DICCIONARIO MÉDICO
Conidio
Un conidio es una espora asexual e inmóvil generada por determinados hongos, sobre todo del filo Ascomycota. Se forma en estructuras especializadas denominadas conidióforos y constituye el principal mecanismo de propagación asexual en hongos filamentosos de interés médico, como Aspergillus, Penicillium o los dermatofitos. En micología, el término designa una célula reproductora que se origina por mitosis a partir de una hifa o de una célula conidiógena, sin que intervenga fusión de núcleos ni meiosis. El vocablo procede del griego κόνις (kónis, "polvo") y el sufijo diminutivo -idion, en alusión al aspecto pulverulento que adoptan las masas de conidios cuando maduran sobre la superficie del micelio. La forma latina conidium (plural conidia) se incorporó al vocabulario micológico durante el siglo XIX, a medida que la microscopía óptica permitió observar estas estructuras con detalle suficiente para distinguirlas de las esporas sexuales. Las esporas producidas por reproducción sexual (ascosporas, basidiosporas, zigosporas) surgen de la fusión de núcleos y generan variabilidad genética. Los conidios, en cambio, producen individuos genéticamente idénticos al organismo progenitor. Se trata, por tanto, de clones. Esa uniformidad genética no impide que los conidios sean extremadamente eficaces como vehículo de dispersión: son ligeros, resistentes a la desecación y capaces de permanecer viables durante meses en condiciones ambientales desfavorables. Los conidios nacen en el extremo de hifas especializadas que reciben el nombre de conidióforos. La arquitectura de cada conidióforo varía enormemente entre géneros: puede tratarse de un filamento simple, como ocurre en Geotrichum, o de una estructura ramificada con vesícula apical, fiálides y cadenas de esporas, como la que caracteriza al género Aspergillus. El color que adquiere una colonia fúngica al madurar depende, en gran medida, del pigmento de sus conidios: negro en Aspergillus niger, verde azulado en A. fumigatus, amarillo verdoso en Penicillium. Existen dos modelos básicos de conidiogénesis. En la conidiogénesis blástica, un pequeño brote aparece en la célula conidiógena y crece antes de separarse; es el mecanismo habitual en levaduras y en hongos como Cladosporium. En la conidiogénesis tálica, toda la célula se transforma en uno o varios conidios, como sucede con las artroconidias de Coccidioides. La clasificación puede parecer un tecnicismo de laboratorio, pero tiene consecuencias prácticas: la forma en que se disponen los conidios y el tipo de célula conidiógena que los produce son criterios que permiten identificar el agente causal de una micosis cuando se examina un cultivo al microscopio. Los hongos que con mayor frecuencia causan enfermedad en el ser humano se reproducen, precisamente, mediante conidios. Inhalar conidios de Aspergillus fumigatus es el paso inicial de la aspergilosis invasiva, una infección grave en pacientes inmunodeprimidos. Los dermatofitos que provocan tiña del cuero cabelludo, de la piel o de las uñas también se identifican en el laboratorio por la morfología de sus macroconidios y microconidios: los de Microsporum son fusiformes y de pared gruesa; los de Trichophyton, más pequeños y con forma de lágrima. No todos los conidios provocan enfermedad, por supuesto. Respiramos a diario miles de ellos sin consecuencia alguna. El sistema inmunitario de una persona sana reconoce y elimina los conidios inhalados con rapidez, gracias a los macrófagos alveolares y a la respuesta inflamatoria local. Solo cuando las defensas fallan (por quimioterapia, trasplante de órgano, uso prolongado de corticoides o infección por VIH) los conidios consiguen germinar, formar hifas y colonizar tejidos. Del griego κόνις (kónis), que significa "polvo", con el sufijo diminutivo -idion. La imagen es descriptiva: al madurar, los conidios se desprenden del micelio y forman un polvillo visible a simple vista, como el que se observa al sacudir un trozo de pan enmohecido. Depende del contexto. Todos los conidios son esporas, pero no todas las esporas son conidios. El término espora abarca tanto las formas sexuales (ascosporas, basidiosporas) como las asexuales. Conidio designa específicamente una espora asexual externa, producida sin intervención de meiosis. Sí. La conidiogénesis es exclusiva del reino Fungi. Las bacterias forman endosporas por un mecanismo completamente distinto, y las plantas producen esporas mediante meiosis. Los conidios, por definición, son esporas asexuales de origen fúngico. Individualmente, no. Su tamaño oscila entre 2 y 10 micrómetros en la mayoría de las especies. Lo que sí se observa sin microscopio es la masa de conidios acumulada sobre el micelio: el color verdoso del moho del pan o el tono negruzco de las manchas de humedad en una pared son, en realidad, millones de conidios agrupados. Si desea profundizar en conceptos asociados a la micología médica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un conidio
Formación y tipos de conidiogénesis
Conidios en micología médica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra conidio?
¿Un conidio es lo mismo que una espora?
¿Los conidios solo los producen los hongos?
¿Se pueden ver los conidios a simple vista?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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