DICCIONARIO MÉDICO

Drenaje

En medicina, un drenaje es tanto la maniobra de evacuar hacia el exterior un líquido, gas o material acumulado en un tejido, una cavidad natural o una herida, como el dispositivo que hace posible esa evacuación. Su clasificación habitual atiende a dos ejes: si el sistema queda o no en comunicación con el exterior (drenaje abierto frente a cerrado) y si la fuerza que impulsa el contenido es la aspiración o la propia gravedad.

Qué es el drenaje

La palabra designa un procedimiento clínico y, por metonimia, el instrumento con el que se realiza. Como procedimiento consiste en establecer una vía de salida controlada para sangre, pus, bilis, exudado seroso, orina, aire o cualquier acumulación patológica que pueda comprometer la cicatrización o favorecer una infección. Como dispositivo abarca desde una simple tira de gasa dispuesta en una herida hasta un sistema tubular multiperforado conectado a un recipiente de vacío. Todo drenaje tiene dos extremos: uno interno, en contacto con la colección que se pretende evacuar, y otro externo, en contacto con el apósito, la bolsa o el reservorio que la recoge.

La voz llegó al español a mediados del siglo XIX desde el francés drainage, y esta a su vez del inglés to drain, que en su origen germánico significaba desecar. En la lengua médica se documenta pronto asociada a la evacuación de pus y de líquidos anormales, sentido que la Real Academia recoge todavía hoy como acepción específica del verbo drenar.

Objetivos clínicos y contextos de uso

Un drenaje se coloca por tres razones principales. La primera es preventiva: tras una intervención sobre cavidades amplias o tejidos muy vascularizados suele acumularse sangre y suero, y evacuarlos evita la formación de un hematoma o un seroma que pueda infectarse. La segunda es terapéutica, cuando ya existe una colección purulenta o hemática y hay que vaciarla. La tercera es de vigilancia: el débito que sale por el tubo permite detectar precozmente una hemorragia o una fuga anastomótica.

Aparte de estos usos clásicos, el drenaje se emplea también para derivar contenidos fisiológicos cuando una vía natural está obstruida o resecada (bilis, orina, contenido intestinal), y para instilar sustancias en cavidades cerradas. La elección de un tipo u otro depende del volumen esperado, de la naturaleza del líquido, de la localización anatómica y del riesgo de contaminación bacteriana. Una técnica quirúrgica cuidadosa, con hemostasia meticulosa y cierre del espacio muerto, reduce la necesidad de drenar.

Clasificación por comunicación con el exterior y por mecanismo

La distinción más elemental separa los sistemas en comunicación directa con el ambiente y los sistemas herméticos. En el drenaje abierto el líquido sale sobre un apósito o una bolsa no sellada; el prototipo es el drenaje de Penrose. En el drenaje cerrado el tubo conecta con un recipiente estanco, lo que reduce el riesgo de infección retrógrada.

El segundo eje atiende a la fuerza que mueve el fluido. Cuando basta con la diferencia de altura entre el punto de recogida y la cavidad se habla de drenaje por gravedad; el propio peso del contenido hace el trabajo. Si el volumen previsto es grande, si el tejido tiende a colapsarse sobre el tubo o si conviene mantener las superficies aposicionadas, se recurre al drenaje aspirativo, con presión negativa continua o intermitente. Los dos ejes se combinan: existen sistemas cerrados aspirativos, cerrados por gravedad, abiertos por capilaridad y otras variantes intermedias. La capilaridad, poco intuitiva pero muy útil en heridas de escaso débito, es la que rige en los drenajes de gasa y en los tubos de látex blando.

Junto a los drenajes propiamente quirúrgicos existen los drenajes percutáneos, colocados con guía ecográfica o radiológica para vaciar colecciones profundas sin abrir la piel más allá de un pequeño orificio, y los sistemas de derivación permanente, como los que evacuan bilis o orina cuando la vía natural está comprometida.

Diferenciación con procedimientos afines

Un drenaje no es lo mismo que una punción evacuadora aislada. La paracentesis vacía la ascitis con una aguja y termina cuando se retira. La toracocentesis extrae líquido pleural del mismo modo, en un único gesto. Si tras la punción se deja un tubo alojado en la cavidad para que siga evacuando durante horas o días, ya se está hablando de un drenaje. Tampoco debe confundirse con la aspiración intraoperatoria, que se limita al acto quirúrgico y no persiste después.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra drenaje?

Del francés drainage, tomado del inglés drainage, ambos formados a partir del verbo to drain, que en su origen germánico significaba secar o desecar. Su llegada al español, a mediados del siglo XIX, está ligada primero a la ingeniería agraria y solo después a la medicina. La Real Academia mantiene todavía las dos acepciones: la desecación de terrenos y la salida controlada de líquidos anormales de una herida o cavidad.

¿Todos los drenajes son tubos?

No. Aunque el tubo multiperforado sea la imagen más común, existen drenajes de tira de látex, de gasa enrollada y de silicona plana, todos ellos sin luz interior propiamente dicha. En estos casos el fluido sale por capilaridad entre los pliegues del material, no por dentro de un conducto. La forma responde al tipo de secreción esperada y a la anatomía del lugar.

¿Es lo mismo un drenaje que una sonda?

No. Una sonda se introduce por una vía natural (uretra, fosas nasales, boca) para acceder a un órgano hueco o para administrar sustancias. Un drenaje, en cambio, atraviesa habitualmente la pared corporal a través de una incisión aparte de la herida principal, y su función es evacuar un contenido patológico o de riesgo. Comparten la geometría tubular, pero difieren en la vía de entrada y en la finalidad clínica.

¿Cuánto tiempo permanece colocado?

Depende del tipo de cirugía y de la evolución. La retirada se decide por el débito diario, la naturaleza del líquido y el estado clínico del paciente. Como regla general se mantiene mientras el drenaje sea productivo; cuando su rendimiento cae por debajo de un umbral y el aspecto del contenido es adecuado, se retira. Prolongarlo más de lo necesario aumenta el riesgo de infección nosocomial.

Referencias

  1. Real Academia Española. Drenaje. Diccionario de la lengua española.
  2. Manual MSD, versión para público general. Cirugía. Temas especiales.
  3. MedlinePlus. Cuidado de heridas quirúrgicas cerradas.
  4. Alvarado Aparicio HA, Moreno Portillo M. Bosquejo histórico de los drenajes en cirugía y sus autores. Cirujano General, 2016.

Entradas relacionadas en el diccionario

Para profundizar en los distintos tipos de drenaje y en los conceptos que se cruzan con él:

  • Drenaje abierto: sistema en comunicación directa con el exterior a través de un apósito o bolsa.
  • Drenaje cerrado: sistema estanco conectado a un recipiente hermético.
  • Drenaje aspirativo: dispositivo que utiliza presión negativa para evacuar el contenido.
  • Drenaje por gravedad: método pasivo que aprovecha la diferencia de altura.
  • Drenaje de Penrose: tira o tubo blando de látex para heridas y cavidades.
  • Hematoma: acumulación de sangre en un tejido, indicación frecuente de drenaje.
  • Seroma: colección de líquido seroso postquirúrgico.
  • Paracentesis: punción evacuadora del líquido peritoneal.
  • Toracocentesis: extracción de líquido de la cavidad pleural.

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