DICCIONARIO MÉDICO
Aspergilosis
La aspergilosis engloba el conjunto de enfermedades causadas por hongos del género Aspergillus. Abarca desde reacciones alérgicas en personas con asma o fibrosis quística hasta infecciones invasivas con riesgo vital en pacientes inmunodeprimidos. A. fumigatus es la especie responsable de la mayoría de los casos. La aspergilosis no es una enfermedad única, sino un espectro. Lo que tienen en común sus distintas formas es el agente causal: un hongo filamentoso del género Aspergillus, cuyas esporas (conidios) están presentes de manera ubicua en el aire que respiramos a diario. En la persona sana, los macrófagos alveolares eliminan esos conidios sin dificultad. La enfermedad aparece cuando la defensa pulmonar falla o cuando el sistema inmunitario reacciona de forma desproporcionada frente a los antígenos del hongo. Etimológicamente, el término se construye sobre Aspergillus (del latín medieval aspergillum, el hisopo litúrgico) y el sufijo griego -ωσις (-ōsis), que en terminología médica denota proceso patológico o infección. El vocablo fue acuñado en 1896 por el veterinario francés Auguste Lucet, que lo empleó para describir las infecciones pulmonares observadas en aves. La puerta de entrada habitual es la vía respiratoria. Los conidios inhalados miden entre 2 y 5 micrómetros, un tamaño que les permite sortear las defensas de las vías altas y depositarse en los alvéolos. En condiciones normales, los macrófagos residentes los fagocitan y destruyen antes de que germinen. Si los conidios sobreviven y germinan, producen hifas capaces de invadir el epitelio bronquial y, en las formas más graves, la pared de los vasos sanguíneos, donde provocan trombosis, necrosis hemorrágica e infarto tisular. El desenlace depende del estado inmunitario del huésped. En el paciente con neutropenia prolongada, la ausencia de neutrófilos deja sin freno la progresión de las hifas a través del parénquima pulmonar. En quien tiene un recuento leucocitario normal pero padece asma o fibrosis quística, el hongo coloniza las vías aéreas sin invadir el tejido, pero los antígenos que libera desencadenan una cascada de hipersensibilidad mediada por IgE. Aspergilosis broncopulmonar alérgica (ABPA). Se produce en pacientes asmáticos o con fibrosis quística cuyo sistema inmunitario reacciona de forma exagerada frente a los antígenos de A. fumigatus que coloniza los bronquios. La respuesta inflamatoria, con participación de eosinófilos y elevación de IgE, daña la pared bronquial y puede conducir a bronquiectasias. A escala global se estima que afecta al 1-2 % de los asmáticos y hasta al 9 % de las personas con fibrosis quística. Aspergiloma. Consiste en una masa de hifas, fibrina y detritus celulares que crece dentro de una cavidad pulmonar preexistente, habitualmente secuela de tuberculosis, sarcoidosis o un absceso. El hongo no invade la pared de la cavidad; se limita a colonizarla de forma saprofítica. Muchos aspergilomas son hallazgos incidentales en radiografías realizadas por otro motivo. Aspergilosis pulmonar crónica. Reúne un grupo heterogéneo de cuadros que evolucionan durante semanas o meses en pacientes con patología pulmonar estructural (enfisema, bronquiectasias, secuelas de tuberculosis) pero sin inmunosupresión grave. Incluye la forma cavitaria crónica, la forma fibrosante y la forma necrotizante o semiinvasiva, que se observa sobre todo en personas que reciben corticoides de forma prolongada o que padecen diabetes mellitus. Aspergilosis invasiva. La forma más grave. Aparece casi exclusivamente en pacientes con inmunosupresión profunda: neutropenia tras quimioterapia, trasplante de órgano sólido o de progenitores hematopoyéticos, uso prolongado de corticoides a dosis altas o enfermedad granulomatosa crónica. Las hifas invaden el parénquima pulmonar y los vasos, y desde el pulmón la infección puede diseminarse al cerebro, los riñones, el corazón o la piel. Sin intervención, la mortalidad es muy elevada. Aspergilosis alérgica sinusal. Menos conocida que la ABPA, afecta los senos paranasales con una fisiopatología similar: colonización fúngica y respuesta de hipersensibilidad, con formación de moco espeso rico en eosinófilos. No todas las formas comparten los mismos factores predisponentes. La ABPA requiere un terreno atópico (asma, fibrosis quística). La aspergilosis invasiva necesita una brecha inmunitaria profunda. Y el aspergiloma exige una cavidad pulmonar preformada, independientemente del estado inmunitario. Esta diversidad explica por qué la aspergilosis aparece en poblaciones de pacientes tan distintas entre sí. De Aspergillus, nombre del género fúngico (que a su vez procede del latín medieval aspergillum, 'hisopo'), más el sufijo griego -osis, indicativo de enfermedad. El término fue empleado por primera vez en 1896 por Auguste Lucet en Francia, en el contexto de la patología aviar. No. La infección se adquiere por inhalación de esporas ambientales, no por contacto entre personas. No se han documentado casos de transmisión interhumana. No exactamente. La aspergilosis es el nombre general del espectro de enfermedades por Aspergillus. El aspergiloma es una de sus formas concretas: la bola fúngica que se desarrolla dentro de una cavidad pulmonar ya existente. Depende de la forma. La ABPA afecta a personas con asma que no tienen por qué estar inmunodeprimidas. La aspergilosis invasiva, en cambio, es casi exclusiva de pacientes con inmunodepresión grave. Las personas sanas sin patología pulmonar previa eliminan los conidios sin problema y no desarrollan enfermedad. Si desea profundizar en conceptos asociados a la aspergilosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la aspergilosis
Mecanismo de la infección
Formas clínicas principales
Factores de riesgo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra aspergilosis?
¿La aspergilosis es contagiosa?
¿Es lo mismo aspergilosis que aspergiloma?
¿Puede una persona sana desarrollar aspergilosis?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026