DICCIONARIO MÉDICO
Esofagitis
La esofagitis es la inflamación de la mucosa del esófago. Puede deberse a causas muy distintas (reflujo ácido, infecciones, sustancias cáusticas, medicamentos o respuestas alérgicas) y su gravedad varía desde un enrojecimiento leve hasta la ulceración profunda con riesgo de estenosis cicatricial. Con el término esofagitis se designa cualquier proceso inflamatorio que afecte a la pared interna del esófago. La mucosa esofágica, revestida por un epitelio escamoso estratificado, no posee la capa de moco protector del estómago, de modo que resulta especialmente sensible al contacto prolongado con ácido gástrico, con agentes corrosivos o con microorganismos oportunistas. Desde el punto de vista etimológico, la voz combina el griego οἰσοφάγος (oisophágos, "que transporta lo que se come") con el sufijo -itis (ἴτις), indicativo de inflamación. La construcción sigue el patrón habitual de la terminología médica grecolatina: nombre del órgano más sufijo patológico. Ya Galeno describió lesiones inflamatorias del esófago en el siglo II d. C., aunque la clasificación sistemática de sus formas clínicas es un logro de la endoscopia moderna, a partir de la segunda mitad del siglo XX. Esofagitis por reflujo. Es, con diferencia, la variedad más frecuente. Se produce cuando el contenido ácido del estómago asciende de forma repetida hacia el esófago por incompetencia del esfínter esofágico inferior. La exposición crónica al ácido erosiona el epitelio escamoso y puede desembocar, si persiste años, en una transformación metaplásica conocida como esófago de Barrett. Esofagitis infecciosa. Aparece sobre todo en pacientes con inmunodepresión (VIH/sida, receptores de trasplantes, enfermos oncológicos en quimioterapia). Los agentes más habituales son Candida albicans, el virus del herpes simple y el citomegalovirus. En personas con defensas conservadas, la esofagitis herpética puede presentarse ocasionalmente sin que medie inmunosupresión evidente. Esofagitis eosinofílica. Entidad de reconocimiento relativamente reciente, mediada por una respuesta inmunitaria alérgica que provoca la acumulación de eosinófilos en la pared esofágica. Afecta tanto a niños como a adultos, y su diagnóstico se ha multiplicado en las últimas dos décadas gracias a la mejora de las técnicas de biopsia endoscópica. Esofagitis cáustica. Resulta de la ingesta de sustancias ácidas o alcalinas que destruyen el tejido esofágico por contacto directo. Es una urgencia médica con un perfil epidemiológico bimodal: accidental en niños pequeños, intencional en adolescentes y adultos. Esofagitis medicamentosa (o "pill esophagitis"). Ciertos fármacos, si se ingieren con poca agua o justo antes de acostarse, pueden quedar retenidos en el esófago el tiempo suficiente para dañar la mucosa. Entre los más implicados figuran algunos antibióticos (doxiciclina, clindamicina), antiinflamatorios, bifosfonatos y comprimidos de potasio o hierro. Esofagitis por radioterapia. La irradiación de tumores torácicos puede lesionar la mucosa esofágica como efecto colateral. Aparece durante el ciclo de radioterapia o poco después. Varios elementos confluyen para que la inflamación se establezca. Por un lado, la capacidad de aclaramiento del esófago (la rapidez con que las ondas peristálticas eliminan el material refluido o el fármaco retenido) varía de una persona a otra y disminuye con la edad. Por otro, la producción de saliva, que neutraliza el ácido y facilita la dilución, se reduce durante el sueño, lo que explica que las lesiones por reflujo se agraven en decúbito nocturno. La presencia de una hernia de hiato, que desplaza la unión esofagogástrica por encima del diafragma, compromete adicionalmente la barrera antirreflujo y predispone a la esofagitis. Procede de la unión de οἰσοφάγος (oisophágos, "esófago") con el sufijo griego -itis, que indica inflamación. Es la misma construcción que encontramos en gastritis, artritis o necrosis (aunque en este último caso el sufijo es distinto). No. El reflujo gastroesofágico es el ascenso del contenido ácido desde el estómago, y puede existir sin producir daño visible en la mucosa. La esofagitis aparece cuando ese reflujo es lo bastante intenso o prolongado como para inflamar o erosionar el epitelio. Dicho de otro modo, la esofagitis es una consecuencia posible del reflujo, pero no todos los pacientes con reflujo desarrollan esofagitis. Depende de la causa y de la cronicidad. La esofagitis por reflujo mantenida durante años puede dar lugar al esófago de Barrett, una metaplasia que a su vez eleva el riesgo de adenocarcinoma esofágico. La esofagitis cáustica grave puede producir estenosis cicatriciales que requieran dilataciones posteriores. Las formas leves suelen resolverse bien con el abordaje adecuado. Se considera una enfermedad de base inmunológica y alérgica. En muchos pacientes, determinados alimentos (leche, trigo, huevo, soja, frutos secos) actúan como desencadenantes, aunque la relación no siempre es directa ni fácil de identificar sin pruebas específicas. Si desea profundizar en conceptos asociados a la esofagitis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la esofagitis
Formas de esofagitis según su origen
Factores que favorecen la lesión mucosa
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra esofagitis?
¿Son lo mismo la esofagitis y el reflujo gastroesofágico?
¿Puede una esofagitis convertirse en algo más grave?
¿La esofagitis eosinofílica es una alergia?
Referencias
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