitos sobre la superficie dañada, lo que enlentece la reepitelización. Las corrientes actuales de cuidado de heridas favorecen un ambiente húmedo controlado bajo apósito precisamente para evitar la formación de una costra seca y densa.

Conviene no retirar una costra que se ha formado de manera espontánea sobre una herida en buena evolución: arrancarla expone tejido de granulación inmaduro y puede reactivar el sangrado. La costra acaba desprendiéndose sola cuando la epidermis subyacente ha completado su regeneración.

Diferenciación con la escara y la escama

Tres lesiones secundarias comparten el rasgo de ser formaciones secas sobre la piel, pero su origen y significado difieren.

Escara. Es tejido necrótico (muerto) que permanece adherido a la superficie cutánea. Tiene un color negro o marrón muy oscuro, una textura coriácea y está firmemente pegada al lecho subyacente. La escara aparece cuando la destrucción tisular alcanza toda la dermis o incluso el tejido subcutáneo, como sucede en quemaduras profundas o en úlceras por presión avanzadas. La costra, en cambio, no es tejido muerto sino exudado seco; se deshace con relativa facilidad entre los dedos y su base, al desprenderse, suele mostrar piel en regeneración.

Escama. Consiste en acumulación de estrato córneo, es decir, queratina muerta. No procede de un exudado sino de una alteración en el recambio epidérmico. La escama es propia de la psoriasis, la dermatitis seborreica o las micosis superficiales; la costra, de heridas, infecciones exudativas y dermatosis vesiculoampollosas.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra costra?

Del latín crusta, que significaba corteza, capa endurecida o revestimiento sólido de una superficie. El término latino, a su vez, se relaciona con el griego κρύος (kryos), "frío", por la imagen de un líquido que se solidifica al enfriarse. En español médico se documenta desde la Edad Media.

¿Es lo mismo costra que escara?

No. Aunque en el lenguaje coloquial a veces se usan como sinónimos, la costra es un exudado desecado sobre la piel (sangre, suero, pus) y se desprende con facilidad, mientras que la escara es tejido necrótico, de color negro, firmemente adherido y resultado de una destrucción profunda de la piel.

¿Qué indica el color de una costra?

El color traduce la composición del exudado. Una costra rojo-oscura o parduzca contiene principalmente sangre desecada. Si es amarillo-dorada (melicérica), sugiere un componente seroso con infección bacteriana sobreañadida, habitual en el impétigo. Las tonalidades verdosas apuntan a pus, y un color mixto pardoamarillento refleja la combinación de varios componentes.

¿Se debe arrancar una costra?

Depende del contexto clínico. En heridas que evolucionan bien, la costra se desprende sola cuando la piel subyacente ha regenerado la barrera epidérmica. Retirarla antes de tiempo reabre la herida y aumenta el riesgo de infección y de cicatriz visible. En cambio, cuando una costra cubre una herida infectada o impide su evaluación, el profesional sanitario puede indicar su retirada controlada.

Referencias

  1. Manual MSD (versión para público general). Descripción de marcas y protuberancias cutáneas, y de cambios de color.
  2. Manual MSD (versión para profesionales). Descripción de las lesiones cutáneas.
  3. Real Academia Española. Costra. Diccionario de la lengua española.
  4. Pediatría Integral (SEPEAP). Lesiones elementales de la piel.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la costra, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Lesión elemental: vocabulario semiológico que describe las alteraciones básicas de la piel.
  • Lesión cutánea: cualquier alteración visible o palpable de la piel, clasificada en primarias y secundarias.
  • Escara: tejido necrótico adherido a la piel, de color negro y consistencia coriácea.
  • Cicatrización: proceso biológico de reparación tisular tras una herida.
  • Úlcera: lesión con pérdida de sustancia que alcanza la dermis o planos más profundos.
  • Impétigo: infección cutánea bacteriana caracterizada por costras melicéricas.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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