DICCIONARIO MÉDICO
Catéter yugular
El catéter yugular es un catéter venoso central que se introduce a través de la vena yugular interna y progresa hasta la vena cava superior, en la proximidad de la aurícula derecha. Es uno de los tres accesos venosos centrales clásicos, junto con la vía subclavia y la femoral, y probablemente el más utilizado en las unidades de cuidados intensivos. Se trata de un catéter tubular largo y flexible, generalmente de poliuretano o silicona, dotado de uno, dos o tres lúmenes, que se inserta en el cuello y alcanza el sistema venoso de gran calibre intratorácico. La denominación "catéter yugular" es la forma abreviada de "catéter venoso central de acceso yugular", que en el lenguaje hospitalario cotidiano se reduce a "vía yugular" o simplemente "yugular". Cuando no se especifica si se trata de la yugular interna o la yugular externa, se sobrentiende la interna, que es la que se emplea como acceso central en la inmensa mayoría de los casos. El adjetivo "yugular" procede del latín iugularis, derivado de iugulum ("garganta", "cuello"), a su vez emparentado con iugum ("yugo"), porque el yugo descansaba sobre la zona cervical del animal de tiro. La palabra latina vena iugularis aparece ya en los textos anatómicos del Renacimiento, referida a las grandes venas del cuello visibles a simple vista. La elección entre las tres vías centrales responde a un equilibrio entre riesgo, comodidad y duración prevista del acceso. La yugular interna ocupa una posición intermedia que la convierte en la primera opción de muchos servicios de medicina intensiva. Frente a la vía subclavia, el acceso yugular presenta menor riesgo de neumotórax y un trayecto más accesible al control ecográfico: la yugular interna queda visible bajo la piel al transductor, mientras que la subclavia discurre por debajo de la clavícula y depende de referencias óseas más rígidas. Frente a la vía femoral, el cuello es un territorio bacteriológicamente más limpio que la ingle, lo que se traduce en menor incidencia de infección del catéter. Hay otra ventaja práctica que no siempre se menciona: si durante la punción se lesiona la arteria carótida vecina, la hemorragia en el cuello puede controlarse con presión directa; una hemorragia subclavia, no. Se prefiere el lado derecho cuando no hay contraindicación. La yugular interna derecha tiene un trayecto más rectilíneo hasta la vena cava superior, lo que reduce las malposiciones del catéter. En el lado izquierdo, además, el conducto torácico desemboca en la confluencia yugulosubclavia y puede lesionarse durante la punción, algo que en el lado derecho prácticamente no ocurre. La yugular interna desciende por el cuello dentro de la vaina carotídea, en posición lateral y ligeramente anterior respecto a la arteria carótida común. Por delante la cubre el músculo esternocleidomastoideo, cuyas dos cabezas (esternal y clavicular) delimitan junto con la clavícula un pequeño triángulo, el llamado triángulo de Sedillot. En su vértice inferior se localiza la vena, y ese punto es la referencia clásica del abordaje medio. La proximidad entre vena y arteria explica que la punción carotídea inadvertida sea la complicación mecánica más característica de este acceso. La ecografía en tiempo real, hoy recomendada por las principales guías clínicas, permite distinguir las dos estructuras antes de puncionar y ha reducido notablemente la incidencia de ese accidente. El procedimiento sigue la técnica de Seldinger: punción con aguja, introducción de guía metálica, retirada de la aguja, dilatación del trayecto y avance del catéter sobre la guía hasta la vena cava superior. El paciente se coloca en decúbito supino, habitualmente en ligera posición de Trendelenburg para distender las venas del cuello, con la cabeza girada hacia el lado contrario. Tras antisepsia y campos estériles, se anestesia la piel con anestésico local. La longitud del catéter desde la piel suele ser de unos 15 cm para el lado derecho y de 20 cm para el izquierdo en adultos de talla media. Una radiografía confirma después la posición correcta de la punta. No. El catéter venoso central es la categoría general: cualquier catéter cuya punta alcanza las grandes venas torácicas. El catéter yugular es un tipo concreto, definido por su punto de inserción en el cuello. Otros accesos centrales (subclavio, femoral, PICC) pertenecen a la misma categoría pero entran por venas distintas. Porque la yugular interna derecha ofrece un camino más recto hasta la vena cava superior. Menos recorrido, menos curvas, menos riesgo de que la punta del catéter acabe en una posición inadecuada. Además, se evita el conducto torácico, que desemboca en el lado izquierdo. No. Se coloca con anestesia local en la piel. En adultos colaboradores el procedimiento dura pocos minutos. En niños o pacientes con agitación intensa puede realizarse con sedación. Si desea profundizar en conceptos asociados al catéter yugular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el catéter yugular
Por qué se elige la vía yugular
Anatomía del acceso
Colocación mediante la técnica de Seldinger
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo "catéter yugular" que "catéter venoso central"?
¿Por qué se prefiere el lado derecho?
¿Hace falta anestesia general para colocarlo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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