DICCIONARIO MÉDICO

Espondilartritis anquilopoyética

La espondilartritis anquilopoyética es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente a las articulaciones sacroilíacas y a la columna vertebral, con tendencia a la formación progresiva de hueso nuevo que puede llegar a fusionar las vértebras entre sí. Es la forma axial prototípica del grupo de las espondilartritis y recibe también los nombres de espondilitis anquilosante y, más recientemente, espondiloartritis axial radiográfica.

Qué es la espondilartritis anquilopoyética

Se trata de una enfermedad de base inmunológica cuya diana principal son las entesis del esqueleto axial, es decir, los puntos donde ligamentos y tendones se anclan al hueso en la columna y la pelvis. La inflamación persistente de estas zonas desencadena, con el tiempo, una respuesta reparadora anómala que deposita tejido óseo nuevo. Si el proceso no se frena, los puentes óseos (sindesmofitos) acaban uniendo vértebras contiguas y la columna pierde movilidad de forma irreversible. Esa fusión progresiva es lo que el adjetivo «anquilopoyético» describe: del griego ἀγκύλος (ankýlos, «curvado, rígido») y ποιέω (poiéō, «producir»), literalmente «que produce rigidez». El sinónimo «anquilosante» comparte la misma raíz.

La enfermedad suele debutar entre la segunda y la cuarta décadas de la vida. Es más frecuente en varones, con una proporción aproximada de 2-3:1 frente a mujeres, aunque esta diferencia se ha ido reduciendo a medida que mejora el reconocimiento de las formas con menor expresión radiográfica. La asociación con el alelo HLA-B27 es estrecha: entre el 80 % y el 95 % de los pacientes son portadores, frente a un 6-8 % en la población general de origen europeo.

De las espondiloartropatías seronegativas a la nomenclatura ASAS

La denominación ha cambiado varias veces. En 1963, los criterios de Roma establecieron la categoría de «espondilitis anquilosante» basándose en la sacroileítis radiográfica bilateral. Los criterios de Nueva York modificados de 1984 perfeccionaron la definición, pero seguían exigiendo cambios óseos visibles en la radiografía simple, un proceso que puede tardar entre 5 y 10 años desde el inicio de la clínica.

En 2009, la ASAS (Assessment of SpondyloArthritis International Society) introdujo una nueva clasificación que admitía la resonancia magnética como prueba de imagen válida para demostrar sacroileítis. Esto permitió reconocer una fase «no radiográfica» de la enfermedad. La forma clásica, con sacroileítis visible en radiografía, pasó a llamarse «espondiloartritis axial radiográfica», un nombre técnicamente más preciso, aunque «espondilitis anquilosante» sigue siendo la denominación más extendida tanto en la práctica clínica como en la población general.

Patogenia: inflamación y neoformación ósea

Hay algo paradójico en la biología de esta enfermedad. Mientras que en la artritis reumatoide la inflamación crónica destruye hueso, en la espondilartritis anquilopoyética coexisten erosión ósea y formación de hueso nuevo, a veces en localizaciones muy próximas. Los sindesmofitos (puentes óseos entre vértebras) crecen en la periferia del anillo fibroso del disco intervertebral, y cuando son confluentes generan la imagen radiográfica clásica de «columna en caña de bambú».

La secuencia inflamación-reparación-anquilosis no se produce al mismo ritmo en todos los pacientes. Algunos mantienen formas leves con escasa progresión estructural a lo largo de décadas; otros desarrollan una fusión vertebral extensa en menos de diez años. Los factores que modulan esa velocidad de progresión son objeto de investigación activa y no están del todo aclarados.

Manifestaciones extraesqueléticas

La uveítis anterior aguda aparece en un 25-30 % de los pacientes a lo largo de la evolución. Cursa con dolor ocular, enrojecimiento y fotofobia, y suele ser unilateral y recurrente. La asociación con psoriasis cutánea y con enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa) también está bien documentada. En formas avanzadas, se han descrito complicaciones cardiovasculares como insuficiencia aórtica y trastornos de la conducción, aunque su prevalencia es baja.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la expresión «anquilopoyética»?

Del griego ἀγκύλος (ankýlos, «curvado, rígido») y ποιέω (poiéō, «hacer, producir»). Significa literalmente «que produce anquilosis», es decir, fusión articular. «Anquilosante», su sinónimo más usado, procede de la misma raíz.

¿Es lo mismo espondilartritis anquilopoyética que espondilitis anquilosante?

Sí, designan la misma enfermedad. «Espondilitis anquilosante» es la forma histórica y la más extendida. «Espondilartritis anquilopoyética» y «espondiloartritis axial radiográfica» son denominaciones más modernas. El diccionario de la CUN recoge también la entrada espondilitis anquilopoyética (anquilosante), que hace referencia al mismo cuadro.

¿Todos los portadores de HLA-B27 la desarrollan?

No. Solo un 5-6 % de los individuos HLA-B27 positivos llegan a presentar la enfermedad. El alelo confiere susceptibilidad, pero la aparición de la espondilartritis requiere la concurrencia de otros factores genéticos y ambientales que aún no se conocen en su totalidad.

Referencias

  1. MedlinePlus. Espondilitis anquilosante.
  2. Manual MSD (versión para público general). Espondilitis anquilosante.
  3. Mayo Clinic. Espondiloartritis anquilosante: síntomas y causas.
  4. Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Espondilitis anquilosante o anquilopoyética.

Consulte también la información clínica completa sobre la espondilitis anquilopoyética

Si busca información sobre síntomas, diagnóstico y tratamiento, puede consultar la ficha completa de la espondilitis anquilopoyética elaborada por el Servicio de Reumatología de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la espondilartritis anquilopoyética, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

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