DICCIONARIO MÉDICO

Betahistina

La betahistina es un análogo sintético de la histamina que actúa como agonista débil del receptor H1 y antagonista del receptor H3. Se utiliza en el vértigo asociado al síndrome de Ménière y otros trastornos vestibulares. Su clasificación ATC es N07CA01.

Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA).

Qué es la betahistina

La betahistina pertenece al grupo de las beta-2-piridilalquilaminas, un tipo de compuestos cuya estructura guarda semejanza con la molécula de histamina endógena. Esa proximidad molecular le permite interactuar con los receptores histaminérgicos, pero de un modo selectivo: estimula débilmente el receptor H1 y bloquea con mayor afinidad el receptor H3. El resultado práctico de esa doble acción se traduce en un aumento del flujo sanguíneo en la cóclea y el aparato vestibular del oído interno.

Su indicación principal es el vértigo recurrente de la enfermedad de Ménière, un trastorno del oído interno descrito por el médico francés Prosper Ménière en 1861 y caracterizado por episodios de vértigo rotatorio, hipoacusia fluctuante y acúfenos. A diferencia de la cinarizina o la flunarizina, que son antagonistas del calcio con acción sobre la vasculatura cerebral en sentido amplio, la betahistina actúa directamente sobre la microcirculación del oído interno a través del sistema histaminérgico. Es una distinción que importa.

Mecanismo de acción sobre el oído interno

Se acepta que el mecanismo de la betahistina opera en dos frentes. Por un lado, la estimulación de los receptores H1 en los vasos sanguíneos de la stria vascularis (la franja de tejido vascularizado que recubre la pared lateral del conducto coclear) produce vasodilatación local y mejora la perfusión. Al aumentar el flujo, se favorece la reabsorción de endolinfa y se reduce la presión excesiva de este líquido en el laberinto membranoso, que es, según la hipótesis más aceptada, el sustrato del hidrops endolinfático propio de la enfermedad de Ménière.

Por otro lado, el bloqueo presináptico de los receptores H3 en el sistema nervioso central aumenta la liberación de histamina endógena en los núcleos vestibulares, lo que facilita la compensación vestibular. Los modelos animales han demostrado que la betahistina acelera la recuperación funcional tras la sección del nervio vestibular, un dato que apoya este segundo mecanismo.

La actividad sobre el receptor H2 es prácticamente nula. Esto tiene importancia clínica: los H2 median la secreción de ácido gástrico, de modo que la betahistina no altera de forma significativa la acidez del estómago, aunque se recomienda precaución en pacientes con antecedentes de úlcera.

Uso clínico y evidencia disponible

Desde hace décadas, la betahistina se prescribe de forma continuada en la enfermedad de Ménière, con el objetivo de reducir la frecuencia e intensidad de las crisis de vértigo. Millones de prescripciones la avalan en la práctica clínica europea y latinoamericana. Sin embargo, la base de evidencia no es tan sólida como cabría esperar de un fármaco tan extendido: las revisiones sistemáticas (Cochrane incluida) señalan que los ensayos disponibles tienen limitaciones metodológicas y que la magnitud del beneficio sigue sin cuantificarse con precisión.

Esto no significa que sea ineficaz. Muchos clínicos observan mejoría en sus pacientes y la ficha técnica aprobada por la AEMPS respalda la indicación. Lo que ocurre es que demostrar con rigor la eficacia en una enfermedad episódica y de curso variable como la de Ménière exige ensayos muy largos y con muchos participantes, y esos estudios no se han completado de forma concluyente.

Diferencias con los antagonistas del calcio antivertiginosos

Conviene no confundir la betahistina con los antagonistas del calcio de la familia de las piperazinas (cinarizina y flunarizina), a pesar de que los tres comparten la clasificación ATC N07CA (preparados contra el vértigo). El mecanismo es completamente distinto. Mientras que la cinarizina y la flunarizina bloquean canales de calcio para producir vasodilatación cerebral, la betahistina modula los receptores de histamina para actuar sobre la circulación coclear y la compensación vestibular central.

Hay una consecuencia práctica. Los antihistamínicos (como la difenhidramina o la meclizina, utilizados para el mareo agudo) pueden reducir la eficacia de la betahistina si se administran conjuntamente, porque antagonizan los receptores H1 que la betahistina necesita estimular. Es una interacción teórica que no siempre se recuerda en la prescripción cotidiana. Otro dato relevante: la betahistina no atraviesa receptores D2 de dopamina y, por tanto, no produce los cuadros de parkinsonismo medicamentoso que sí se han descrito con la cinarizina y la flunarizina.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa el nombre "betahistina"?

Refleja la relación del fármaco con la histamina. El prefijo beta- hace referencia a la posición del grupo amino en la cadena lateral de la molécula (posición beta en relación con el anillo piridínico), y el componente -histina remite a la histamina, la amina endógena de la que la betahistina es análogo estructural.

¿Es lo mismo betahistina que un antihistamínico?

No, y la confusión puede tener consecuencias. Los antihistamínicos convencionales bloquean los receptores H1, que es justo lo contrario de lo que hace la betahistina (estimularlos). De hecho, tomar un antihistamínico y betahistina simultáneamente podría reducir la eficacia de esta última. Son fármacos que, pese al parentesco nominal, funcionan en sentidos opuestos.

¿Cuánto tiempo se necesita para notar el efecto?

El fármaco alcanza su concentración máxima en plasma unas pocas horas después de la toma, pero la mejoría clínica suele tardar semanas en manifestarse. La ficha técnica recoge que el resultado óptimo se obtiene tras varios meses de uso continuado, y hay indicios de que iniciar la administración de forma precoz en la evolución de la enfermedad de Ménière podría retrasar la progresión de la pérdida auditiva.

¿Puede tomarse betahistina si se padece asma?

Con precaución. Dado que la betahistina estimula los receptores H1 y aumenta la liberación de histamina endógena, existe un riesgo teórico de broncoespasmo en pacientes con asma bronquial. No está formalmente contraindicada, pero la decisión corresponde al médico prescriptor, que valorará el balance entre la gravedad del vértigo y el control del asma.

Referencias

  1. MedlinePlus en español, Enciclopedia médica. Enfermedad de Meniere.
  2. Mayo Clinic en español. Enfermedad de Ménière: síntomas y causas.
  3. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Ficha técnica de betahistina.
  4. Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD). La enfermedad de Ménière.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea ampliar información sobre conceptos asociados a la betahistina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Enfermedad de Ménière: trastorno del oído interno con episodios de vértigo, pérdida auditiva y acúfenos, principal indicación de la betahistina.
  • Cinarizina: antagonista del calcio con propiedades antivertiginosas, actúa por un mecanismo diferente al de la betahistina.
  • Flunarizina: derivado fluorado de la cinarizina con indicación principal en la profilaxis de la migraña.
  • Histamina: amina endógena de la que la betahistina es análogo estructural.
  • Vestíbulo del oído interno: cavidad ósea que alberga los receptores del equilibrio sobre los que repercute la acción de la betahistina.
  • Laberintitis: inflamación del laberinto que puede producir vértigo agudo de origen periférico.

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