DICCIONARIO MÉDICO

Barbitúricos

Los barbitúricos son una familia de compuestos derivados del ácido barbitúrico que actúan como depresores del sistema nervioso central. Dominaron la farmacología del sueño y la sedación durante la primera mitad del siglo XX, hasta que las benzodiazepinas los desplazaron por ofrecer un margen de seguridad considerablemente mayor.

Qué son los barbitúricos

Todos los barbitúricos comparten un núcleo químico común: el anillo pirimidínico del ácido barbitúrico, una molécula que por sí sola carece de actividad farmacológica. Son las sustituciones en la posición 5 de ese anillo las que confieren a cada derivado su perfil de acción, su potencia y, sobre todo, su duración de efecto. Modificando la longitud y ramificación de las cadenas laterales, los químicos del siglo XX consiguieron fabricar desde compuestos de acción ultracorta (pocos minutos) hasta otros de acción prolongada (más de 24 horas).

Su mecanismo de acción se centra en el receptor GABA-A, el principal canal inhibitorio del cerebro. Los barbitúricos se unen a un sitio de ese receptor distinto del que ocupan las benzodiazepinas y prolongan la apertura del canal de cloruro, lo que aumenta la inhibición neuronal. A dosis bajas el efecto es sedante; a dosis más altas puede llegarse a la anestesia general y, en sobredosis, a la depresión respiratoria mortal. Esa progresión es muy empinada. La diferencia entre la dosis que produce sedación y la que compromete la respiración (el llamado índice terapéutico) es estrecha, y fue la causa principal de que los barbitúricos acabaran siendo sustituidos.

Adolf von Baeyer y el nombre del ácido barbitúrico

Fue el 4 de diciembre de 1864 cuando el químico alemán Adolf von Baeyer sintetizó por primera vez el ácido barbitúrico en el laboratorio de Friedrich Kekulé, en la Universidad de Gante, combinando urea con ácido malónico mediante una reacción de condensación. Baeyer tenía entonces 29 años y recibiría el Premio Nobel de Química en 1905, aunque por trabajos en otra dirección (los colorantes derivados del índigo).

Sobre el origen del nombre hay varias versiones, ninguna documentada con certeza absoluta. La más repetida cuenta que Baeyer celebró el hallazgo en una taberna donde los artilleros locales festejaban el día de su patrona, Santa Bárbara, y que el nombre nació de la fusión de «Bárbara» con «urea». Otras versiones mencionan a una mujer llamada Barbara (una camarera, según algunas fuentes). Sea cual fuere la anécdota real, el ácido barbitúrico permaneció como curiosidad de laboratorio durante cuarenta años.

En 1903, Emil Fischer y Josef von Mering descubrieron que el dietilbarbital (comercializado como Veronal) inducía sueño profundo en perros de experimentación. Fue el primer barbitúrico con aplicación clínica. A partir de ahí se sintetizaron más de 2 500 derivados, de los cuales unas cincuenta moléculas llegaron al uso médico.

Mecanismo de acción sobre el receptor GABA

El ácido gamma-aminobutírico (GABA) es el neurotransmisor inhibitorio por excelencia en el encéfalo. Al unirse a su receptor (el canal iónico GABA-A), permite la entrada de iones cloruro en la neurona, lo que reduce su excitabilidad. Los barbitúricos potencian ese efecto de dos maneras: a concentraciones bajas, prolongan el tiempo que el canal permanece abierto tras la unión del GABA; a concentraciones más altas, pueden abrir el canal directamente, sin necesidad de que el GABA esté presente.

Esa segunda propiedad es la que explica su peligrosidad. Las benzodiazepinas, por comparación, solo actúan como moduladores alostéricos: aumentan la afinidad del receptor por el GABA, pero no abren el canal por sí solas. De modo que con benzodiazepinas existe un «techo» de efecto que los barbitúricos no tienen. Es la diferencia farmacológica que decidió el relevo.

Clasificación según la duración de acción

Acción ultracorta. Compuestos como el tiopental o el metohexital, cuyo efecto dura apenas minutos tras la inyección intravenosa. Se emplearon clásicamente como inductores de la anestesia general.

