DICCIONARIO MÉDICO

Crisis

Crisis es un término médico polisémico que designa tanto el momento decisivo en la evolución de una enfermedad como un episodio agudo de intensificación de sus manifestaciones. Procede del griego κρίσις (krísis, 'juicio', 'decisión') y constituye uno de los vocablos más antiguos del léxico sanitario, documentado en castellano desde mediados del siglo XIII.

Qué es una crisis en medicina

El término procede del sustantivo griego κρίσις (krísis), derivado del verbo κρίνειν (krínein), que significaba juzgar, separar, decidir. En la medicina hipocrática no designaba exactamente el instante en que la enfermedad se inclinaba hacia un desenlace favorable o desfavorable, sino aquel en que el médico, tras evaluar los signos del paciente, podía emitir su juicio pronóstico. Galeno lo precisó como un «cambio rápido que se produce en el transcurso de una enfermedad» y que podía resolverse de cuatro formas: mejoría súbita, empeoramiento súbito, recuperación completa o muerte. La noción de días críticos (hēmérai krísimoi) recorre todo el Corpus Hippocraticum y marca los momentos en que el pronóstico se consideraba posible.

El latín adoptó el vocablo sin modificación alguna y lo mantuvo como palabra estrictamente médica durante toda la Edad Media. La primera documentación conocida en lengua romance se sitúa hacia 1254 en el texto castellano Judizios de las estrellas, donde se menciona «saber las crisis buenas o malas, e en qué tiempo vernan» dentro de una enumeración de competencias del médico. Dato llamativo: el francés no registra el término hasta 1478, y el inglés hasta 1543. Solo a partir del siglo XVII la palabra empezó a circular fuera del ámbito sanitario, primero en astrología y después para describir giros bruscos en los acontecimientos históricos. Su llegada al vocabulario político y económico es aún más tardía, del siglo XIX.

La RAE recoge hoy siete acepciones. Dos son específicamente médicas: «intensificación brusca de las manifestaciones de una enfermedad» (acepción 2) y «cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente» (acepción 6). Ambas conservan la idea original de momento que decide, aunque con matices distintos.

Acepciones clínicas del término

En la práctica clínica actual, crisis funciona casi siempre como primer elemento de una expresión compuesta cuyo significado varía según la especialidad. La más frecuente es la crisis epiléptica, que designa la manifestación clínica de una descarga neuronal excesiva y sincrónica en la corteza cerebral. La Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE) clasifica estas crisis según su inicio (focal, generalizado o desconocido) y según el tipo de manifestación, motora o no motora.

Fuera de la neurología, el término conserva su sentido de episodio agudo con riesgo potencial. La crisis hipertensiva es una elevación brusca de la presión arterial que puede producir daño en órganos como el corazón, el riñón o el encéfalo. La crisis de Stokes-Adams, en cardiología, consiste en un episodio sincopal por fallo transitorio del gasto cardíaco, casi siempre ligado a un bloqueo auriculoventricular. En oftalmología se emplea crisis glaucomatociclítica para un cuadro que combina picos de presión intraocular con inflamación del segmento anterior (síndrome de Posner-Schlossman). Cada una de estas variantes dispone de su propia entrada en el diccionario.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra crisis?

Del griego κρίσις (krísis), que a su vez procede del verbo κρίνειν (krínein), 'juzgar' o 'decidir'. El castellano la tomó directamente del latín crisis a mediados del siglo XIII, bastante antes que el francés o el inglés, y durante siglos fue una palabra de uso exclusivamente médico. Su extensión al ámbito político y económico no llegó hasta el siglo XIX.

¿Es lo mismo crisis que convulsión?

No. Una convulsión es un tipo concreto de manifestación motora, con contracciones musculares involuntarias, que puede aparecer en algunas crisis epilépticas pero no en todas. Hay crisis epilépticas sin convulsión alguna, como las crisis de ausencia, que se manifiestan como breves episodios de desconexión del entorno. Y, al revés, no toda convulsión tiene origen epiléptico: puede deberse a fiebre, alteraciones metabólicas o fármacos.

¿Todas las crisis médicas son de tipo neurológico?

No, en absoluto. La neurología emplea el término con frecuencia, pero la medicina lo usa en muchas otras especialidades. Se habla de crisis hipertensiva en cardiología, de crisis tiroidea en endocrinología, de crisis hemolítica en hematología, de crisis de rechazo en trasplante. El denominador común en todos los casos es un episodio agudo que marca un cambio brusco en la situación del paciente, fiel al sentido original del griego krísis.

Referencias

  1. Real Academia Española. Crisis. Diccionario de la lengua española.
  2. MedlinePlus en español. Convulsiones. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  3. Manual MSD (versión para público general). Trastornos convulsivos.
  4. Mayo Clinic. Crisis hipertensiva: ¿cuáles son los síntomas?

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en los distintos tipos de crisis y conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Crisis epiléptica: descarga neuronal anormal en la corteza cerebral con manifestaciones motoras o no motoras.
  • Crisis generalizada: crisis epiléptica de inicio bilateral en ambos hemisferios cerebrales.
  • Crisis parcial: crisis epiléptica de inicio en un área circunscrita de un hemisferio cerebral.
  • Crisis hipertensiva: elevación aguda de la presión arterial con riesgo de daño orgánico.
  • Crisis de Stokes-Adams: episodio sincopal por fallo transitorio del gasto cardíaco.
  • Epilepsia: trastorno cerebral caracterizado por crisis epilépticas recurrentes.
  • Convulsión: contracción muscular involuntaria, brusca y repetitiva, de origen neurológico.
  • Síncope: pérdida transitoria de conciencia por disminución del flujo sanguíneo cerebral.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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