DICCIONARIO MÉDICO
Anisomelia
La anisomelia es la diferencia de longitud entre las extremidades de un mismo par, ya sean las inferiores o las superiores. Puede estar presente desde el nacimiento o aparecer como consecuencia de lesiones, infecciones o trastornos del crecimiento óseo. Se estima que entre el 40 % y el 70 % de la población adulta presenta algún grado de discrepancia, si bien solo las diferencias superiores a 1-2 cm suelen tener repercusión funcional. El término procede del griego ἄνισος (ánisos, "desigual"), compuesto por el prefijo privativo ἀν- y ἴσος (ísos, "igual"), más μέλος (mélos, "miembro"). Literalmente designa una condición en la que los miembros no son iguales. En la literatura anglosajona se emplea con frecuencia limb length discrepancy (LLD) o limb length inequality, y en español convive con el sinónimo dismetría de extremidades, que es la forma más habitual en la práctica clínica cotidiana. No es, en sentido estricto, una enfermedad. Es un hallazgo clínico que puede constituir una variante fisiológica menor o señalar una patología subyacente que altera el crecimiento o la estructura del hueso. La relevancia médica depende de la magnitud de la diferencia, de su causa y del momento en que se detecta: en un niño con esqueleto en desarrollo, una discrepancia que parece modesta puede progresar de forma considerable hasta el cierre de las fisis. Los huesos largos del miembro inferior crecen a partir de los cartílagos de crecimiento situados en sus extremos, las fisis. Cada fisis contribuye de forma desigual al crecimiento total del hueso: la fisis distal del fémur aporta aproximadamente el 70-75 % de su longitud final, mientras que la fisis proximal de la tibia contribuye con alrededor del 55 % de la tibia. Cualquier agresión que dañe selectivamente una de estas placas (una fractura que la cruce, una infección ósea localizada, una quemadura) puede frenar o acelerar el crecimiento de un segmento concreto, y la discrepancia resultante irá aumentando con cada año que el niño siga creciendo. Cuando ambas fisis funcionan con normalidad pero existe una diferencia congénita en la longitud del fémur o de la tibia, la clasificación de Shapiro permite predecir la evolución: en algunos casos la discrepancia se mantiene proporcionalmente estable; en otros progresa de forma acelerada. No siempre es fácil anticiparlo. Anisomelia estructural (verdadera). La longitud real de los huesos del miembro es distinta de un lado a otro. Las causas incluyen defectos congénitos del desarrollo (hemimelia peronea, fémur corto congénito, hemihipertrofia), secuelas de fracturas que lesionaron la fisis, osteomielitis en la infancia, tumores óseos, secuelas de poliomielitis y algunas displasias esqueléticas como la acondroplasia. Anisomelia funcional (aparente). Los huesos tienen la misma longitud, pero un desequilibrio muscular, una contractura articular o una asimetría pélvica hacen que una pierna se comporte como si fuera más corta. Las escoliosis lumbares, la oblicuidad pélvica y ciertas disfunciones sacroilíacas producen con frecuencia este tipo de discrepancia, que desaparece cuando se corrige el problema de base. La distinción tiene consecuencias prácticas inmediatas. El médico necesita confirmar que la pelvis está nivelada antes de medir la discrepancia; si la asimetría desaparece con la corrección pélvica, la anisomelia es funcional y el abordaje cambia por completo. Diferencias inferiores a un centímetro rara vez producen molestias perceptibles. A partir de 1,5-2 cm, el organismo pone en marcha mecanismos compensatorios: basculación de la pelvis hacia el lado corto, flexión de la rodilla del lado largo, marcha en equino del pie del lado corto. Estas adaptaciones redistribuyen las cargas articulares y, sostenidas en el tiempo, pueden favorecer el desgaste asimétrico de la cadera o la rodilla del lado que soporta más presión, además de generar una escoliosis postural compensatoria. En discrepancias por encima de 3 cm la cojera se hace evidente y la alteración de la marcha compromete la capacidad funcional del paciente. Del griego ἄνισος (ánisos, "no igual") y μέλος (mélos, "miembro"). El prefijo ἀν- niega la igualdad que expresa ἴσος, de modo que el compuesto significa, literalmente, "miembros desiguales". En la práctica clínica española se emplea con más frecuencia el sinónimo dismetría. Sí, en el contexto ortopédico ambos términos se usan de forma intercambiable para referirse a la diferencia de longitud entre los miembros inferiores. La palabra dismetría, sin embargo, tiene también un significado neurológico distinto: en neurología designa la incapacidad de controlar la amplitud de un movimiento voluntario por una lesión cerebelosa, lo que puede generar confusión cuando no se especifica el contexto. Depende de la edad y de la actividad del paciente. En términos generales, discrepancias inferiores a 1 cm se toleran bien y no requieren intervención. Entre 1 y 2 cm, un alza en el calzado puede ser suficiente. Por encima de 2-3 cm en un paciente en crecimiento, el especialista valorará opciones que van desde la modulación del crecimiento de la pierna más larga (la epifisiodesis) hasta técnicas de alargamiento óseo. No es raro. Estudios poblacionales han documentado que hasta un 90 % de las personas presentan alguna asimetría en la longitud de sus piernas, con una media cercana a 5 mm. La mayoría de estas diferencias son tan pequeñas que pasan desapercibidas y no producen ningún problema funcional. Si desea profundizar en conceptos asociados a la anisomelia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anisomelia
Crecimiento óseo longitudinal y origen de la discrepancia
Formas de anisomelia
Repercusiones biomecánicas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra anisomelia?
¿Es lo mismo anisomelia que dismetría?
¿Qué magnitud de diferencia se considera relevante?
¿Puede una pierna crecer más que la otra sin que exista ninguna enfermedad?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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