DICCIONARIO MÉDICO
Anquilosis
La anquilosis es la pérdida total o parcial de la movilidad de una articulación como consecuencia de la unión directa de los huesos que la forman, la proliferación de tejido fibroso dentro o alrededor de la cápsula articular, o una intervención quirúrgica deliberada. Puede afectar a cualquier articulación del organismo, si bien las localizaciones más frecuentes son la rodilla, la cadera, el codo y la articulación temporomandibular. El término procede del griego ἀγκύλωσις (ankýlōsis), derivado de ἄγκυλος (ánkylos), que significaba «curvado» o «encorvado», y el sufijo -ωσις (-ōsis), indicativo de proceso patológico. En la Antigüedad, la palabra no designaba la rigidez articular tal como la entendemos hoy, sino la postura en flexión forzada que adoptaba la articulación cuando dejaba de moverse. Oribasio de Pérgamo, médico del emperador Juliano, la empleó en el siglo IV d. C. con un sentido ya próximo al actual. La forma latina renacentista ancylosis aparece documentada en 1534; el francés ancylose la adoptó en 1564 y el inglés ankylosis no la registró hasta 1726. En la práctica clínica contemporánea, la anquilosis designa la abolición del movimiento articular, sea completa o parcial. La Real Academia Nacional de Medicina la define como «rigidez o inmovilidad anormal, total o parcial, de una articulación como consecuencia de la unión directa de los huesos, la proliferación de tejido fibroso o una intervención quirúrgica». Una peculiaridad del español es la grafía con qu en lugar del esperado c ante i (lo esperable habría sido ancilosis); este fenómeno se explica por la influencia tardía del latín científico ankylosis y del francés ankylose, que consolidaron la forma con k adaptada como qu en castellano. Una articulación móvil consta de dos superficies óseas recubiertas de cartílago hialino, una cápsula fibrosa que las envuelve y una membrana sinovial que tapiza el interior de esa cápsula y produce el líquido lubricante. La anquilosis se desarrolla cuando alguno de esos componentes se altera de forma irreversible. Cuando la lesión destruye el cartílago y pone en contacto los extremos óseos desnudos, el organismo puede formar puentes de hueso nuevo que sueldan las dos superficies. El resultado es una anquilosis ósea: la articulación deja de existir como tal y se convierte en un bloque esquelético continuo, funcionalmente equivalente a una sinostosis. Si, en cambio, la lesión genera tejido fibroso o cicatricial sin llegar a la fusión ósea (ya sea dentro de la cápsula o en las estructuras periarticulares), la movilidad se reduce de forma grave pero no siempre irreversible. Esta segunda variante recibe el nombre de anquilosis fibrosa. Las causas habituales incluyen procesos inflamatorios crónicos como la artritis reumatoide o la espondilitis anquilosante, infecciones articulares (tuberculosis, osteomielitis), traumatismos graves con fractura intraarticular y la inmovilización prolongada de una articulación. No es un proceso rápido: la fusión ósea completa suele requerir meses o años de actividad patológica sostenida. La anquilosis se clasifica siguiendo dos ejes complementarios: uno clínico y otro anatómico. Anquilosis verdadera. Existe fusión ósea o fibrosa dentro de la articulación propiamente dicha. El movimiento se pierde porque las superficies articulares están soldadas o unidas por tejido cicatricial intraarticular. Es el tipo que resulta más difícil de revertir y, en la forma ósea completa, constituye una situación irreversible sin intervención quirúrgica. Anquilosis falsa (también llamada pseudoanquilosis). La limitación del movimiento obedece a alteraciones fuera de la cápsula articular: contracturas musculares, fibrosis de los tejidos blandos periarticulares, adherencias cicatriciales o, en el caso de la articulación temporomandibular, un agrandamiento de la apófisis coronoides. La anquilosis falsa, al no implicar fusión ósea, puede ser parcialmente reversible cuando se aborda la causa subyacente. El eje anatómico distingue entre anquilosis intracapsular, cuando la patología asienta dentro de la cápsula articular, y anquilosis extracapsular, cuando se localiza en los tejidos circundantes. Ambas clasificaciones se solapan parcialmente: la anquilosis verdadera es casi siempre intracapsular, y la falsa suele ser extracapsular, pero no hay una equivalencia absoluta. Existe, además, la denominada anquilosis artificial, sinónimo clásico de artrodesis: la fusión quirúrgica deliberada de una articulación para suprimir el movimiento doloroso y proporcionar estabilidad mecánica. Conviene no confundir la anquilosis con la rigidez articular. Esta última es una sensación subjetiva de dificultad para mover una articulación, habitualmente transitoria y asociada a inflamación activa (típica de la artritis reumatoide al despertar, por ejemplo), que cede con la actividad y no implica fusión estructural. La anquilosis, en cambio, es una pérdida objetiva y permanente del arco de movimiento. La contractura consiste en un acortamiento permanente de los tejidos blandos (músculos, tendones, cápsula) que limita el movimiento articular sin que exista fusión ósea ni fibrosis intraarticular. Puede ser una causa de anquilosis falsa, pero no toda contractura produce anquilosis ni toda anquilosis falsa se debe a contractura. Del griego ἀγκύλωσις (ankýlōsis), formado sobre ἄγκυλος (ánkylos), «curvado» o «encorvado», y el sufijo -ωσις (-ōsis), que indica proceso patológico. La idea original era la de una articulación que quedaba fijada en posición de flexión. Oribasio de Pérgamo la usó en el siglo IV d. C.; la forma latina renacentista ancylosis se documenta en 1534. No. La artrosis es una enfermedad degenerativa del cartílago articular que causa dolor y limitación funcional progresiva; la anquilosis es un estado de pérdida del movimiento, ya consumado. La artrosis puede evolucionar hacia anquilosis en fases muy avanzadas, cuando se forman osteofitos que puentean la articulación, pero la mayoría de los pacientes con artrosis nunca llegan a desarrollarla. Depende del tipo. La anquilosis ósea verdadera es irreversible sin cirugía: los huesos están soldados y no existe ya espacio articular. La anquilosis fibrosa o la falsa, en cambio, pueden mejorar parcialmente si se identifica y se aborda la causa que la origina, especialmente cuando la limitación se debe a adherencias o contracturas de tejidos blandos periarticulares. Rodilla, cadera, codo, hombro y articulación temporomandibular. La columna vertebral también puede anquilosarse, como ocurre en la espondilitis anquilosante, donde la fusión progresiva de las vértebras produce la llamada «columna de bambú» visible en las radiografías. En odontología se usa el mismo término para describir la fusión de un diente al hueso alveolar tras un traumatismo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la anquilosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anquilosis
Mecanismo de la pérdida de movilidad articular
Clasificación
Diferenciación con la rigidez articular y la contractura
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra anquilosis?
¿Es lo mismo anquilosis que artrosis?
¿La anquilosis es siempre irreversible?
¿Qué articulaciones se ven afectadas con más frecuencia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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