DICCIONARIO MÉDICO

Catéter yugular

Un catéter yugular es un catéter venoso central que se introduce a través de la vena yugular interna y se hace progresar hasta la vena cava superior, en su unión con la aurícula derecha. Es uno de los accesos venosos centrales más utilizados en cuidados intensivos, anestesia y oncología, junto con la vía subclavia y la femoral. Se prefiere el lado derecho por su trayecto anatómico más rectilíneo hasta el corazón.

Qué es un catéter yugular

El catéter yugular es un dispositivo tubular largo y flexible —generalmente de poliuretano o de silicona, con uno, dos o tres lúmenes (luces internas)— diseñado para alcanzar el sistema venoso central a través de la vena yugular interna. Se distingue del catéter venoso periférico ordinario en que su punta no se queda en una vena del antebrazo o de la mano, sino que llega hasta una vena de gran calibre próxima al corazón. Esa proximidad es lo que define la categoría «central» del acceso y lo que permite usos específicos que no son posibles por una vía periférica.

Conviene situar la denominación en su contexto. «Catéter yugular» es la forma corta, habitual en el lenguaje hospitalario, equivalente a «catéter venoso central yugular», «vía yugular», «canulación yugular» o «acceso yugular». Cuando el contexto no especifica si se trata de la yugular interna o externa, se sobreentiende casi siempre la interna, que es la utilizada en la inmensa mayoría de los casos. La yugular externa se canaliza también, pero como acceso periférico, no como acceso central de elección, por su trayecto angulado y su menor calibre.

Cuándo se elige la vía yugular

La elección entre las tres vías centrales clásicas —yugular interna, subclavia y femoral— responde a un equilibrio entre comodidad, riesgo y duración prevista del acceso. La yugular interna ocupa una posición intermedia que la convierte en una elección frecuente cuando se necesita un catéter de uso hospitalario, no domiciliario. Las razones más habituales para preferirla:

  • Frente a la vía subclavia, ofrece menor riesgo de neumotórax y un trayecto más accesible al control ecográfico, ya que la yugular interna queda visible bajo la piel a la sonda, mientras que la subclavia transcurre por debajo de la clavícula y depende de referencias anatómicas más rígidas.
  • Frente a la vía femoral, ofrece menor riesgo de infección —la zona inguinal es bacteriológicamente más comprometida— y permite que las medicaciones que se administran circulen por encima del diafragma, lo que tiene importancia durante la reanimación cardiopulmonar.
  • Cuando hay alteración importante de la coagulación, la yugular es preferible a la subclavia: una hemorragia en el cuello es comprimible directamente con la mano; una hemorragia subclavia, no.

Las indicaciones del catéter yugular son las propias de cualquier vía central: monitorización de la presión venosa central, administración de medicamentos vasoactivos o irritantes (noradrenalina, vasopresina, quimioterápicos), nutrición parenteral, hemodiálisis cuando no hay fístula disponible, paciente con accesos periféricos imposibles. Para acceso de larga duración —semanas o meses— suelen preferirse, en cambio, otros formatos: catéter tunelizado, reservorio implantable o catéter central de inserción periférica (PICC).

Anatomía aplicada al gesto

La yugular interna desciende por el cuello dentro de la vaina carotídea, en posición lateral y ligeramente anterior respecto a la arteria carótida común. Por delante queda cubierta por el músculo esternocleidomastoideo, cuyas dos cabezas —esternal y clavicular— delimitan junto con la clavícula un pequeño triángulo, el llamado triángulo de Sedillot. Ese triángulo es la referencia anatómica clásica del abordaje medio: la vena se encuentra justo en su vértice inferior. La asimetría entre los dos lados es relevante: la yugular interna derecha tiene un trayecto más rectilíneo hacia la vena cava superior que la izquierda, lo que reduce las maniobras al avanzar el catéter y disminuye el riesgo de malposición. Esa es la razón de que se prefiera el lado derecho cuando no hay contraindicación específica.

La arteria carótida, situada medialmente, es el principal accidente que el explorador debe tener en cuenta. La proximidad entre vena y arteria explica que la complicación más característica del acceso yugular sea la punción carotídea inadvertida, que en muchos casos es leve pero que en pacientes anticoagulados o con coagulopatía puede dar lugar a hematomas grandes. La guía ecográfica reduce sustancialmente esta complicación al permitir visualizar las dos estructuras en tiempo real durante la punción.

Cómo se canaliza la vía

El procedimiento sigue, en sus líneas generales, la técnica de Seldinger, descrita por el radiólogo sueco Sven Ivar Seldinger en 1953 y hoy estándar para la canalización de cualquier vaso. El paciente se coloca en decúbito supino y, cuando es posible, en posición de Trendelenburg ligera —cabeza más baja que los pies—, lo que distiende las venas del cuello y reduce el riesgo de embolia gaseosa. La cabeza se gira ligeramente hacia el lado contrario al elegido. Tras antisepsia y campos estériles, se anestesia la piel y se localiza la vena por palpación de pulsos carotídeos o, preferiblemente, mediante ultrasonografía en tiempo real.

