DICCIONARIO MÉDICO
Crisis hipertensiva
La crisis hipertensiva es una elevación aguda y grave de la presión arterial, generalmente por encima de 180/120 mmHg, capaz de producir alteraciones funcionales o estructurales en los órganos diana de la hipertensión. Se subdivide en urgencia hipertensiva y emergencia hipertensiva, dos escenarios con pronóstico y manejo diferentes. El término combina la voz griega κρίσις (krísis), 'cambio brusco', con el calificativo derivado del griego ὑπέρ (hypér), 'por encima', y τείνειν (teínein), 'tender' o 'estirar', en referencia a la tensión excesiva de la pared vascular. En la práctica, designa un cuadro clínico en el que la cifra de presión arterial alcanza valores que ponen en riesgo la integridad de corazón, riñones, encéfalo o sistema vascular. Se estima que alrededor del 1 % de los pacientes con hipertensión arterial presentará un episodio de crisis hipertensiva a lo largo de su evolución. No toda elevación marcada de la presión arterial constituye una crisis. Existe un tercer escenario que algunos autores denominan seudocrisis o falsa crisis hipertensiva: una subida tensional reactiva a dolor, ansiedad o un estímulo similar, sin daño orgánico ni riesgo inmediato, que se resuelve al tratar el factor desencadenante. La cifra aislada no basta para definir una crisis; lo determinante es si hay afectación de los órganos diana o no. La distinción entre estos dos conceptos es la pieza central del abordaje de la crisis hipertensiva. La diferencia no radica solo en las cifras de presión arterial (que pueden ser similares en ambos casos), sino en la presencia o ausencia de daño agudo en órganos diana. Urgencia hipertensiva. La presión arterial está muy elevada, pero no se objetiva daño orgánico agudo ni compromiso vital inmediato. El paciente puede estar asintomático o presentar molestias inespecíficas como cefalea o nerviosismo. El descenso de las cifras puede hacerse de forma progresiva, en un plazo de horas a días, y no requiere necesariamente atención hospitalaria. Emergencia hipertensiva. Aquí el cuadro es otro. La elevación de la presión arterial se acompaña de daño agudo en uno o varios órganos: encefalopatía hipertensiva, edema agudo de pulmón, disección aórtica, insuficiencia renal aguda o accidente cerebrovascular, entre otros. La situación exige un descenso controlado y rápido de la presión, generalmente en un entorno hospitalario con monitorización intensiva. Del griego ὑπέρ (hypér), 'por encima de', y del latín tensio, derivado de tendere, 'tender'. La combinación señala una tensión de la pared arterial que excede los valores fisiológicos. El uso médico del vocablo «hipertensión» se generalizó a finales del siglo XIX con la difusión del esfigmomanómetro. No. La hipertensión arterial es una condición crónica caracterizada por cifras de presión elevadas de forma sostenida. La crisis hipertensiva es un episodio agudo que puede ocurrir sobre un fondo de hipertensión crónica conocida o, en ocasiones, ser la primera manifestación de la enfermedad. La mayoría de los pacientes hipertensos nunca experimentan una crisis. La referencia habitual es una presión arterial superior a 180/120 mmHg, pero las cifras solas no definen el cuadro. Un paciente habituado a presiones elevadas puede tolerar valores altos sin daño agudo, mientras que otro sin antecedentes puede desarrollar complicaciones con cifras relativamente más bajas. Lo que distingue una verdadera crisis de una elevación tensional aislada es la repercusión sobre los órganos diana. Si desea ampliar información sobre conceptos vinculados a la crisis hipertensiva, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una crisis hipertensiva
Urgencia y emergencia hipertensiva
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término hipertensiva?
¿Es lo mismo crisis hipertensiva que hipertensión arterial?
¿A partir de qué cifras se habla de crisis hipertensiva?
Referencias
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