DICCIONARIO MÉDICO
Colectomía total
La colectomía total es la extirpación quirúrgica de todo el colon, desde su inicio en el ciego hasta la unión con el recto. La proctocolectomía, en cambio, incluye la resección del recto. Conservar el recto permite restablecer la continuidad del tránsito intestinal mediante una anastomosis ileorrectal. La denominación es directa: total indica que la resección abarca la totalidad del intestino grueso propiamente dicho. Se retiran el ciego, el colon ascendente, el colon transverso, el colon descendente y el colon sigmoide, con la ligadura de todos los pedículos vasculares correspondientes: vasos ileocólicos, cólicos derechos, cólica media y mesentérica inferior (o su rama cólica izquierda, según la técnica). El recto se conserva. Este detalle (recto intacto) es lo que separa la colectomía total de la proctocolectomía total, que incluye la resección rectal. Parece un matiz terminológico, pero tiene consecuencias directas sobre la reconstrucción: con el recto en su sitio, el cirujano puede unir el íleon al recto (anastomosis ileorrectal) y el paciente conserva la función del esfínter anal. La poliposis adenomatosa familiar (PAF) constituye una de las indicaciones clásicas. En esta enfermedad hereditaria aparecen cientos o miles de pólipos a lo largo de todo el colon, con un riesgo acumulado de degeneración maligna que se acerca al 100 % si no se interviene. La colectomía total con anastomosis ileorrectal ha sido durante décadas la técnica de elección en formas atenuadas de PAF y en pacientes jóvenes con recto poco afectado, porque mantiene una función intestinal aceptable. En la colitis ulcerosa refractaria al tratamiento médico, la colectomía total puede ser el primer paso de una estrategia en dos tiempos: primero se retira el colon (que concentra la mayor carga inflamatoria) y se crea una ileostomía temporal; en una segunda intervención, meses después, se evalúa el estado del recto para decidir si puede conservarse o si procede completar la proctocolectomía con construcción de un reservorio ileal. Hay otras situaciones menos habituales. Cuando se descubren simultáneamente tumores en segmentos distantes del colon (tumores sincrónicos), una colectomía total puede ser preferible a dos resecciones separadas. Y en la inercia colónica grave, un cuadro en el que el colon pierde su capacidad propulsiva de forma difusa y el paciente sufre estreñimiento intratable, la colectomía total con anastomosis ileorrectal ha mostrado resultados funcionales razonables en series seleccionadas. Sin colon, el íleon vierte su contenido directamente en el recto. Eso significa que llega al recto un material mucho más líquido del que este suele recibir, porque se ha suprimido la superficie encargada de reabsorber la mayor parte del agua y los electrolitos. El resultado inmediato son deposiciones frecuentes (entre seis y ocho al día en las primeras semanas) y de consistencia blanda. Con el paso de los meses, el íleon terminal sufre una adaptación fisiológica que le permite asumir parte de esa función absortiva. Muchos pacientes consiguen estabilizarse en cuatro o cinco deposiciones diarias. No todos lo logran en la misma medida, y ese margen de variabilidad individual es una de las razones por las que la selección de pacientes importa tanto como la técnica quirúrgica. La frontera entre ambas no siempre es tajante en la práctica, y la literatura refleja cierta superposición. El consenso Delphi de la Asociación Española de Cirujanos (2024) estableció que la colectomía subtotal incluye la resección del colon derecho, transverso y descendente, mientras que la total añade el sigmoide. Lo que ambas comparten es la conservación del recto; lo que las distingue es ese segmento sigmoideo que en la subtotal permanece in situ. Para el paciente, conservar un tramo de sigmoide puede traducirse en deposiciones algo menos frecuentes, al disponer de un pequeño reservorio adicional antes del recto. Esa ventaja, sin embargo, carece de sentido si la enfermedad alcanza también el sigmoide. No necesariamente. Si el recto está sano y se puede realizar una anastomosis ileorrectal, el paciente evacúa por vía natural y no precisa colostomía ni ileostomía permanente. En determinadas circunstancias se coloca una ileostomía temporal para proteger la anastomosis, pero se cierra semanas después. La colectomía total conserva el recto. La proctocolectomía total retira también el recto y, a menudo, requiere la construcción de un reservorio ileal (bolsa en J) o una ileostomía definitiva. Sí, aunque se trata de una intervención técnicamente exigente. La laparoscopia requiere movilizar todo el marco cólico, liberar ambos ángulos (hepático y esplénico) y ligar múltiples pedículos vasculares a través de trocares. Los centros con experiencia en cirugía colorrectal laparoscópica la realizan de forma habitual. La estancia hospitalaria oscila habitualmente entre cinco y siete días. La recuperación completa de la cirugía puede prolongarse entre uno y dos meses, y la adaptación del hábito intestinal sigue evolucionando durante varios meses más. Si desea profundizar en conceptos asociados a la colectomía total, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la colectomía total
Contextos en los que se indica
Consecuencias funcionales de perder todo el colon
Diferenciación con la colectomía subtotal
Preguntas frecuentes
¿La colectomía total implica llevar bolsa de colostomía?
¿Qué diferencia hay entre colectomía total y proctocolectomía total?
¿Se puede hacer por laparoscopia?
¿Cuánto dura la recuperación?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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