DICCIONARIO MÉDICO
Espacio subaracnoideo
El espacio subaracnoideo es el compartimento situado entre la aracnoides y la piamadre, las dos meninges más internas del sistema nervioso central. Contiene el líquido cefalorraquídeo (LCR), vasos sanguíneos y trabéculas aracnoideas que le confieren un aspecto reticular característico. El encéfalo y la médula espinal están envueltos por tres membranas sucesivas: la duramadre (la más externa y resistente), la aracnoides (intermedia, delgada y avascular) y la piamadre (la más interna, adherida a la superficie nerviosa). El espacio subaracnoideo ocupa el intervalo entre las dos últimas. Su nombre lo describe con precisión: del latín sub (debajo de) y del griego arákhne (ἀράχνη, araña), porque la aracnoides recuerda por su textura a una tela de araña. El espacio subdural, en condiciones normales, no es más que una interfaz potencial entre membranas. El subaracnoideo, no: es un espacio real, permanentemente ocupado por líquido. Esa diferencia tiene consecuencias clínicas directas: cualquier hemorragia, infección o aumento de presión que afecte a este compartimento repercute de inmediato sobre el sistema nervioso central. El espacio no es hueco ni uniforme. Lo atraviesa una red de filamentos conjuntivos (las trabéculas aracnoideas) que unen la cara interna de la aracnoides con la piamadre y que contribuyen a mantener el encéfalo suspendido dentro del cráneo. En las regiones donde la aracnoides se separa más ampliamente de la piamadre y la red trabecular se adelgaza, se forman dilataciones llamadas cisternas subaracnoideas. La cisterna magna (cerebelobulbar posterior) es la de mayor tamaño, localizada entre el cerebelo y el bulbo raquídeo. La cisterna pontina rodea la cara anterior del puente. La cisterna interpeduncular se sitúa entre los pedúnculos cerebrales, y la cisterna supraselar envuelve el quiasma óptico. Cada una alberga estructuras vasculonerviosas concretas, lo que las convierte en referencias anatómicas de primer orden en neurocirugía y neuroimagen. El LCR se produce en los plexos coroideos de los ventrículos cerebrales a un ritmo aproximado de 500 ml al día, aunque el volumen total presente en cada momento oscila entre 100 y 150 ml en el adulto. Se renueva unas tres o cuatro veces cada veinticuatro horas. Desde los ventrículos laterales pasa al tercer ventrículo por el foramen interventricular (de Monro), recorre el acueducto mesencefálico (de Silvio) y alcanza el cuarto ventrículo. A través de los orificios lateral (de Luschka) y medio (de Magendie) del cuarto ventrículo, el LCR sale a las cisternas subaracnoideas y, desde ellas, se distribuye por todo el espacio subaracnoideo del encéfalo y la médula espinal. La reabsorción tiene lugar sobre todo en las granulaciones aracnoideas, prolongaciones de la aracnoides que protruyen hacia los senos venosos durales (sobre todo el seno sagital superior). Funcionan como válvulas unidireccionales: el LCR pasa al torrente venoso cuando la presión del líquido supera la presión venosa. Si este mecanismo se obstruye o la producción excede la capacidad de drenaje, aparece hidrocefalia. El LCR contenido en este espacio reduce el peso efectivo del cerebro de unos 1.400 gramos a unos 50 por efecto de la flotabilidad. Esta amortiguación hidráulica protege el tejido nervioso frente a aceleraciones, desaceleraciones y golpes directos. El líquido actúa también como vehículo para la eliminación de metabolitos de desecho y para el transporte de neuromoduladores entre regiones del sistema nervioso central. La protección inmunológica básica del SNC depende en parte de la composición del LCR, que normalmente contiene muy pocas células y una barrera selectiva frente a la entrada de patógenos y moléculas plasmáticas. Del latín sub (debajo) y del griego arákhne (ἀράχνη, araña). La aracnoides se llama así porque su red trabecular recuerda a una tela de araña. «Subaracnoideo» indica, simplemente, lo que se encuentra debajo de esa membrana. Sí. Se habla de leptomeninges (del griego leptós, delgado) para referirse al conjunto de aracnoides y piamadre. El espacio entre ambas recibe indistintamente los nombres de espacio subaracnoideo y espacio leptomeníngeo. Porque por debajo de la segunda vértebra lumbar la médula espinal ya ha terminado (en el cono medular) y solo quedan las raíces nerviosas de la cola de caballo flotando en LCR. Al introducir la aguja entre L3 y L4 (o L4 y L5) se accede al espacio subaracnoideo con mínimo riesgo de lesionar la médula, y se obtiene una muestra de líquido para análisis o se administra anestesia raquídea. El subaracnoideo es un espacio real, lleno de LCR y permanentemente abierto. El subdural, según la concepción clásica, es un espacio virtual entre la duramadre y la aracnoides que solo se manifiesta en situaciones patológicas, como un hematoma o un higroma. En la práctica, la sangre o el líquido que se acumula en uno u otro compartimento tiene un comportamiento clínico y radiológico muy distinto. Si desea profundizar en conceptos asociados al espacio subaracnoideo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el espacio subaracnoideo
Trabéculas aracnoideas y cisternas
Circulación del líquido cefalorraquídeo
Funciones del espacio subaracnoideo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «subaracnoideo»?
¿Es lo mismo espacio subaracnoideo y espacio leptomeníngeo?
¿Por qué se elige el espacio subaracnoideo para la punción lumbar?
¿Qué diferencia hay entre el espacio subaracnoideo y el espacio subdural?
Referencias
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