DICCIONARIO MÉDICO

Arteriografía

La arteriografía es una técnica de imagen que permite visualizar el interior de las arterias inyectando un medio de contraste radiopaco a través de un catéter. Se emplea para estudiar territorios vasculares de prácticamente cualquier zona del organismo y sigue siendo, pese a la expansión de modalidades menos invasivas, la referencia cuando se requiere resolución espacial máxima del árbol arterial.

Qué es la arteriografía

La arteriografía es un procedimiento de diagnóstico por imagen en el que se introduce un catéter flexible en una arteria de acceso periférico (habitualmente la arteria femoral o la radial) y se avanza hasta el territorio vascular que se desea explorar. Una vez en posición, se inyecta un contraste iodado y se obtienen radiografías seriadas que muestran la luz arterial, sus ramificaciones y cualquier alteración de la pared o del flujo.

El término procede de dos voces griegas: ἀρτηρία (artēría, «conducto de aire», nombre que los griegos daban a las arterias porque las encontraban vacías en los cadáveres y las suponían conductoras de aire) y γράφειν (gráphein, «escribir, registrar»). En sentido literal, arteriografía significa «registro de la arteria». El vocablo se consolidó en la primera mitad del siglo XX, cuando la inyección de contrastes radiopacos en el torrente arterial pasó de ser un experimento de laboratorio a una herramienta clínica reproducible.

De Egas Moniz a la técnica de Seldinger

El 28 de junio de 1927, el neuropsiquiatra portugués António Egas Moniz logró en Lisboa la primera angiografía cerebral con éxito en un paciente vivo. Inyectó yoduro de sodio directamente en la carótida interna y obtuvo radiografías donde las ramas arteriales cerebrales eran visibles por vez primera. Aquella demostración, presentada semanas después en la Société de Neurologie de París, abrió el camino a la exploración radiológica de cualquier territorio arterial.

Durante las tres décadas siguientes, la arteriografía requería la exposición quirúrgica de la arteria o su punción directa, lo que limitaba su uso a centros muy especializados. En 1953, el radiólogo sueco Sven-Ivar Seldinger publicó en Acta Radiologica una solución elegante: puncionar la arteria con una aguja fina, introducir por ella una guía metálica flexible, retirar la aguja y deslizar el catéter sobre la guía hasta el punto deseado. La técnica de Seldinger eliminó la necesidad de diseccionar el vaso y redujo enormemente las complicaciones del acceso. Sigue siendo el fundamento de todo cateterismo vascular actual.

Principio técnico de la imagen

Compuestas por tejidos blandos, las arterias tienen la misma densidad radiológica que los órganos circundantes y no se distinguen en una radiografía convencional. El contraste iodado absorbe los rayos X con mucha mayor eficacia que esos tejidos, de modo que la columna de contraste que rellena la luz arterial se proyecta como una imagen densa y nítida sobre la placa o el detector digital.

Mediante fluoroscopia se sigue en tiempo real el avance del catéter y la distribución del contraste. A partir de esa secuencia de imágenes se valoran el calibre de la arteria, la presencia de estenosis u oclusiones, la existencia de dilataciones aneurismáticas y la velocidad relativa del flujo. La imagen obtenida se denomina arteriograma.

Territorios vasculares explorados

Prácticamente cualquier sector del árbol arterial sistémico puede explorarse por cateterismo. Las modalidades con nombre propio en la práctica clínica son la arteriografía coronaria (estudio de las arterias del corazón, quizá la variante más frecuente en la actualidad), la arteriografía cerebral, la aortografía, la arteriografía pulmonar y la arteriografía renal, entre otras. Cada una adapta el punto de acceso y la forma de inyectar el contraste a la anatomía del territorio.

Cuando el objeto de estudio son las venas en lugar de las arterias, la técnica equivalente recibe el nombre de flebografía. El término genérico que engloba ambas es angiografía, derivado del griego ἀγγεῖον (angeîon, «vaso»). En la práctica cotidiana, arteriografía y angiografía se usan con frecuencia como sinónimos, aunque en sentido estricto la segunda es más amplia.

Relación con las técnicas no invasivas

En las últimas décadas, la angio-TC (angiografía por tomografía computarizada) y la angio-RM (angiografía por resonancia magnética) han asumido buena parte de las indicaciones diagnósticas que antes cubrían las arteriografías convencionales. Ambas técnicas inyectan contraste por vía venosa periférica, sin necesidad de catéter arterial, lo que las hace considerablemente menos invasivas.

No obstante, la arteriografía convencional conserva un papel que ninguna de ellas puede replicar del todo: la combinación de diagnóstico y terapia en el mismo acto. Durante una arteriografía, el radiólogo intervencionista puede dilatar una estenosis, colocar un stent, embolizar un vaso sangrante o inyectar fármacos directamente en el territorio afectado. Esa doble capacidad es lo que mantiene vigente al cateterismo arterial en la era de las técnicas seccionales, y la razón por la que la radiología intervencionista se ha convertido en una subespecialidad con entidad propia.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra arteriografía?

De la unión de dos raíces griegas: ἀρτηρία (artēría), que los griegos usaban para referirse a los conductos que partían del corazón, y γράφειν (gráphein), «registrar» o «describir». Literalmente, arteriografía es el registro visual de una arteria.

¿Es lo mismo arteriografía que angiografía?

No exactamente. La angiografía abarca el estudio de cualquier vaso (arterias, venas, linfáticos), mientras que la arteriografía se limita a las arterias. En la práctica clínica, sin embargo, ambos términos se emplean a menudo de forma intercambiable porque la inmensa mayoría de estos estudios vasculares se dirigen a las arterias.

¿Cuál es la diferencia entre arteriografía y arteriograma?

Arteriografía designa el procedimiento; arteriograma, la imagen resultante. En español la distinción se desdibuja con frecuencia porque tendemos a usar arteriografía para ambas cosas, pero en la terminología inglesa la diferencia entre arteriography (técnica) y arteriogram (imagen) se mantiene con más rigor.

¿Se utiliza hoy la arteriografía convencional o la han sustituido otras técnicas?

Depende del contexto. Para muchas indicaciones puramente diagnósticas, la angio-TC y la angio-RM han desplazado al cateterismo arterial. Pero cuando se prevé la posibilidad de intervenir sobre la lesión en el mismo acto (dilatar una estenosis, embolizar un vaso, colocar una prótesis endovascular), la arteriografía convencional sigue siendo la técnica de elección porque solo ella permite combinar diagnóstico y terapia sin necesidad de un segundo procedimiento.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Arteriografía. Enciclopedia médica. MedlinePlus en español.
  2. Manual MSD (versión para público general). Angiografía. Merck Sharp & Dohme.
  3. Real Academia Española. Arteriografía. Diccionario de la lengua española.
  4. Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI). Angiografía o arteriografía. Información para pacientes.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la arteriografía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Arteriografía pulmonar: modalidad de arteriografía dirigida a los vasos de la circulación pulmonar.
  • Arteriografía renal: exploración arteriográfica específica de las arterias del riñón.
  • Arteriograma: imagen radiológica obtenida en una arteriografía.
  • Angiografía: término genérico para el estudio de imagen de cualquier tipo de vaso.
  • Angiografía por sustracción digital: modalidad que elimina las estructuras óseas de la imagen para mejorar la visualización del vaso.
  • Técnica de Seldinger: método de cateterismo percutáneo descrito en 1953 que fundamenta el acceso vascular en la arteriografía moderna.
  • Cateterismo vascular: introducción de un catéter en el sistema vascular con fines diagnósticos o terapéuticos.

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