Existen tres abordajes clásicos: medio (en el vértice del triángulo de Sedillot), anterior (más cercano a la línea media) y posterior (por detrás del borde posterior del esternocleidomastoideo). El abordaje medio es, con diferencia, el más utilizado. Una vez localizada la vena, se punciona con aguja, se accede a la luz —se confirma con la aspiración de sangre venosa, oscura y no pulsátil—, se introduce una guía metálica flexible a través de la aguja, se retira la aguja, se dilata el trayecto y, sobre la guía, se hace progresar el catéter hasta la unión cavoatrial. La guía se retira en último lugar. La longitud del catéter, medida desde la piel, suele ser de 15 cm para el lado derecho y 20 cm para el izquierdo, en adultos de talla media; en pediatría se ajusta al tamaño del paciente.

La canalización ecoguiada es hoy el estándar recomendado por las principales guías clínicas. Reduce la incidencia de complicaciones mecánicas frente a la técnica solo con referencias anatómicas (de en torno al 13 % al 4 %) y aumenta la tasa de éxito al primer intento. Tras la inserción, una radiografía simple de tórax confirma la posición correcta de la punta y descarta neumotórax.

Complicaciones específicas

Las complicaciones se clasifican en mecánicas, infecciosas y trombóticas. Entre las mecánicas, las más relevantes son la punción inadvertida de la arteria carótida, el neumotórax —menos frecuente que con la subclavia, en torno al 1 % de las inserciones—, el hemotórax, el hematoma en el cuello y la malposición de la punta del catéter, que puede requerir recolocación radiológica. La canalización arterial accidental con catéter completo, aunque infrecuente, es una complicación grave que obliga a consulta quirúrgica y a no retirar el dispositivo de inmediato para evitar hemorragia incontrolable.

Entre las infecciosas, la más característica es la infección del torrente sanguíneo asociada al catéter (en inglés, CLABSI), con una incidencia aproximada de cuatro episodios por cada 1.000 catéter-día en condiciones de buena práctica. Las medidas que reducen esta complicación son la inserción con técnica estéril estricta, la fijación firme del catéter, los apósitos impregnados en clorhexidina y la retirada del dispositivo tan pronto como deja de ser necesario. Entre las trombóticas, la trombosis venosa relacionada con el catéter es relativamente frecuente, aunque con menor repercusión clínica que en otros sitios anatómicos.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo «catéter yugular» que «catéter venoso central»?

No. Un catéter venoso central es la categoría general: cualquier catéter cuya punta llega a una vena central próxima al corazón. El catéter yugular es uno de los formatos posibles, definido por el sitio de inserción (la vena yugular interna del cuello). Otros formatos son la vía subclavia, la femoral o el catéter central de inserción periférica (PICC), introducido a través de una vena del brazo. El concepto «catéter venoso central» engloba a todos; «catéter yugular» nombra solo al subgrupo que entra por el cuello.

¿Por qué se prefiere el lado derecho?

Por dos razones anatómicas. Primero, la vena yugular interna derecha tiene un trayecto más rectilíneo hasta la vena cava superior, lo que facilita el avance del catéter y reduce las malposiciones. Segundo, en el lado izquierdo el conducto torácico desemboca en la unión entre la yugular y la subclavia, y puede lesionarse durante la canulación, lo que es excepcional en el lado derecho. Cuando el lado derecho no es viable —por trombosis, infección local o intervenciones previas— se utiliza el izquierdo sin problema, ajustando la longitud del catéter.

¿Hace falta anestesia general?

No. La canalización se realiza habitualmente con anestesia local en la piel y en el tejido subcutáneo. En adultos colaboradores el procedimiento es bien tolerado y dura unos pocos minutos. En niños, en pacientes muy ansiosos o cuando se aprovecha el contexto de una anestesia general previa por otro motivo (cirugía, por ejemplo), se realiza con sedación o anestesia general; en esos casos, el momento exacto de la inserción suele ser inmediatamente después de la inducción anestésica.

¿Cuánto tiempo puede llevarse puesto?

Depende del modelo. Un catéter yugular convencional —no tunelizado— se utiliza en contexto hospitalario y suele retirarse cuando la situación clínica lo permite, habitualmente entre unos días y dos o tres semanas. Para uso prolongado, semanas o meses, se prefieren formatos diseñados para ello: catéteres tunelizados (como los de hemodiálisis crónica), reservorios implantables (puertos subcutáneos para quimioterapia) o catéteres centrales de inserción periférica. La elección del formato corresponde al equipo asistencial según la duración prevista del tratamiento.

Referencias

  1. Bessoff KE, Forrester JD. Cómo hacer una canulación de la vena yugular interna. Manual MSD versión para profesionales.
  2. Wong CC. Acceso vascular. Manual MSD versión para profesionales.
  3. Rivard AB, Kortz MW, Burns B. Anatomy, Head and Neck: Internal Jugular Vein. StatPearls / National Center for Biotechnology Information (NIH).
  4. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Infecciones por vía central en hospitales. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al catéter yugular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

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