DICCIONARIO MÉDICO
Hipertensión arterial secundaria
La hipertensión arterial secundaria es la presión alta que aparece como consecuencia de otra enfermedad concreta y, con frecuencia, tratable. Se opone a la forma primaria, mucho más común, en la que no se identifica un origen único. Su interés reside precisamente en esa causa: cuando se detecta y se corrige, las cifras pueden mejorar o incluso volver a la normalidad. Representa una minoría de los casos de hipertensión, pero conviene tenerla presente porque su reconocimiento cambia el rumbo del proceso. El adjetivo «secundaria» viene del latín secundarius, «de segundo orden», derivado de secundus, «que va detrás». El nombre transmite la idea con exactitud: esta hipertensión va detrás de otra cosa, es su consecuencia. Frente a ella, la forma primaria (que la nomenclatura clásica llama también esencial) reúne a la inmensa mayoría de los pacientes y carece de una causa demostrable. La hipertensión arterial en su conjunto se reparte así en estos dos grandes grupos según se encuentre o no un responsable. Conviene fijarse en las proporciones para situar el problema. Alrededor del 90 al 95 % de las personas hipertensas pertenecen a la forma primaria, de modo que la secundaria supone en torno al 5 al 10 % restante. La cifra sube en determinados contextos, como en personas jóvenes que debutan con presiones altas sin antecedentes familiares. Los orígenes de la hipertensión secundaria se agrupan por el órgano o el sistema del que parten. El riñón encabeza la lista: las enfermedades del propio tejido renal y el estrechamiento de las arterias que lo irrigan son las causas más frecuentes, en buena medida por su papel en el manejo del agua y la sal. Muchas de estas situaciones se engloban dentro de la nefropatía. Del sistema hormonal procede otro bloque relevante. Destaca el exceso de producción de aldosterona, o hiperaldosteronismo, considerado la causa endocrina más común; el término emparentado aldosteronismo recoge esa misma alteración. A él se suman el feocromocitoma, un tumor de la glándula suprarrenal que libera hormonas del estrés, y trastornos del cortisol o del tiroides. Entre las causas vasculares figura la coartación aórtica, un estrechamiento congénito de la aorta. Completan el mapa el síndrome de apnea del sueño y ciertos medicamentos o sustancias capaces de subir la presión. La separación no es un tecnicismo. En la hipertensión primaria el objetivo es controlar las cifras a largo plazo, mientras que en la secundaria existe la posibilidad de actuar sobre el problema de fondo. Reparar una arteria renal estrechada o retirar un tumor productor de hormonas puede corregir la hipertensión en su raíz, algo impensable cuando no hay una causa única. Este matiz explica que la hipertensión secundaria aparezca con tanta frecuencia detrás de los casos de hipertensión arterial refractaria, aquellos en los que la presión se resiste a bajar pese a un tratamiento correcto. Que en la secundaria se identifica una enfermedad responsable, mientras que en la primaria no se encuentra una causa concreta y la elevación resulta de la suma de varios factores. La secundaria es, además, mucho menos frecuente. No en sí misma. Depende de la enfermedad que la origina. Algunas de esas causas, como ciertas alteraciones renales o endocrinas, sí pueden tener un componente familiar, pero la hipertensión secundaria no se transmite como tal. Puede revertir total o parcialmente si la causa se corrige a tiempo. No siempre ocurre: cuando la presión alta ha actuado durante años, es posible que persista un daño vascular que mantenga elevadas las cifras aun después de tratar el origen. Hipertensión arterial. Concepto general del que la forma secundaria es una de sus dos grandes categorías. Feocromocitoma. Tumor suprarrenal que libera hormonas del estrés y puede causar hipertensión secundaria. Hiperaldosteronismo. Exceso de aldosterona, la causa hormonal más frecuente de hipertensión secundaria. Coartación aórtica. Estrechamiento congénito de la aorta que figura entre las causas vasculares. Hipertensión arterial refractaria. Presión difícil de controlar, tras la que a veces se esconde una causa secundaria.Qué es la hipertensión arterial secundaria
Las causas principales
Por qué se distingue de la forma primaria
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia a la hipertensión secundaria de la primaria?
¿Es hereditaria?
¿Se cura?
Referencias
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