DICCIONARIO MÉDICO
Sinostosis
La sinostosis es la unión de dos o más huesos contiguos mediante tejido óseo continuo, que sustituye al cartílago o al tejido fibroso que normalmente los separa y suprime por completo el movimiento entre ellos. Puede tratarse de un proceso normal del desarrollo esquelético, como el que fusiona las vértebras del sacro, o de una alteración congénita o adquirida que limita la función de la región afectada. El término procede del griego syn, "con", y osteon, "hueso", con el sufijo -osis, habitual en los nombres de procesos patológicos. Compuesta de ese modo, la palabra describe con bastante literalidad lo que designa: dos piezas óseas que en algún momento dejaron de ser dos para convertirse en una sola estructura continua. De esa misma raíz nace craneosinostosis, término documentado en inglés desde 1924 para el cierre prematuro de las suturas craneales y que cuenta hoy con entrada propia en este diccionario. La sinostosis rara vez aparece de la nada. Casi siempre es el desenlace de una articulación que, en algún momento de su historia, tuvo tejido interpuesto capaz de ceder un poco. Cuando ese tejido es fibroso y con apenas recorrido, como en las suturas del cráneo de un recién nacido, la unión se llama sinartrosis; si es cartílago hialino, como en las placas de crecimiento, recibe el nombre de sincondrosis. Ambas son transitorias por diseño: existen para permitir el crecimiento y desaparecen en cuanto este termina, sustituidas por hueso continuo. Ese desenlace es, precisamente, la sinostosis. La conversión no ocurre de golpe. Los osteoblastos invaden de forma progresiva el tejido interpuesto y depositan matriz ósea desde los extremos de ambos huesos hacia el centro de la unión, hasta que las trabéculas de un lado y otro se continúan sin solución. El proceso puede seguir la vía endocondral, cuando parte de un molde cartilaginoso previo, o la intramembranosa, cuando arranca de tejido fibroso, como ocurre en las suturas del cráneo. El resultado funcional es el mismo en ambos casos. Una articulación que existía deja de existir como tal, y en su lugar queda un bloque óseo único, sin cavidad ni tejido capaz de amortiguar o de permitir deslizamiento alguno. Ahí está la diferencia con la anquilosis ósea, que llega a un resultado muy parecido (un puente de hueso nuevo entre dos superficies) pero partiendo de una articulación sinovial sana que se destruye por enfermedad, no de una sinartrosis o una sincondrosis que simplemente cumple su ciclo natural. No toda sinostosis es motivo de preocupación. El esqueleto incorpora varias de forma programada. La unión entre el esfenoides y el occipital, en la base del cráneo, termina de osificarse hacia el final de la adolescencia. Las cinco vértebras del sacro, separadas en el feto, se fusionan en un único hueso hacia la tercera década de vida. Y con los años, las propias suturas del cráneo tienden a osificarse de forma parcial, un fenómeno que los tratados más antiguos llamaban sinostosis senil. Distinta es la sinostosis que aparece donde el esqueleto no la prevé. Puede tener origen congénito, cuando un fallo en la segmentación de dos huesos durante la vida embrionaria impide que lleguen a separarse del todo (la sinostosis radiocubital del antebrazo es el ejemplo más citado), o adquirido, cuando una fractura, una infección articular grave o una intervención quirúrgica generan hueso nuevo entre estructuras que deberían permanecer independientes. Las coaliciones del tarso y del carpo, uniones anómalas entre huesos del pie o de la muñeca, comparten ese mismo origen congénito: un fallo de segmentación embrionaria que, según el tejido que quede entre los huesos afectados, se clasifica como sinostosis, sincondrosis o sindesmosis. La fusión entre el semilunar y el piramidal del carpo, la coalición más frecuente en esa localización, apenas afecta al 0,1% de la población blanca, frente a cifras muy superiores descritas en algunos grupos de población africana. Conviene no confundir sinostosis con sinartrosis. La segunda es una categoría más amplia de articulación inmóvil, que incluye, junto a la propia sinostosis, las uniones fibrosas y cartilaginosas que todavía no se han osificado. La clasificación completa de esas uniones (sinartrosis, sincondrosis, diartrosis y el resto) se desarrolla en la entrada de este diccionario dedicada a la sinartrosis. No exactamente. Ambas terminan en un puente de hueso que impide el movimiento, pero llegan ahí por caminos distintos. La sinostosis es el desenlace natural de una articulación que nunca estuvo pensada para moverse mucho, como una sutura craneal o un cartílago de crecimiento. La anquilosis ósea, en cambio, parte de una articulación sinovial completamente funcional que se destruye por una enfermedad (artritis reumatoide, una infección, un traumatismo grave) y acaba soldándose como consecuencia de ese daño. No de forma espontánea. El hueso neoformado no se reabsorbe por sí solo. Recuperar el movimiento perdido exige, cuando el caso lo permite, una intervención quirúrgica que separe de nuevo los huesos fusionados. En absoluto. Varias son procesos normales del desarrollo, como la fusión de las vértebras sacras o el cierre de la unión esfenooccipital en la base del cráneo. El problema aparece cuando la fusión ocurre donde el esqueleto no la prevé, o antes de tiempo. Desde bastante antes de lo que cabría pensar. El naturalista francés Buffon describió ya en 1769 una fusión anómala entre huesos del tarso, y en 1921 el cirujano Sloman la relacionó por primera vez con el pie plano contracturado. Hoy esas coaliciones se clasifican, según el tejido que una los huesos afectados, igual que cualquier otra unión ósea: sinostosis si es hueso, sincondrosis si es cartílago, sindesmosis si es tejido fibroso. Sí, algunas siguen un patrón familiar. La sinostosis radiocubital congénita, por ejemplo, puede transmitirse de forma autosómica dominante, y ciertas coaliciones del carpo muestran una frecuencia muy distinta según la población estudiada, lo que apunta a un componente genético además del puramente casual.Qué es la sinostosis
El paso de tejido blando a hueso
Sinostosis fisiológicas y patológicas
Diferenciación con otras uniones inmóviles
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo una sinostosis que una anquilosis?
¿Puede revertirse una sinostosis una vez formada?
¿La sinostosis siempre es motivo de preocupación?
¿Desde cuándo se conocen las sinostosis congénitas del pie?
¿Existen sinostosis hereditarias?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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