DICCIONARIO MÉDICO
Aspergiloma
El aspergiloma, también denominado bola fúngica o micetoma intracavitario, es una masa compuesta por hifas de Aspergillus, fibrina, moco y detritus celulares que se aloja en una cavidad pulmonar preexistente. No invade el tejido que la rodea y, en muchos casos, se descubre como hallazgo incidental en una radiografía de tórax. Se trata de una forma no invasiva de aspergilosis pulmonar. El hongo coloniza de manera saprofítica una cavidad que ya existía en el pulmón y crece dentro de ella sin penetrar la pared ni diseminarse al parénquima adyacente. La masa resultante puede quedar libre dentro de la cavidad (y desplazarse con los cambios de posición del paciente, un detalle que tiene valor radiológico) o adherirse parcialmente a la pared por tejido inflamatorio. El término combina Aspergillus con el sufijo griego -ωμα (-ōma), que designa una masa o tumoración. Conviene matizar que, pese al sufijo, no se trata de una neoplasia sino de una acumulación de material biológico de origen infeccioso. Sinónimos habituales en la literatura son bola fúngica (calco del inglés fungal ball) y micetoma intracavitario, aunque este último puede inducir a confusión con el micetoma subcutáneo, entidad del todo diferente. Para que un aspergiloma se desarrolle, el pulmón debe contener una cavidad comunicada con el árbol bronquial, por donde los conidios de Aspergillus acceden al interior. Las causas más frecuentes de esas cavidades son las secuelas de tuberculosis pulmonar, la sarcoidosis cavitada y los abscesos pulmonares drenados. Otras situaciones menos comunes incluyen bullas enfisematosas y bronquiectasias extensas. En regiones donde la tuberculosis ha tenido alta prevalencia, los aspergilomas constituyen un hallazgo relativamente habitual en pacientes con grandes cavernas residuales. El estado inmunitario del paciente no es determinante. La aspergilosis invasiva necesita una brecha inmunitaria profunda; el aspergiloma, no. Basta con que exista la cavidad adecuada. Los conidios inhalados se depositan en el interior de la cavidad, donde encuentran un microambiente propicio: humedad, temperatura corporal y acceso a nutrientes procedentes de las secreciones bronquiales y del tejido fibrótico de la pared. En esas condiciones germinan y producen un micelio que se entrelaza con exudado de fibrina, células inflamatorias (pocas, porque la respuesta inmunitaria local es limitada) y restos de epitelio descamado. Con el tiempo, la masa adquiere una forma redondeada u ovalada que se adapta al contorno de la cavidad. Entre la bola y la pared queda un espacio aéreo en forma de media luna, visible en la tomografía computarizada como el llamado "signo del aire creciente" o "menisco aéreo". Ese espacio permite que la masa se mueva libremente si se cambia la posición del paciente durante el estudio de imagen. A. fumigatus es la especie implicada en la gran mayoría de los aspergilomas, aunque se han descrito casos por A. niger y A. flavus. El aspergiloma se distingue de la aspergilosis pulmonar invasiva por un criterio histológico preciso: las hifas no traspasan la pared de la cavidad. En la forma invasiva, por el contrario, las hifas penetran los vasos sanguíneos y el parénquima pulmonar, provocan trombosis y necrosis, y pueden diseminarse a órganos distantes. La aspergilosis pulmonar crónica cavitaria ocupa una posición intermedia: comparte con el aspergiloma la presencia de cavidades, pero en ella las paredes se engrosan progresivamente y a menudo se identifica cierto grado de invasión local del tejido periférico. Hasta la mitad de los pacientes con aspergilosis crónica cavitaria albergan un aspergiloma visible en las pruebas de imagen. Es el nombre coloquial del aspergiloma. Describe de forma gráfica lo que se observa: una masa redondeada de hongo (con fibrina y restos celulares) dentro de una cavidad del pulmón. El hongo no crece hacia fuera de la cavidad ni invade el tejido sano. No. Muchos se detectan por casualidad en una radiografía o una tomografía solicitadas por otro motivo. Cuando da la cara, el síntoma que más preocupa es la hemoptisis (expectoración de sangre), que puede ser leve y esporádica o, en ocasiones raras, masiva. No necesariamente. Si el aspergiloma es un hallazgo incidental y no causa molestias, puede mantenerse en observación. La decisión de intervenir depende de la presencia de hemoptisis recurrente, del riesgo quirúrgico del paciente y de la función pulmonar disponible. En personas con sistema inmunitario competente, la progresión es muy infrecuente. En pacientes que posteriormente desarrollan inmunodepresión grave (por ejemplo, tras iniciar quimioterapia), sí se han descrito casos de progresión a enfermedad invasiva, pero no es el escenario habitual. Si desea profundizar en conceptos asociados al aspergiloma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el aspergiloma
Cavidades que predisponen a la formación
Formación y composición de la bola fúngica
Diferenciación con la aspergilosis invasiva y la crónica
Preguntas frecuentes
¿Qué significa exactamente "bola fúngica"?
¿Un aspergiloma siempre produce molestias?
¿Se necesita siempre una intervención?
¿Puede un aspergiloma convertirse en una infección invasiva?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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