DICCIONARIO MÉDICO
Estudio electrofisiológico
El estudio electrofisiológico (EEF) es una prueba invasiva de cardiología que registra la actividad eléctrica del corazón desde su interior. Mediante catéteres provistos de electrodos, introducidos por vía venosa o arterial hasta las cavidades cardíacas, permite localizar el origen y el mecanismo de las arritmias con una precisión que el electrocardiograma de superficie no alcanza. Se trata de un procedimiento que puede ser tanto exploratorio como terapéutico, y se realiza en un laboratorio de hemodinámica o de electrofisiología cardíaca. El cardiólogo especializado en esta disciplina recibe el nombre de electrofisiólogo; un perfil que se consolidó a partir de los años setenta del siglo XX, cuando la introducción de electrocatéteres intracavitarios permitió por primera vez registrar directamente los potenciales del haz de His y de otras estructuras del sistema de conducción. La prueba se indica cuando el electrocardiograma convencional o la monitorización ambulatoria no bastan para identificar el tipo de arritmia, su localización exacta o su repercusión sobre la hemodinámica. También se emplea para estratificar el riesgo de muerte súbita cardíaca en pacientes con cardiopatía estructural y para decidir si procede implantar un desfibrilador automático. Cada latido cardíaco es el resultado de un impulso eléctrico que nace en el nodo sinusal, se propaga por las aurículas, atraviesa el nodo auriculoventricular y desciende por el haz de His hasta las fibras de Purkinje, que activan la contracción ventricular. El electrocardiograma de superficie resume todo ese recorrido en unas pocas deflexiones (P, QRS, T), pero no distingue con claridad qué tramo del circuito funciona mal. Los catéteres intracardíacos resuelven esa limitación. Colocados en puntos estratégicos (aurícula derecha alta, región del haz de His, seno coronario, ápex del ventrículo derecho), captan señales eléctricas locales con una resolución temporal de milisegundos. Se miden intervalos como el AH (conducción auriculonodal) y el HV (conducción infrahisiana), que permiten situar el nivel exacto de un bloqueo o de una conducción anómala. Conviene saber que un intervalo HV prolongado no siempre obliga a implantar un marcapasos; la decisión depende del contexto clínico completo. Además de registrar, el electrofisiólogo puede estimular el corazón de forma controlada. Se envían trenes de impulsos eléctricos (estimulación programada) a frecuencias crecientes o con extraestímulos acoplados para intentar reproducir la arritmia clínica del paciente en condiciones monitoradas. Si se induce una taquicardia sostenida, queda confirmada su existencia y se puede cartografiar con detalle el circuito responsable. La provocación controlada en el laboratorio tiene una ventaja práctica considerable: al disponer de todo el equipo de reanimación y de la posibilidad de cardioversión inmediata, la arritmia se resuelve al instante si compromete la estabilidad hemodinámica. El riesgo de complicaciones graves es bajo (inferior a 1 por cada 3.000 procedimientos, según las series publicadas), aunque no nulo. Una particularidad del estudio electrofisiológico es que la exploración puede dar paso a la intervención terapéutica sin interrumpir el procedimiento. Cuando se localiza el foco arritmogénico o la vía accesoria responsable, el electrofisiólogo tiene la opción de aplicar energía de radiofrecuencia (o crioablación) a través de un catéter especial para destruir selectivamente el tejido causante de la arritmia. Es lo que se conoce como ablación con catéter. Los sistemas de navegación tridimensional actuales (cartografía electroanatómica) permiten al operador construir un mapa en tiempo real de la activación eléctrica del corazón, reduciendo la exposición a rayos X en comparación con los primeros estudios, que dependían exclusivamente de la fluoroscopia. Esta evolución tecnológica ha ampliado las indicaciones de la ablación a arritmias cada vez más complejas, incluida la fibrilación auricular. No. El electrocardiograma registra la actividad eléctrica desde la superficie del cuerpo; el estudio electrofisiológico lo hace desde el interior del corazón, con catéteres. La resolución y la capacidad diagnóstica de este último son muy superiores, pero requiere punción venosa o arterial y se realiza en un laboratorio especializado. Depende de la complejidad. Un estudio puramente exploratorio puede completarse en una hora o algo menos. Si durante la exploración se procede a la ablación de la arritmia, la sesión puede prolongarse hasta tres o cuatro horas. El paciente suele recibir sedación y permanece consciente o semiconsciente durante la prueba. Sí, su indicación principal son las arritmias cardíacas. Se utiliza también para evaluar la función del nodo sinusal y del nodo auriculoventricular en pacientes con síncopes de causa no aclarada. Fuera del corazón, el término «electrofisiología» se aplica en neurología a los estudios de conducción nerviosa y la electromiografía, pero se trata de pruebas distintas. Ayuno de al menos seis a ocho horas. En muchos casos se suspenden previamente los fármacos antiarrítmicos, porque podrían impedir la inducción de la arritmia durante la prueba. El equipo médico valora cada caso y decide qué medicación retirar y durante cuánto tiempo. Si desea profundizar en conceptos asociados al estudio electrofisiológico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el estudio electrofisiológico
Fundamento del registro intracardíaco
Estimulación programada y provocación de arritmias
De la exploración a la ablación en la misma sesión
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo un estudio electrofisiológico que un electrocardiograma?
¿Cuánto dura el procedimiento?
¿El estudio electrofisiológico se emplea solo en arritmias?
¿Qué preparación necesita el paciente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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