DICCIONARIO MÉDICO

Derrame sinovial

El derrame sinovial o derrame articular es el aumento anormal del líquido contenido en el interior de una articulación sinovial. La rodilla, por su función de carga, es la localización más frecuente, aunque puede ocurrir en cualquier articulación revestida por membrana sinovial. Su composición y su cuantía dan pistas sobre el mecanismo que lo ha producido.

Qué es el derrame sinovial

La palabra sinovial la acuñó Paracelso en el siglo XVI a partir del griego σύν (syn, con) y del latín ovum (huevo). Con ese neologismo describió un fluido claro y viscoso que le recordaba a la clara de huevo, denominación caprichosa pero afortunada que ha llegado hasta hoy sin variación. La sinovia, tal como se conoce también, es el líquido que lubrica y nutre la articulación. Cuando se acumula por encima de sus valores fisiológicos, hablamos de derrame sinovial.

El término derrame conviene tomarlo con matiz. En castellano común sugiere pérdida por rotura del envase, pero en la articulación lo que ocurre es lo contrario: no se pierde líquido sino que se retiene o se produce en exceso. Se ha propuesto la expresión efusión articular, calco del inglés effusion, aunque en la práctica clínica hispanohablante derrame y derrame articular mantienen su vigencia.

Fisiología del líquido sinovial

La membrana sinovial tapiza la cara interna de la cápsula articular y produce el líquido sinovial, un ultrafiltrado del plasma enriquecido con ácido hialurónico. Ese hialuronato le confiere su viscosidad característica y su capacidad de amortiguar la carga entre las superficies cartilaginosas. El volumen fisiológico es escaso: en una articulación grande como la rodilla, apenas 1 o 2 ml.

El equilibrio entre producción y reabsorción es dinámico. La membrana sinovial secreta el líquido de forma continua, y los vasos linfáticos y capilares subsinoviales lo reabsorben al mismo ritmo. Cuando esa balanza se rompe (por irritación mecánica, inflamación, infección o sangrado), aparece el derrame.

Mecanismos que lo originan

Los mecanismos habituales son cuatro y suelen dejar en el líquido una huella reconocible.

Irritación mecánica. Propia de la artrosis y de la sobrecarga articular. La membrana produce más ácido hialurónico como respuesta a las fuerzas anómalas de fricción entre superficies dañadas, y el líquido acumulado conserva una composición cercana a la normal.

Inflamación. Es el mecanismo de la artritis reumatoide, las espondiloartropatías y las artritis por cristales, como la gota y la condrocalcinosis. El líquido pierde parte de su viscosidad, se enturbia y aumenta su celularidad, con predominio de leucocitos.

Infección. La artritis séptica se acompaña de un derrame purulento, con cifras muy elevadas de leucocitos y presencia de gérmenes. Es una urgencia articular por el rápido daño del cartílago que produce si no se drena.

Hemorragia. Da lugar al hemartros o hemartrosis. Sus causas típicas son el traumatismo, las coagulopatías (hemofilia) y ciertos procesos proliferativos de la sinovial, como la sinovitis vellonodular.

Clasificación por análisis del líquido

El estudio del líquido obtenido por artrocentesis separa los derrames en categorías con implicaciones clínicas distintas. Se atiende al aspecto, la viscosidad, el recuento celular y la presencia de cristales o de microorganismos.

El líquido no inflamatorio es claro, amarillo pálido y viscoso, con menos de 2.000 leucocitos por microlitro. Corresponde a la artrosis y a los derrames postraumáticos leves. El líquido inflamatorio muestra recuentos entre 2.000 y 50.000 leucocitos por microlitro y pérdida de viscosidad; es propio de las artritis reumatoide, psoriásica o por cristales. El líquido séptico supera con frecuencia los 50.000 leucocitos por microlitro y suele revelar el germen en tinción o cultivo. El líquido hemático, por último, es sangre franca u oscura y define la hemartrosis.

