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DICCIONARIO MÉDICO

Seroma

¿Qué es un seroma?

Un seroma es una acumulación de líquido seroso en un espacio corporal, generalmente una cavidad que se ha formado a partir de la disrupción del sistema linfático o vascular tras un procedimiento quirúrgico o una lesión. Este líquido, que está compuesto en su mayoría por plasma sanguíneo y linfa, puede llenar el espacio creado y formar un bulto o hinchazón en la piel.

Las cirugías que implican una disrupción significativa de los tejidos, como las mastectomías y las cirugías plásticas, presentan un riesgo particularmente alto de formación de seromas. Aunque los seromas pueden surgir después de cualquier tipo de cirugía, son más comunes en procedimientos que crean espacios vacíos amplios donde el líquido puede acumularse. Además, los seromas pueden formarse después de lesiones que provocan una inflamación significativa de los tejidos.

La formación de un seroma es un proceso que puede variar de unos pocos días a varias semanas después de la cirugía o lesión. Inicialmente, el espacio puede llenarse de sangre debido al sangrado de los vasos sanguíneos dañados. Esta sangre coagula y forma un hematoma, que es reabsorbido gradualmente por el cuerpo. Sin embargo, si la linfa y el plasma sanguíneo continúan filtrándose en el espacio, pueden impedir que el hematoma se reabsorba completamente y dar lugar a la formación de un seroma.

Clínicamente, los seromas se presentan como hinchazones blandas y fluctuantes que pueden ser palpables bajo la piel. Pueden ser asintomáticos, pero a veces pueden causar molestias, dolor, tirantez en la piel o limitación en el movimiento, dependiendo de su tamaño y ubicación. Si un seroma es lo suficientemente grande, también puede ejercer presión sobre los tejidos circundantes y causar síntomas adicionales.

El diagnóstico de un seroma puede realizarse mediante el examen físico y puede confirmarse mediante técnicas de imagen, como la ecografía. La ecografía puede proporcionar información sobre el tamaño y la ubicación del seroma, así como sobre la presencia de cualquier complicación asociada, como una infección o un absceso.

El tratamiento de los seromas depende de su tamaño, ubicación y síntomas asociados. Los seromas pequeños y asintomáticos pueden no requerir tratamiento y pueden reabsorberse con el tiempo. Sin embargo, los seromas más grandes o sintomáticos pueden requerir la evacuación del líquido a través de una aspiración con aguja o un drenaje quirúrgico. En algunos casos, puede ser necesario el uso de medicamentos esclerosantes para cerrar el espacio y prevenir la recurrencia del seroma.

La prevención de los seromas es un aspecto importante de la cirugía y puede incluir técnicas como el uso de drenajes quirúrgicos, la aplicación de suturas de tensión para cerrar los espacios muertos, y la adhesión de los tejidos con adhesivos quirúrgicos o técnicas de sutura.

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