DICCIONARIO MÉDICO
Pirosis
La pirosis es la sensación de ardor o quemazón que asciende desde la región retroesternal, y a veces desde el propio epigastrio, hacia la garganta, originada por el contacto del contenido ácido del estómago con la mucosa del esófago. Procede del griego pýrōsis (πύρωσις), «acción de arder», derivado a su vez del verbo pyroûn, «quemar». Dioscórides ya empleaba la palabra en el siglo I con este sentido digestivo, en su tratado De Materia Medica. El vocablo se reintrodujo en el latín renacentista hacia 1542 y pasó, prácticamente sin alteración, al francés y al inglés hacia 1771. La Real Academia Española la define hoy como una sensación de quemadura que sube del estómago a la faringe, acompañada de flatos y de excreción de saliva clara. Es, ante todo, un síntoma. No una enfermedad. El agrura, término coloquial frecuente en México y otros países hispanoamericanos, designa el mismo fenómeno. El esfínter esofágico inferior separa el estómago del esófago y se mantiene contraído casi todo el tiempo, salvo durante la deglución. Cuando se relaja de forma inapropiada, el contenido gástrico, cargado de ácido clorhídrico, asciende hacia un órgano que, a diferencia del estómago, carece de una mucosa preparada para resistirlo. Esa exposición irrita las terminaciones nerviosas de la pared esofágica y genera la sensación de quemazón característica. La onda peristáltica normal del esófago suele barrer con rapidez ese contenido de vuelta al estómago; cuando ese aclarado falla, o cuando los episodios de reflujo se repiten, el síntoma se hace persistente. El consenso de Montreal de 2006, referencia internacional para la definición de la enfermedad por reflujo gastroesofágico, distingue entre síndromes esofágicos y extraesofágicos. La pirosis, junto con la regurgitación, constituye el llamado síndrome de reflujo típico, el más característico de los síndromes esofágicos sintomáticos. Puede presentarse de forma aislada, ocasional, o integrada en un cuadro de reflujo más amplio. Con la acidez gástrica existe una confusión constante en el lenguaje corriente, hasta el punto de usarse como sinónimos. Son cosas distintas: la acidez gástrica es una propiedad bioquímica del contenido del estómago, definida por un rango de pH; la pirosis es la sensación subjetiva que ese contenido provoca al entrar en contacto con una mucosa que no está preparada para tolerarlo. Tampoco debe confundirse con la epigastralgia. Esta última señala dónde duele (el epigastrio, la región central superior del abdomen), no qué mecanismo lo produce; puede tener origen ácido, ulceroso, pancreático o de otro tipo. La pirosis, en cambio, se define por su trayectoria ascendente hacia el tórax, aunque el paciente perciba su inicio en la misma zona epigástrica. Ambas pueden coexistir sin dificultad. La dispepsia, definida por los criterios de Roma IV, engloba un conjunto más amplio de molestias del abdomen superior (plenitud posprandial, saciedad precoz, dolor epigástrico) entre las que la pirosis no suele incluirse como síntoma cardinal. Y la regurgitación, aunque acompaña con frecuencia a la pirosis dentro del mismo síndrome de reflujo, es un fenómeno distinto: el retorno de contenido gástrico o esofágico hasta la boca, sin el esfuerzo ni la violencia muscular propios del vómito. Es uno de los síntomas digestivos más comunes en la consulta de atención primaria y de aparato digestivo. En España se ha descrito que, de manera aproximada, una de cada tres personas la padece con regularidad. Las cifras de prevalencia varían bastante entre estudios y países, en función de cómo se defina «con regularidad» y del instrumento empleado para medirlo, pero coinciden en señalar que se trata de un motivo de consulta frecuente en todo el mundo occidental. Del griego pýrōsis, «acción de arder». Dioscórides ya la empleaba con este sentido en el siglo I d. C., lo que convierte a la pirosis en uno de los términos médicos de mayor antigüedad documentada que siguen usándose sin apenas cambios. En el uso corriente, sí; ambas expresiones designan la misma sensación de ardor. En sentido técnico estricto, «acidez gástrica» describe además una propiedad química del jugo gástrico, mientras que la pirosis es la experiencia subjetiva del paciente. No necesariamente. Puede aparecer de forma ocasional en personas sin ninguna alteración subyacente, por ejemplo tras una comida copiosa. Se convierte en motivo de valoración clínica cuando es frecuente, intensa o persistente en el tiempo. Porque su mucosa carece de las adaptaciones defensivas del epitelio gástrico: una capa de moco y bicarbonato pensada específicamente para convivir con un pH muy bajo. El esófago está diseñado para el tránsito, no para el contacto prolongado con ácido.Qué es la pirosis
Mecanismo fisiológico
Clasificación
Diferenciación con conceptos afines
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «pirosis»?
¿Es lo mismo pirosis que acidez de estómago?
¿La pirosis siempre indica una enfermedad por reflujo?
¿Por qué el esófago no tolera el ácido que el estómago sí soporta?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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