Diferenciación con otras causas de hinchazón articular

Edema periarticular. La hinchazón se debe a la acumulación de líquido en los tejidos blandos que rodean la articulación, no en la cavidad sinovial. La palpación diferencia el signo del témpano típico del derrame de la fóvea que deja el edema.

Bursitis. Colección de líquido en una bolsa sinovial extraarticular, es decir, fuera de la cavidad de la articulación. La distinción es sencilla si se conoce la anatomía de la zona (prerrotuliana, olecraniana, subacromial).

Quiste de Baker. Es una herniación de la sinovial de la rodilla hacia la fosa poplítea. Puede coexistir con derrame articular pero se presenta como una tumoración posterior discreta, no como aumento del volumen intraarticular.

Sinovitis sin derrame. La membrana sinovial puede estar inflamada y engrosada sin que llegue a acumularse líquido en cuantía relevante. La imagen (ecografía o resonancia) permite distinguir el engrosamiento sinovial del líquido libre.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra sinovial?

La acuñó Paracelso, médico y alquimista suizo del siglo XVI, uniendo el griego syn (con) y el latín ovum (huevo). Buscaba un nombre que reflejara el aspecto del líquido articular, claro y viscoso como una clara de huevo. La denominación se ha mantenido hasta hoy sin apenas cambios.

¿Es lo mismo derrame sinovial que derrame articular?

Sí, en el uso clínico corriente son sinónimos. Ambos designan la acumulación excesiva de líquido en el interior de la articulación. En sentido estricto, derrame sinovial pone el acento en la naturaleza del líquido y derrame articular en su localización, pero se emplean de forma equivalente.

¿Se pierde líquido en un derrame?

No. Aunque la palabra derrame sugiera fuga o pérdida, en la articulación pasa lo contrario: el líquido se acumula porque su producción supera a la reabsorción, o porque la membrana sinovial responde con un exceso de secreción ante un daño mecánico, inflamatorio o infeccioso. El envase (la cavidad articular) permanece cerrado.

¿Por qué la rodilla es la articulación que más lo desarrolla?

Por dos razones que se refuerzan. Es una articulación grande, con una cavidad amplia y varios recesos capaces de alojar cantidades notables de líquido. Y soporta cargas mecánicas repetidas, lo que la expone a irritación crónica y a lesiones ligamentosas o meniscales que estimulan la producción sinovial. En una serie clínica cualquiera, la rodilla concentra la mayoría de los casos.

¿Se puede diferenciar la causa mirando solo el líquido?

El análisis del líquido orienta con bastante fuerza. Un líquido claro, viscoso y con pocas células apunta a mecanismo mecánico. Un líquido turbio, poco viscoso y con recuentos elevados sugiere inflamación. La presencia de pus, o el hallazgo de gérmenes en la tinción, señala infección. Y un líquido claramente hemático define la hemartrosis. La correlación con la clínica y con la imagen completa el cuadro.

Referencias

  1. MedlinePlus. Análisis del líquido sinovial.
  2. Manual MSD para profesionales. Dolor en y alrededor de una articulación individual.
  3. Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM). Sinovial: anatomía y patología.
  4. Sociedad Española de Medicina Interna. Artrocentesis: consentimiento informado y procedimiento.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al derrame sinovial, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Articulación: unión funcional entre dos o más huesos.
  • Membrana sinovial: capa que tapiza la cavidad articular y produce el líquido sinovial.
  • Líquido sinovial: fluido viscoso que lubrica y nutre la articulación.
  • Sinovia: denominación clásica del líquido articular.
  • Sinovitis: inflamación de la membrana sinovial.
  • Hemartrosis: presencia de sangre dentro de una articulación.
  • Artrocentesis: punción y extracción de líquido articular.
  • Bursitis: inflamación de una bolsa serosa periarticular.
  • Quiste de Baker: herniación de la sinovial en la fosa poplítea.

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