Acción corta e intermedia. El pentobarbital y el secobarbital pertenecen a este grupo, con efectos que persisten entre tres y seis horas. Fueron los más utilizados como hipnóticos y los que generaron mayor problema de abuso durante las décadas centrales del siglo XX.

Acción prolongada. El fenobarbital es el representante más conocido, con una semivida de eliminación que puede superar las 80 horas. Sigue vigente como anticonvulsivante, particularmente en epilepsias neonatales y en contextos donde las alternativas más modernas no están disponibles o no son accesibles. Es, de hecho, el barbitúrico que ha sobrevivido al declive general de la familia.

Declive clínico y vigencia residual

A partir de los años sesenta, la introducción del clordiazepóxido (1960) y del diazepam (1963) inició la sustitución progresiva de los barbitúricos en la mayoría de sus indicaciones. Las benzodiazepinas ofrecían un perfil de seguridad incomparablemente mejor en la práctica ambulatoria, y los casos de sobredosis mortal descendieron de forma drástica.

El fenobarbital conserva su lugar en la epileptología (la Organización Mundial de la Salud lo incluye en su lista de medicamentos esenciales), y los barbitúricos de acción ultracorta mantienen un papel muy acotado en la inducción anestésica y en el coma barbitúrico terapéutico para la hipertensión intracraneal refractaria. Fuera de esos nichos, su prescripción es marginal en la clínica contemporánea.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra «barbitúrico»?

De «ácido barbitúrico», el compuesto sintetizado por Adolf von Baeyer en 1864. El nombre parece combinar «Bárbara» (la santa patrona de los artilleros, cuya festividad coincidió con la fecha de la síntesis) y «urea» (uno de los reactivos empleados). La anécdota se ha transmitido con variaciones y no hay documentación primaria que la confirme de manera definitiva.

¿Son lo mismo los barbitúricos que las benzodiazepinas?

No. Ambas familias actúan sobre el receptor GABA-A, pero en sitios distintos y con mecanismos diferentes. La diferencia clave es que las benzodiazepinas no pueden abrir el canal iónico sin la presencia del GABA, lo que les confiere un margen de seguridad muy superior. Los barbitúricos sí pueden activar el canal directamente a dosis altas, y eso los hace mucho más peligrosos en sobredosis.

¿Todavía se recetan barbitúricos?

En casos concretos, sí. El fenobarbital se sigue prescribiendo en epilepsias específicas y es de uso habitual en neonatología para las convulsiones del recién nacido. En anestesiología, ciertos barbitúricos de acción ultracorta conservan indicaciones puntuales. Para la ansiedad y el insomnio, sin embargo, llevan décadas sin prescribirse de forma rutinaria.

¿Generan dependencia?

Sí, tanto física como psicológica. La tolerancia se desarrolla con rapidez, y la interrupción brusca puede provocar un síndrome de abstinencia potencialmente mortal, con convulsiones, delirio y colapso cardiovascular. La retirada debe hacerse siempre de forma gradual y bajo supervisión médica.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Sobredosis e intoxicación con barbitúricos. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Sobredosis de fenobarbital. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  3. Manual MSD, versión para profesionales. Ansiolíticos y sedantes.
  4. Real Academia Española. Barbitúrico. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a los barbitúricos, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Benzodiazepina: familia de fármacos que sustituyó a los barbitúricos como ansiolíticos e hipnóticos de referencia a partir de los años sesenta.
  • Fenobarbital: barbitúrico de acción prolongada que conserva indicación como antiepiléptico.
  • Pentobarbital: barbitúrico de acción intermedia, empleado históricamente como hipnótico y en veterinaria.
  • GABA: ácido gamma-aminobutírico, neurotransmisor inhibitorio sobre cuyo receptor actúan los barbitúricos.
  • Ansiolítico: categoría farmacológica para los fármacos que reducen la ansiedad, entre los que históricamente se incluyeron los barbitúricos.
  • Somnífero: sustancia que induce el sueño, función para la que los barbitúricos fueron ampliamente prescritos.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026