DICCIONARIO MÉDICO
Vía periférica
La vía periférica es el catéter venoso corto que se inserta en una vena superficial de una extremidad para administrar fármacos, sueros o hemoderivados, o para extraer muestras de sangre. Es el acceso vascular más utilizado en el ámbito hospitalario y también el de menor complejidad técnica. Periférica viene del griego peri, alrededor, y phérein, llevar: la periferia es el contorno de algo, lo alejado del centro. Aplicado a la circulación, designa las venas superficiales de brazos, manos, piernas o pies, por oposición a las venas centrales, de mayor calibre y más próximas al corazón. El dispositivo consiste en una cánula flexible que se monta sobre una aguja guía. La aguja perfora la piel y la pared venosa; una vez confirmado el retorno de sangre, se avanza la cánula dentro de la vena y se retira la aguja, que queda solo como fiador durante la inserción. En la vena permanece únicamente el catéter, de plástico biocompatible, habitualmente poliuretano o teflón. Su grosor se mide en gauges (G), una escala inversa: cuanto mayor es el número, más fino es el catéter. El calibre comercial va del 14G, el más grueso, al 26G, reservado a venas muy pequeñas. La norma internacional ISO 10555-5 asigna un color a cada calibre, un código que se repite igual en cualquier fabricante y que permite identificar el catéter de un vistazo: naranja para el 14G, gris para el 16G, verde para el 18G, rosa para el 20G, azul para el 22G, amarillo para el 24G y violeta para el 26G. Catéter venoso periférico es el nombre técnico, aunque en el uso hospitalario circulan varios sinónimos comerciales que designan exactamente el mismo dispositivo: yelco, jelco, bránula, abbocath o angiocath. Cuál de ellos emplea cada profesional depende más de dónde estudió que del objeto en sí. Con cánula de plástico sobre aguja retráctil, el catéter venoso periférico moderno empezó a emplearse en las décadas de 1940 y 1950, en sustitución de las agujas metálicas rígidas que se usaban hasta entonces para las infusiones prolongadas. Los materiales biocompatibles actuales, como el poliuretano, redujeron notablemente las complicaciones asociadas a los primeros modelos. La vía periférica se distingue de los demás dispositivos que puede consultar en la entrada acceso vascular por su ubicación y su duración prevista: no supera los siete centímetros de longitud, se coloca en una vena superficial y se recomienda cambiarla cada pocos días. El catéter central de inserción periférica, conocido como PICC, y el catéter venoso central propiamente dicho alcanzan venas de mayor calibre, más profundas, y están pensados para tratamientos de semanas o meses. Otra diferencia frecuente es la que se establece con la mariposa o escalpe, una aguja metálica que permanece dentro de la vena durante toda la infusión. Al no dejar una cánula flexible, no es adecuada para accesos que deban durar más de una única administración. No. La vía periférica se coloca en una vena superficial de una extremidad y tiene un uso de días; el catéter venoso central alcanza una vena de mayor calibre y puede permanecer semanas. Porque la escala gauge, heredada de la industria del alambre, mide el grosor por el número de veces que un hilo se ha estirado a través de una hilera: cuantas más pasadas, más fino queda y mayor es el número asignado. Un catéter 14G es, por tanto, mucho más grueso que uno 24G. En adultos se prefieren el antebrazo y el dorso de la mano. En población pediátrica se recurre también al dorso del pie y, en lactantes, al cuero cabelludo, donde las venas superficiales son más accesibles.Qué es una vía periférica
Calibres y código de colores
Antecedentes
Diferenciación con otros accesos vasculares
Preguntas frecuentes
¿Una vía periférica es lo mismo que un catéter venoso central?
¿Por qué el número del calibre parece llevado al revés?
¿Es siempre el brazo el lugar de inserción?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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