DICCIONARIO MÉDICO
Eritema
El eritema es el enrojecimiento de la piel causado por la dilatación de los vasos sanguíneos superficiales de la dermis. No constituye una enfermedad en sí mismo, sino un signo clínico que acompaña a procesos muy diversos: infecciones, reacciones alérgicas, enfermedades autoinmunes, exposición solar o traumatismos mecánicos, entre otros. En dermatología, el eritema se clasifica entre las eflorescencias primarias de la piel. Cuando los capilares y las arteriolas de la dermis papilar se dilatan, la sangre circulante se aproxima a la superficie y confiere a la piel un color que oscila entre el rosado tenue y el rojo intenso. Si se presiona la zona con un dedo o con un portaobjetos de cristal (vitropresión), el enrojecimiento desaparece transitoriamente y reaparece al soltar; esta maniobra permite distinguir el eritema verdadero de la púrpura, en la que la sangre ha extravasado fuera de los vasos y el color persiste pese a la presión. El término procede del griego ἐρύθημα (erýthema), derivado del verbo ἐρυθαίνω (erythaínō), "enrojecer", cuya raíz indoeuropea *h₁rewdh- es la misma que subyace al latín ruber y al castellano "rojo". Se documenta ya en Galeno (siglo II d. C.) para designar cualquier rojez cutánea de origen inflamatorio. La vasodilatación que produce el eritema puede desencadenarse por varias vías. En las respuestas inflamatorias, la histamina liberada por los mastocitos dilata las arteriolas dérmicas y aumenta la permeabilidad capilar; en las reacciones neurogénicas, como el rubor emocional, es la acetilcolina liberada por fibras colinérgicas la que actúa sobre el músculo liso vascular. La radiación ultravioleta provoca un eritema diferido, de aparición entre 2 y 6 horas después de la exposición, mediado por prostaglandinas y óxido nítrico. Conviene distinguir dos formas según su duración. El eritema transitorio, que dura minutos u horas (el rubor por vergüenza, la reacción tras una fricción enérgica), carece de relevancia patológica. El eritema persistente, que se mantiene días o semanas, sugiere un proceso inflamatorio, infeccioso o inmunológico subyacente que requiere investigación. Se han descrito numerosas entidades con nombre propio dentro de la familia de los eritemas. El eritema nudoso se presenta como nódulos dolorosos en las piernas, habitualmente en la cara anterior de las tibias, y representa la forma más frecuente de paniculitis aguda. El eritema indurado de Bazin, por el contrario, afecta la cara posterior de las piernas con nódulos que tienden a ulcerarse y guarda relación con la tuberculosis. Otras formas reconocibles son el eritema multiforme, una reacción de hipersensibilidad con lesiones en diana o en "tiro al blanco" en extremidades distales; el eritema infeccioso o quinta enfermedad, causado por el parvovirus B19 y característico de la infancia, con una erupción en mejillas que recuerda a una bofetada; y el eritema ab igne, un reticulado parduzco que aparece en zonas expuestas de forma crónica al calor (braseros, bolsas térmicas). El exantema vírico generalizado constituye probablemente la causa más frecuente de eritema difuso en la edad pediátrica. No todo enrojecimiento de la piel es un eritema. Tres entidades se confunden con frecuencia: Púrpura: el color rojo o violáceo se debe a la extravasación de hematíes fuera de los vasos. La vitropresión no lo borra. Puede aparecer como petequias puntiformes o como manchas más extensas. Telangiectasias: son dilataciones permanentes de capilares visibles a simple vista, frecuentes en la rosácea y en la insuficiencia venosa. Frente al eritema difuso, dibujan trayectos lineales o arboriformes finos. Eritrodermia: cuando el eritema se extiende a más del 90 % de la superficie corporal, se habla ya de eritrodermia, un cuadro grave que puede acompañarse de descamación masiva, pérdida de calor y alteraciones hemodinámicas. Del griego ἐρύθημα (erýthema), "enrojecimiento", formado sobre el verbo ἐρυθαίνω, "enrojecer". Comparte raíz con el adjetivo ἐρυθρός (erythrós), "rojo", y con el prefijo eritro- que aparece en términos como eritrocito o eritropoyetina. Galeno ya empleaba el vocablo en el siglo II d. C. Con la vitropresión. Se presiona la zona enrojecida con un portaobjetos de cristal: si el color desaparece, es eritema (la sangre sigue dentro de los vasos y puede desplazarse); si persiste, es púrpura (la sangre ha extravasado al tejido). Es una maniobra sencilla y fiable que se aprende en los primeros cursos de dermatología. Un enrojecimiento breve tras rascarse o exponerse al sol no reviste importancia. Conviene consultar cuando el eritema persiste más de una semana sin causa evidente, cuando se acompaña de fiebre, cuando aparecen nódulos dolorosos, ampollas o lesiones en diana, o cuando se extiende de forma rápida y progresiva. Si desea profundizar en conceptos asociados al eritema, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el eritema
Mecanismo de la vasodilatación cutánea
Formas clínicas principales
Diferenciación con otros enrojecimientos cutáneos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra eritema?
¿Cómo se distingue un eritema de una púrpura?
¿Cuándo hay que consultar por un eritema?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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