DICCIONARIO MÉDICO
Laberintitis
La laberintitis es la inflamación del laberinto, la estructura del oído interno que aloja los órganos de la audición y del equilibrio. Su rasgo distintivo es que altera las dos funciones al mismo tiempo: quien la padece siente vértigo y, además, oye peor por el oído afectado. No designa una enfermedad única, sino un cuadro inflamatorio que puede tener orígenes muy distintos. El término se forma sobre el nombre del órgano, el laberinto, más el sufijo -itis, que en medicina indica inflamación. La palabra describe, por tanto, un laberinto inflamado, del mismo modo que "otitis" nombra la inflamación del oído u "otoesclerosis" un endurecimiento de sus huesecillos. El origen mitológico de la voz "laberinto" se detalla en su propia entrada. Conviene entenderla más como un cuadro que como una enfermedad cerrada. La inflamación del oído interno puede deberse a un virus, que es la causa más común y suele seguir a un catarro o una gripe; a una bacteria, en las formas supuradas, más graves, que a veces complican una infección de oído; a una agresión tóxica o química, en las llamadas laberintitis serosas, de inflamación estéril; y, con menor frecuencia, a un proceso autoinmune. El oído afectado suele ser uno solo. La clave está en la anatomía. Dentro del laberinto conviven dos órganos sensoriales: la cóclea, responsable de la audición, y el aparato vestibular, encargado del equilibrio. Los dos comparten las mismas cavidades y los mismos líquidos. Cuando la inflamación se instala en ese espacio común, cambia la composición de esos líquidos y perturba el funcionamiento de las células sensoriales de ambos órganos a la vez. De ahí el cuadro característico: un vértigo rotatorio intenso, con sensación de que el entorno gira, acompañado de una pérdida de audición del tipo neurosensorial y, a menudo, de un zumbido o acúfeno en el oído afectado. Que la hipoacusia y el vértigo aparezcan juntos es precisamente lo que orienta hacia el laberinto y no hacia otras causas de mareo. Las dos se confunden con facilidad porque ambas cursan con vértigo agudo, pero afectan a piezas distintas. La neuritis vestibular inflama solo el nervio vestibular, la rama del nervio del oído que transmite la información del equilibrio. Como la parte auditiva queda indemne, produce vértigo sin pérdida de audición. La laberintitis, en cambio, afecta al órgano completo, de modo que compromete también la cóclea. Ese es el criterio práctico que las separa: si al vértigo se le suma una caída de la audición, el problema apunta al laberinto; si el oído sigue funcionando con normalidad, apunta al nervio. Tampoco debe confundirse con el vértigo posicional, en el que no hay inflamación, sino pequeños cristales desplazados dentro del oído interno. No. El vértigo es un síntoma, la sensación de que uno mismo o el entorno giran. La laberintitis es una de sus posibles causas, pero el vértigo puede aparecer también en la enfermedad de Ménière, en el vértigo posicional o en trastornos del sistema nervioso central. En la mayoría de los casos el episodio se resuelve y la audición se recupera. En una minoría, sobre todo en las formas bacterianas o supuradas, la lesión de las células sensoriales es irreversible y deja una pérdida de audición o un desequilibrio permanentes. Porque el sufijo -itis, de origen griego, es el que la medicina emplea para señalar que una estructura está inflamada. Unido al nombre del oído interno da "laberintitis", igual que unido a otras estructuras da "faringitis", "artritis" o "hepatitis". Si desea situar la laberintitis dentro del oído interno, puede consultar:Qué es la laberintitis
Por qué afecta a la audición y al equilibrio
Laberintitis y neuritis vestibular
Preguntas frecuentes
¿Laberintitis y vértigo son lo mismo?
¿Puede dejar secuelas en el oído?
¿Por qué el nombre termina en -itis?
Referencias
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