DICCIONARIO MÉDICO
Seroma
Un seroma es una acumulación de líquido seroso, procedente sobre todo de plasma filtrado y linfa, en el espacio muerto que deja la separación de planos de tejido tras una cirugía o un traumatismo. La palabra combina el latín serum ("suero", del latín tardío serosus, "acuoso") con el sufijo -oma, que el griego incorporó al vocabulario médico moderno con el sentido de "tumor" o alteración patológica, tal como recoge la Real Academia Española en su entrada del sufijo -ma. La terminación invita a pensar en una neoplasia, pero no la hay: igual que en el hematoma, -oma nombra aquí una acumulación anómala, no un crecimiento celular. Un seroma es una colección de líquido seroso, una mezcla de plasma filtrado, linfa y, en menor medida, exudado inflamatorio, que se forma en el espacio muerto que deja la separación de planos de tejido. Aparece sobre todo tras cirugías con disección amplia, como la mastectomía, la abdominoplastia, la hernioplastia o la cirugía de tiroides, aunque también puede originarse tras un traumatismo cerrado que despega la piel del plano muscular sin llegar a romperla. El mecanismo exacto sigue sin aclararse del todo, pero la hipótesis más aceptada combina dos procesos. Por un lado, la sección de pequeños vasos sanguíneos y canales linfáticos durante la disección deja escapar plasma y linfa hacia la cavidad recién creada. Por otro, la propia respuesta inflamatoria de la herida añade un componente exudativo, de modo que el líquido de un seroma rara vez es plasma o linfa puros. Cuanto más extensa es la disección, mayor es el espacio potencial y más difícil resulta que los colgajos de tejido se adhieran entre sí. Ese desajuste mecánico, unido al drenaje linfático interrumpido, explica por qué las cirugías con grandes despegamientos de tejido concentran la mayoría de los casos. El desenlace es el mismo: líquido que no se reabsorbe. La mayoría de los seromas son agudos: se forman en los primeros días o semanas tras la cirugía y se reabsorben de manera espontánea a medida que cicatriza el espacio muerto. Es la evolución habitual y la que menos atención requiere. Con menor frecuencia, la colección no se reabsorbe y queda rodeada de una cápsula de tejido fibroso que puede persistir meses o años tras la intervención. Es el seroma crónico o encapsulado, descrito sobre todo tras la abdominoplastia y la cirugía de mama. Cuando esa cápsula se organiza por completo, algunos autores lo describen como un pseudoquiste, distinto del quiste verdadero porque carece de revestimiento epitelial propio. El seroma se diferencia del hematoma en la composición del líquido: el hematoma contiene sangre y hematíes de un sangrado activo, mientras que el seroma es un líquido claro o ambarino, prácticamente sin componente hemático. También se distingue del absceso, una colección de pus ligada a infección que suele cursar con enrojecimiento, calor local y, en ocasiones, fiebre; el seroma, por sí solo, no implica infección. Con el linfedema la confusión tiene otro origen: no es una colección puntual, sino una hinchazón difusa de un miembro o una región por acumulación de linfa en el tejido intersticial, casi siempre tras la extirpación extensa de ganglios linfáticos. El seroma es la complicación posoperatoria citada con más frecuencia tras la cirugía de la mama. Las cifras publicadas varían mucho de una serie a otra: entre el 15 % y el 85 % de las mastectomías, según la técnica empleada y los factores del paciente. Buena parte de esa dispersión responde a que cada centro define de forma distinta qué cuenta como seroma clínicamente relevante. Tras la reparación de hernias de la pared abdominal, la incidencia comunicada oscila entre el 8 % y el 12,5 % en la cirugía abierta, y ronda el 5,4 % en la laparoscópica. En la abdominoplastia, una revisión sistemática sitúa la prevalencia global en torno al 10,9 %. No. Aunque el sufijo "-oma" recuerda al de tumores como el fibroma o el carcinoma, un seroma es solo una acumulación de líquido, sin proliferación celular ni potencial maligno. El plazo habitual va de unos días a varias semanas. En ese intervalo, el espacio quirúrgico que al principio puede contener sangre reabsorbible acaba llenándose de líquido seroso si la filtración de plasma y linfa se mantiene. Casi nunca. La mayoría se reabsorbe sin más durante el postoperatorio. La forma crónica o encapsulada, con una cápsula fibrosa capaz de persistir años, es la excepción, no la norma. Porque no existe un criterio único para definir cuándo una colección de líquido cuenta como seroma clínicamente relevante. Algunos estudios registran cualquier hallazgo visible en la ecografía; otros, solo los casos que causan síntomas o requieren alguna intervención. Esa falta de un umbral común explica que la misma cirugía arroje cifras del 15 % en unas series y del 85 % en otras.Qué es un seroma
Cómo se forma: el papel del espacio muerto
Formas clínicas: seroma agudo y seroma crónico o encapsulado
Diferencia con el hematoma, el absceso y el linfedema
Con qué frecuencia aparece según el tipo de cirugía
Preguntas frecuentes
¿Un seroma es un tipo de tumor?
¿Cuánto tarda en aparecer un seroma tras la cirugía?
¿Todos los seromas acaban encapsulándose?
¿Por qué la incidencia comunicada varía tanto entre estudios?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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