DICCIONARIO MÉDICO
Crisis glaucomatociclítica
La crisis glaucomatociclítica es una enfermedad oftalmológica poco frecuente, también conocida como síndrome de Posner-Schlossman, que cursa con episodios recurrentes y autolimitados de uveítis anterior leve acompañada de una elevación brusca y marcada de la presión intraocular. Se clasifica dentro de los glaucomas inflamatorios secundarios. El nombre combina tres raíces griegas que resumen bien la naturaleza del cuadro: γλαυκός (glaukós, "gris verdoso", en alusión al reflejo pupilar del glaucoma), κύκλος (kýklos, "círculo", referido al cuerpo ciliar) y κρίσις (krísis, "momento decisivo" o "ataque"). En la práctica, la expresión designa un cuadro en el que coexisten un componente glaucomatoso (subida de presión) y un componente ciclítico (inflamación del cuerpo ciliar) que se presentan en forma de episodios agudos. Abraham Posner y Adolph Schlossman describieron por primera vez este síndrome en 1948, cuando publicaron una serie de nueve pacientes con ataques unilaterales de hipertensión ocular acompañados de una reacción inflamatoria en la cámara anterior tan leve que resultaba fácil pasarla por alto. La denominaron "crisis glaucomatociclítica" y propusieron que podía tratarse de una desregulación autonómica, dado que cuatro de sus pacientes padecían también migraña. Con el tiempo se comprobó que el cuadro no era tan benigno como se creyó inicialmente. Los ataques repetidos pueden acabar produciendo daño glaucomatoso crónico con pérdida de campo visual y atrofia del nervio óptico, especialmente en pacientes que acumulan numerosos episodios a lo largo de años. Durante una crisis, la presión intraocular puede superar los 40 mm Hg (el rango normal se sitúa entre 10 y 21 mm Hg) a pesar de que el ángulo de la cámara anterior permanece abierto en la gonioscopia. Lo paradójico es que la inflamación visible resulta mínima: unos pocos precipitados queráticos finos en el endotelio corneal y escasas células en el humor acuoso. Esa desproporción entre la magnitud de la hipertensión y la levedad de la inflamación es precisamente lo que define al síndrome. Se ha investigado el papel del citomegalovirus (CMV) en la patogenia de un subgrupo de pacientes, sobre todo en poblaciones asiáticas, donde se ha detectado ADN viral en muestras de humor acuoso tomadas durante las crisis. Otros estudios han señalado cierta susceptibilidad genética ligada al sistema HLA y un posible papel de las prostaglandinas en la trabeculitis que reduce transitoriamente el drenaje del humor acuoso. Ninguna de estas hipótesis explica por sí sola todos los casos, y la etiología sigue sin estar completamente aclarada. La crisis glaucomatociclítica afecta preferentemente a adultos jóvenes de entre 20 y 50 años, con ligero predominio masculino. Los datos epidemiológicos disponibles son escasos; un estudio finlandés de 1997 estimó una incidencia de 0,4 por cada 10.000 habitantes al año y una prevalencia de 1,9 por 10.000. Cada episodio es unilateral, aunque hasta la mitad de los pacientes experimentarán afectación del otro ojo en algún momento de su evolución. Las crisis duran habitualmente entre horas y unos pocos días, rara vez más de dos semanas. Los intervalos entre ataques tienden a alargarse con los años. El paciente nota visión borrosa o percepción de halos alrededor de las luces (por edema corneal secundario a la hipertensión); las molestias oculares suelen ser leves y en ocasiones están del todo ausentes. El glaucoma agudo de ángulo cerrado produce una elevación de presión con dolor intenso, ojo rojo y ángulo cerrado en la gonioscopia, lo que lo distingue fácilmente de la crisis glaucomatociclítica, donde el ángulo permanece abierto y el ojo apenas muestra signos externos de inflamación. La uveítis hipertensiva por herpes (VHS o VVZ) cursa con una inflamación anterior más evidente, atrofia sectorial del iris y precipitados queráticos de mayor tamaño, elementos que la diferencian del cuadro oligosintomático de Posner-Schlossman. La iridociclitis heterocrómica de Fuchs muestra precipitados queráticos estrellados difusos y heterocromía del iris, rasgos ausentes en la crisis glaucomatociclítica. Es un compuesto de glaucoma (por la hipertensión ocular) y ciclitis (inflamación del cuerpo ciliar). El nombre refleja la coexistencia de ambos componentes durante cada episodio agudo. No. El glaucoma primario de ángulo abierto es una enfermedad crónica con elevación sostenida de la presión y daño progresivo del nervio óptico. La crisis glaucomatociclítica, en cambio, se presenta como episodios agudos y autolimitados con períodos intercríticos en los que la presión se normaliza. Ahora bien, si los ataques se repiten muchas veces, el daño acumulado sobre el nervio óptico puede acabar asemejándose al de un glaucoma crónico. Inicialmente se consideró benigna. Hoy se sabe que los episodios recurrentes pueden producir daño glaucomatoso permanente. Un seguimiento oftalmológico regular, con control del campo visual y del nervio óptico entre las crisis, resulta necesario para detectar a tiempo esa progresión. Si desea profundizar en conceptos asociados a la patología ocular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la crisis glaucomatociclítica
Mecanismo de la elevación de presión y la inflamación
Perfil clínico y patrón de recurrencia
Diferenciación con otras uveítis hipertensivas
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "glaucomatociclítica"?
¿Es lo mismo que un glaucoma crónico?
¿Es una enfermedad grave?
Referencias
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