DICCIONARIO MÉDICO
Esófago
El esófago es un conducto muscular del aparato digestivo que conecta la faringe con el estómago. Mide entre 23 y 25 centímetros en el adulto y se extiende desde la sexta vértebra cervical hasta la undécima torácica, atravesando el cuello, el mediastino posterior y el diafragma antes de desembocar en la cavidad abdominal. Se trata del primer tramo del tubo digestivo propiamente dicho, un órgano tubular y hueco formado por capas musculares que le permiten contraerse y relajarse de forma coordinada para empujar el bolo alimenticio hacia el estómago. No tiene función digestiva ni absortiva: su cometido se limita al transporte. La palabra procede del griego antiguo οἰσοφάγος (oisophágos), un compuesto de οἴσω (oísō, forma futura de φέρω, "llevar") y φαγεῖν (phageîn, "comer"). Su significado literal, "que transporta lo que se come", describe la función del órgano con una precisión que no es habitual en la terminología anatómica griega. Hipócrates ya empleaba el término en el siglo V a. C., y Aristóteles lo recogió en su Historia animalium señalando que el nombre aludía a la longitud y la estrechez del conducto. En latín se documentó como oesophagus y en castellano aparece ya en textos médicos del Renacimiento. Desde el punto de vista topográfico se distinguen cuatro segmentos. El esófago cervical, de unos 5 centímetros, discurre por detrás de la tráquea dentro del compartimento visceral del cuello. Le sigue el esófago torácico, el tramo más largo (alrededor de 16 cm), que desciende por el mediastino posterior en estrecha relación con la aorta, la vena ácigos, el conducto torácico y la aurícula izquierda del corazón. El tercer segmento, el diafragmático, corresponde al paso a través del hiato esofágico del diafragma, un anillo muscular de unos 5 cm que actúa como esfínter externo. El segmento abdominal, apenas 3 cm, conecta con el cardias gástrico. Tres estrechamientos anatómicos jalonan este recorrido y son visibles tanto en radiología como en endoscopia: el estrechamiento cricofaríngeo (a la entrada), el aórtico-bronquial (donde el esófago cruza el cayado aórtico y el bronquio principal izquierdo) y el diafragmático. Estos puntos tienen relevancia clínica porque en ellos tienden a impactarse los cuerpos extraños. La pared del esófago se organiza en cuatro capas concéntricas. La más interna es la mucosa, formada por un epitelio escamoso estratificado no queratinizado, resistente a la abrasión del bolo alimenticio pero vulnerable al ácido gástrico cuando el reflujo es persistente. Bajo la mucosa se encuentra una submucosa laxa, rica en glándulas mucosas que lubrican el tránsito alimentario y en plexos nerviosos (el plexo de Meissner). La tercera capa, la muscular, consta de dos estratos: uno circular interno y otro longitudinal externo. Un detalle con frecuencia pasado por alto es que la composición de esta capa cambia a lo largo del órgano: en el tercio superior predomina el músculo estriado, en el tercio inferior el músculo liso, y en el tercio medio conviven ambos tipos. Finalmente, una adventicia de tejido conectivo envuelve el conjunto, sin la serosa que sí recubre otras porciones del tubo digestivo. El peristaltismo esofágico es el mecanismo que propulsa el alimento. Se describen tres tipos de ondas contráctiles. El peristaltismo primario se desencadena con la deglución: una contracción secuencial barre el esófago de arriba abajo en unos 8 a 10 segundos. Si parte del bolo queda retenido, la distensión de la pared activa un peristaltismo secundario, independiente de la deglución, que completa el vaciamiento. Existe también un peristaltismo terciario, simultáneo y no propulsivo, que carece de utilidad fisiológica y cuya frecuencia aumenta con la edad. En los extremos del órgano se sitúan dos zonas de alta presión que funcionan como válvulas. El esfínter esofágico superior (EES), formado por el músculo cricofaríngeo, se abre durante la deglución y se contrae el resto del tiempo para evitar que el aire entre en el esófago. El esfínter esofágico inferior (EEI) merece una aclaración: no es un esfínter anatómico visible en la disección, sino una zona de presión elevada generada por la musculatura lisa del esófago distal, el diafragma crural y la presión positiva del abdomen. Su competencia impide que el contenido ácido del estómago ascienda hacia la mucosa esofágica. Cuando esta barrera falla de forma sostenida, se producen las distintas formas de esofagitis. Del griego οἰσοφάγος (oisophágos), que se traduce como "que transporta lo que se come". El término ya aparece en los escritos hipocráticos del siglo V a. C. y pasó al latín como oesophagus. No. Se trata de una zona de presión elevada en los últimos 4 centímetros del esófago, sin un anillo muscular individualizable en la disección. Su tono depende de la musculatura lisa local, del diafragma y de factores hormonales y nerviosos que modulan la presión. Porque su mucosa carece de las glándulas secretoras de ácido y enzimas que sí posee el estómago. Las glándulas submucosas del esófago producen moco, cuya función es lubricar el paso del alimento, no descomponerlo. La digestión química comienza en la boca (con la amilasa salival) y continúa en el estómago. No es uniforme. En el tercio superior la capa muscular es estriada (voluntaria), en el inferior es lisa (involuntaria) y en el medio conviven ambos tipos. Este cambio progresivo explica por qué el inicio de la deglución es un acto voluntario y el final, automático. Si desea profundizar en conceptos asociados al esófago, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el esófago
Anatomía del esófago
Capas de la pared esofágica
Peristaltismo y esfínteres
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra esófago?
¿El esfínter esofágico inferior es un músculo concreto?
¿Por qué el esófago no digiere los alimentos?
¿El esófago tiene la misma estructura en toda su longitud?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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