DICCIONARIO MÉDICO
Arteriograma
Un arteriograma es la imagen radiológica que resulta de una arteriografía. Muestra la luz de las arterias exploradas rellena de contraste iodado, lo que permite al radiólogo evaluar su calibre, su trayecto y la presencia de lesiones en la pared vascular. El término designa, por tanto, el producto visual del procedimiento, no el procedimiento en sí. Cuando durante una arteriografía se inyecta contraste iodado en una arteria y se captura la imagen resultante mediante rayos X, esa imagen es el arteriograma. Puede registrarse como radiografía estática en una placa convencional o como secuencia dinámica en un sistema de fluoroscopia digital. En las unidades modernas de radiología intervencionista, las imágenes se adquieren en formato digital y se procesan en tiempo real, lo que facilita la manipulación del contraste, la medición del calibre vascular y la sustracción de estructuras óseas para aislar el árbol arterial (principio en el que se basa la angiografía por sustracción digital). El vocablo se compone de las raíces griegas ἀρτηρία (artēría, «arteria») y γράμμα (grámma, «registro escrito, trazo»). En inglés, la distinción entre arteriography (la técnica) y arteriogram (la imagen) se mantiene con bastante consistencia. En español, sin embargo, la RAE recoge una tercera acepción de «arteriografía» con el significado de «imagen obtenida por arteriografía», de modo que ambas palabras pueden referirse a la imagen. Esa polisemia explica que en muchos textos médicos en castellano el término arteriograma aparezca con menos frecuencia que su equivalente inglés. Al examinar un arteriograma, el radiólogo valora varios elementos. El primero es el contorno de la columna de contraste: un borde liso e ininterrumpido indica una pared arterial normal, mientras que irregularidades o defectos de repleción sugieren la presencia de placas ateroscleróticas, trombos o disecciones. También se evalúa si el calibre de la arteria es uniforme o presenta zonas de estrechamiento (estenosis) o de dilatación anormal (aneurisma). Otro aspecto relevante es la distribución del contraste en el tiempo. Una arteria parcialmente ocluida deja pasar el contraste con lentitud, fenómeno que se aprecia comparando fotogramas sucesivos de la secuencia fluoroscópica. Si la oclusión es completa, la columna de contraste se interrumpe bruscamente y pueden observarse vasos colaterales que intentan suplir el territorio afectado. Esos vasos colaterales aportan información indirecta sobre la cronicidad de la obstrucción: cuanto más desarrollados están, más tiempo lleva el proceso. Estrictamente, no. Arteriografía es el procedimiento (la técnica de cateterismo con inyección de contraste) y arteriograma es la imagen obtenida. La confusión es comprensible porque en español la propia RAE acepta que «arteriografía» pueda designar también la imagen, algo que en inglés no ocurre. De las raíces griegas ἀρτηρία (artēría) y γράμμα (grámma, «trazo, registro»). El sufijo -grama indica el resultado gráfico de un procedimiento, igual que en electrocardiograma o en electroencefalograma. No exactamente. La lectura de un arteriograma requiere formación específica en radiología vascular, porque la imagen solo cobra sentido cuando se conocen la anatomía arterial normal del territorio estudiado y los patrones radiológicos de las distintas lesiones vasculares. Un radiólogo generalista puede interpretar hallazgos evidentes, pero las lecturas más sutiles recaen sobre especialistas en radiología vascular e intervencionista. Si desea profundizar en conceptos asociados al arteriograma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un arteriograma
Qué información aporta un arteriograma
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo arteriograma que arteriografía?
¿De dónde viene la palabra arteriograma?
¿Un arteriograma se lee como una radiografía normal?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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