DICCIONARIO MÉDICO
Cáustico
Un cáustico es cualquier sustancia química capaz de producir destrucción tisular por contacto directo. El término abarca tanto ácidos fuertes como bases concentradas y otros agentes oxidantes o desecantes que lesionan la piel, las mucosas y los tejidos profundos mediante reacciones químicas que desnaturalizan proteínas, saponifican lípidos o alteran la integridad de las membranas celulares. La palabra viene del griego καυστικός (kaustikós, que quema), derivado del verbo καίω (kaíō, quemar). La misma raíz da origen a cauterio y a la voz causalgia, lo que refleja una familia léxica construida en torno a la idea de combustión o destrucción por calor. En latín tardío se documentó como caustĭcus, y en castellano aparece ya en textos médicos del siglo XV. Desde el punto de vista clínico, las sustancias cáusticas se encuentran con frecuencia en productos de uso doméstico e industrial: lejías, desatascadores, limpiahornos, productos para piscinas, baterías de automóvil. El daño que producen depende de su naturaleza química (ácida o alcalina), de la concentración, del tiempo de contacto y de la cantidad ingerida o aplicada. En pediatría, la ingestión accidental de cáusticos sigue siendo un problema relevante, sobre todo en menores de cinco años. Los ácidos fuertes (pH inferior a 2) actúan por necrosis coagulativa: las proteínas del tejido se coagulan y forman una costra superficial, la escara, que limita en cierta medida la penetración del agente hacia capas más profundas. El ácido clorhídrico, el ácido sulfúrico y el ácido nítrico son ejemplos habituales. Con las bases fuertes (pH superior a 12), el mecanismo es diferente y, en general, más grave. El hidróxido de sodio (sosa cáustica) o el hidróxido de potasio (potasa cáustica) producen necrosis por licuefacción: saponifican los lípidos de las membranas celulares y disuelven las proteínas, de modo que el agente penetra progresivamente en el tejido sin que se forme una barrera protectora. Esa penetración puede continuar durante horas después del contacto inicial, lo que explica que las lesiones alcalinas tiendan a ser más profundas. Otros agentes clasificados como cáusticos no encajan estrictamente en la dicotomía ácido-base. Los oxidantes fuertes (peróxido de hidrógeno a altas concentraciones, permanganato potásico), ciertos desecantes y algunos compuestos vesicantes destruyen el tejido por mecanismos propios, aunque el resultado final (destrucción celular, inflamación, necrosis) sea comparable. Antes de la antisepsia moderna, los cáusticos tuvieron aplicaciones quirúrgicas deliberadas. El «cáustico lunar» (nitrato de plata en barra) se utilizaba para destruir tejido de granulación excesivo, cauterizar hemorragias menores y tratar lesiones cutáneas como verrugas. La RAE recoge aún la acepción médica de cauterio como «agente o instrumento para cauterizar», y la distinción clásica entre cauterio actual (térmico) y cauterio potencial (químico) refleja precisamente ese uso terapéutico del cáustico como herramienta del cirujano. Algunas de esas aplicaciones, como la cauterización nasal con nitrato de plata para la epistaxis recurrente, se mantienen en la práctica actual. Los términos cáustico y corrosivo se emplean a menudo como sinónimos, pero no son idénticos. En toxicología, corrosivo tiene un sentido más amplio: designa cualquier sustancia capaz de producir lesiones químicas directas sobre un tejido, incluidos algunos compuestos de pH intermedio que no se clasificarían como cáusticos en sentido estricto. Un cáustico es siempre corrosivo, pero un corrosivo no es necesariamente cáustico. En la práctica clínica cotidiana, sin embargo, ambos términos se usan de forma intercambiable para referirse a ácidos y álcalis concentrados que provocan quemaduras químicas. Del griego καυστικός (kaustikós), «que quema», formado sobre el verbo καίω (kaíō). La misma raíz aparece en cauterio (instrumento para quemar tejidos) y en holocausto (del griego ὁλόκαυστον, «quemado por completo»). En castellano se documenta desde el siglo XV. Sí, pero con mecanismos distintos. Los ácidos fuertes coagulan las proteínas y forman una escara superficial; las bases fuertes disuelven los lípidos y penetran más profundamente. Por eso las lesiones por álcalis suelen ser más graves, especialmente en el esófago. No. El cáustico es la sustancia que destruye tejido por acción química. El cauterio es el instrumento (o, por extensión, el procedimiento) que se emplea para quemar tejido con un fin terapéutico, ya sea mediante calor o mediante un agente químico. La cirugía clásica distinguía entre «cauterio actual» (un hierro candente) y «cauterio potencial» (un cáustico aplicado con intención controlada). Es la inflamación y la lesión de la mucosa esofágica producida por la ingestión de un agente cáustico. Constituye una entidad clínica específica con sus propias pautas de valoración y manejo, que puede consultar en la entrada esofagitis cáustica de este diccionario. Si desea profundizar en conceptos asociados a los cáusticos, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un cáustico
Mecanismo de lesión tisular
Uso médico histórico del cáustico
Diferenciación con corrosivo
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra cáustico?
¿Un ácido y una base pueden ser cáusticos?
¿Es lo mismo cáustico que cauterio?
¿Qué es la esofagitis cáustica?
Referencias
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