DICCIONARIO MÉDICO
Arteriografía pulmonar
La arteriografía pulmonar es la exploración radiológica de las arterias de la circulación pulmonar mediante la inyección directa de contraste iodado a través de un catéter colocado en la arteria pulmonar principal o en una de sus ramas. Durante décadas fue la técnica de referencia para confirmar o descartar una embolia pulmonar, y hoy conserva indicaciones específicas en las que otras modalidades no alcanzan resolución suficiente. Se trata de una variante de la arteriografía convencional adaptada a un territorio con particularidades hemodinámicas propias. A diferencia de las arteriografías de la circulación sistémica, en las que el catéter entra por una arteria periférica y navega a contracorriente, aquí el acceso es venoso: el catéter se introduce por la vena femoral (o la yugular), atraviesa la aurícula y el ventrículo derechos, y llega a la arteria pulmonar siguiendo la dirección natural del flujo sanguíneo. El recorrido es, en cierto modo, un cateterismo del corazón derecho con prolongación hasta los vasos pulmonares. Una vez alojado el catéter en la arteria pulmonar principal o en una de sus ramas lobares, se inyecta un bolo de contraste iodado y se obtienen imágenes mediante fluoroscopia y radiografías seriadas. Con la mejor resolución, las arterias se visualizan hasta las dos primeras subdivisiones segmentarias. El circuito pulmonar trabaja a presiones mucho más bajas que el sistémico: la presión media en la arteria pulmonar ronda los 15 mmHg en condiciones normales, frente a los 90-100 mmHg de la aorta. Eso tiene consecuencias prácticas para el procedimiento. El contraste se distribuye con rapidez por un lecho vascular de resistencia baja y se elimina rápido, lo que obliga a coordinar con precisión el momento de la inyección y la adquisición de imágenes. Históricamente se consideró contraindicada la inyección directa de contraste en pacientes con hipertensión arterial pulmonar grave, pero la experiencia acumulada en centros de referencia ha demostrado que puede realizarse con seguridad si se emplean catéteres de baja presión y volúmenes de contraste ajustados. Esa cautela inicial explica que la técnica se haya circunscrito a unidades con experiencia en hemodinámica pulmonar. El tromboembolismo pulmonar fue durante años la indicación por antonomasia de esta exploración. Cuando un coágulo ocluye parcial o totalmente una rama de la arteria pulmonar, la arteriografía muestra un defecto de repleción (la columna de contraste se interrumpe o rodea el trombo) o una amputación brusca de la arteria. No hay resultado más concluyente. Sin embargo, la angio-TC multidetector ha asumido la mayor parte de ese papel desde la primera década del siglo XXI. Su sensibilidad y especificidad se aproximan a las de la arteriografía convencional, con la ventaja de no requerir cateterismo. La arteriografía pulmonar queda reservada para situaciones en las que los resultados de la angio-TC o la gammagrafía de ventilación-perfusión no son concluyentes, o cuando se planifica una intervención directa sobre el vaso (por ejemplo, la evaluación preoperatoria de la tromboendarterectomía en la hipertensión pulmonar tromboembólica crónica). Además del tromboembolismo, la arteriografía pulmonar puede emplearse para caracterizar malformaciones arteriovenosas pulmonares, evaluar aneurismas de las arterias pulmonares o estudiar estenosis congénitas de la vasculatura pulmonar. Son situaciones poco frecuentes, pero en ellas la información que proporciona el cateterismo directo sigue siendo difícil de igualar con técnicas seccionales. Combina las raíces griegas ἀρτηρία (artēría, «arteria»), γράφειν (gráphein, «registrar») y el adjetivo latino pulmonaris, derivado de pulmo, «pulmón». Literalmente es el registro radiológico de las arterias del pulmón. Sí. Ambos nombres se usan de forma intercambiable en la práctica clínica y en las publicaciones médicas. MedlinePlus, por ejemplo, titula su artículo «Angiografía pulmonar» y lo lista como sinónimo de arteriografía pulmonar. Para la mayoría de las sospechas de embolia pulmonar, la angio-TC multidetector es hoy la primera opción. La arteriografía pulmonar convencional se reserva para casos en los que las pruebas no invasivas no dan un resultado claro o cuando se necesita combinar el estudio con una intervención sobre el propio vaso. Por una vena. Es una de las diferencias más llamativas respecto a otras arteriografías. El catéter entra por la vena femoral o la yugular, atraviesa las cavidades derechas del corazón y alcanza la arteria pulmonar siguiendo la dirección natural de la circulación venosa. Si desea profundizar en conceptos asociados a la arteriografía pulmonar, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la arteriografía pulmonar
Particularidad hemodinámica del territorio pulmonar
Contexto clínico principal: el tromboembolismo pulmonar
Otras indicaciones
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre arteriografía pulmonar?
¿Es lo mismo que una angiografía pulmonar?
¿Se sigue haciendo o la ha reemplazado la angio-TC?
¿Se accede por una arteria o por una vena?
Referencias
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