DICCIONARIO MÉDICO
Ansiolítico
Un ansiolítico es un fármaco cuyo efecto principal consiste en reducir la ansiedad sin provocar, a las dosis habituales, una sedación marcada ni una alteración relevante del nivel de conciencia. El grupo farmacológico más representativo dentro de esta categoría es el de las benzodiazepinas, que actúan potenciando la acción del GABA en el sistema nervioso central. El término se forma a partir del latín anxius (angustiado, inquieto) y el griego λύσις (lýsis, disolución o liberación). Su significado literal viene a ser «lo que disuelve la angustia», y eso es precisamente lo que define a esta clase farmacológica: la capacidad de atenuar los componentes psíquicos y somáticos de la ansiedad. Conviene distinguir el concepto de ansiólisis del de sedación. Un sedante reduce de forma global la actividad del sistema nervioso central, con efectos que van desde la somnolencia hasta la anestesia a medida que aumenta la dosis. El ansiolítico, en cambio, persigue un efecto más selectivo: aliviar la ansiedad conservando en lo posible la vigilia y las funciones cognitivas. En la práctica, esa frontera no siempre es nítida, porque muchos de los compuestos empleados como ansiolíticos producen también sedación e hipnosis cuando se administran en dosis más altas (y viceversa: fármacos etiquetados como hipnóticos pueden utilizarse a dosis bajas con finalidad ansiolítica). La mayor parte de los fármacos que se clasifican como ansiolíticos comparten un mecanismo de acción: la potenciación de la neurotransmisión mediada por el ácido gamma-aminobutírico (GABA), el principal neurotransmisor inhibidor del encéfalo. El GABA actúa sobre el receptor GABA-A, un canal iónico que, al activarse, permite la entrada de iones cloruro en la neurona y produce su hiperpolarización. El resultado es una disminución de la excitabilidad neuronal. Las benzodiazepinas no activan el receptor por sí solas. Lo que hacen es unirse a un sitio alostérico específico del complejo GABA-A y modificar su conformación, de modo que el receptor se vuelve más sensible al GABA endógeno. Esa dependencia del neurotransmisor natural explica por qué las benzodiazepinas alcanzan un «techo» de efecto: por mucho que se aumente la dosis, la hiperpolarización no puede ir más allá de lo que permite la cantidad de GABA disponible. Los barbitúricos, que precedieron históricamente a las benzodiazepinas como ansiolíticos, actúan también sobre el complejo GABA-A, pero con una diferencia relevante: a dosis elevadas pueden activar el canal directamente, sin necesidad de GABA, lo que les confiere un margen terapéutico más estrecho. No todos los ansiolíticos se explican por la vía gabaérgica. Existe una segunda línea farmacológica que modula la transmisión de serotonina, concretamente a través de receptores 5-HT1A. Estos compuestos carecen de efecto sedante, anticonvulsivante y miorrelajante, y su acción tarda varias semanas en manifestarse plenamente. Antes de que existiera el concepto moderno de ansiolítico, la ansiedad se trataba con sustancias de acción depresora inespecífica: alcohol, opio, bromuros y, a partir de principios del siglo XX, barbitúricos. El problema con todos ellos era la dificultad para separar el efecto ansiolítico del sedante. Una persona dejaba de sentir angustia, sí, pero a menudo también dejaba de poder mantenerse despierta. La primera molécula comercializada específicamente como ansiolítico llegó en la década de 1950. El salto decisivo se produjo poco después, cuando Leo Sternbach, un químico de origen croata que trabajaba en Estados Unidos, sintetizó la primera benzodiazepina a finales de esa misma década. Su comercialización en 1960 inauguró una nueva era en la psicofarmacología, porque por primera vez se disponía de un fármaco capaz de reducir la ansiedad con un margen de seguridad razonablemente amplio. A lo largo de las décadas siguientes se desarrollaron decenas de variantes dentro de la misma familia. La terminología en este campo ha sufrido cambios considerables. Durante años, los ansiolíticos se denominaron tranquilizantes menores, en contraposición a los tranquilizantes mayores (los neurolépticos o antipsicóticos). Esa nomenclatura ha caído en desuso porque la etiqueta «menor» inducía a pensar, erróneamente, que el fármaco era poco potente o que su uso carecía de riesgos. Hoy se prefiere reservar «ansiolítico» para designar la acción farmacológica (reducir la ansiedad) y el grupo de fármacos diseñados con ese fin. «Sedante» describe un efecto distinto, la depresión general de la actividad nerviosa, que puede acompañar a la ansiólisis pero que no es su objetivo primario. «Hipnótico» se refiere específicamente a la inducción del sueño. Y «neuroléptico» o «antipsicótico» designa una categoría completamente diferente, orientada al manejo de la psicosis, con mecanismos de acción y perfil farmacológico propios. Del latín anxius (angustiado) y el griego λύσις (lýsis, liberación). Literalmente, «lo que libera de la angustia». El adjetivo anxius comparte raíz con el verbo angere, que significaba estrechar o apretar, la misma imagen de opresión que recoge la palabra castellana «angustia». Depende del contexto. En la literatura farmacológica clásica, los ansiolíticos se llamaban «tranquilizantes menores». El término ha dejado de usarse porque resultaba confuso: hacía pensar que el fármaco era de menor importancia o de menor riesgo, lo cual no siempre es cierto. Hoy «ansiolítico» es la denominación estándar. No. El grupo mayoritario (benzodiazepinas, barbitúricos y compuestos afines) sí actúa potenciando la transmisión gabaérgica. Pero existen ansiolíticos cuyo mecanismo principal implica la modulación de la serotonina a través de receptores 5-HT1A, sin efecto directo sobre el receptor GABA-A. Estrictamente, no. La ansiólisis es la reducción selectiva de la ansiedad; la sedación es la disminución global de la actividad nerviosa, que incluye somnolencia y enlentecimiento cognitivo. En la práctica, muchos fármacos producen ambos efectos según la dosis, pero el objetivo del ansiolítico es conseguir la primera sin imponer la segunda. Si desea profundizar en conceptos vinculados a los ansiolíticos y la neurofarmacología, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un ansiolítico
El receptor GABA-A y la inhibición sináptica
Contexto histórico de la categoría farmacológica
Diferenciación con el tranquilizante y otros términos afines
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra «ansiolítico»?
¿Es lo mismo un ansiolítico que un tranquilizante?
¿Todos los ansiolíticos actúan sobre el GABA?
¿Es la ansiólisis lo mismo que la sedación?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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