DICCIONARIO MÉDICO
Anexitis
La anexitis es la inflamación de los anexos uterinos, es decir, de los ovarios y las trompas de Falopio. Su causa más habitual es una infección bacteriana que asciende desde el tracto genital inferior. El término se emplea como sinónimo de salpingooforitis, y el cuadro forma parte del espectro que la literatura anglosajona agrupa bajo la denominación pelvic inflammatory disease (enfermedad inflamatoria pélvica). Anexitis designa, en sentido estricto, el proceso inflamatorio que afecta de forma conjunta a las trompas uterinas y a los ovarios. La palabra procede del latín adnexum (participio de adnectĕre, «atar junto a», «unir»), que en español dio «anexo», combinado con el sufijo griego -ῖτις (-itis, «inflamación»). El resultado es un híbrido latino-griego, como tantos otros en el vocabulario médico, que significa literalmente «inflamación de lo que está unido», en alusión a las estructuras que se insertan a ambos lados del útero. Conviene no confundir esta raíz con el prefijo privativo griego ἀν- (an-), error frecuente en textos divulgativos. La a de «anexitis» no indica negación: refleja la evolución fonética del latín ad- al pasar al español. La primera documentación del término inglés adnexitis se sitúa hacia 1892, y en español aparece registrado en el Diccionario Técnico Hispanoamericano de 1930 con la acepción de «inflamación bien localizada de los órganos anejos al útero». Se denominan anexos uterinos las estructuras que rodean y se conectan con el útero a cada lado de la pelvis: las trompas de Falopio, los ovarios y los ligamentos que los fijan (ancho, útero-ovárico, infundíbulo-pélvico). Cuando una infección alcanza esta región, rara vez se limita a un solo componente. La trompa, por su comunicación directa con la cavidad uterina, suele ser la primera en inflamarse, y desde allí el proceso se extiende con facilidad al ovario adyacente y al peritoneo pélvico. Esa tendencia a la extensión explica por qué la ginecología clínica prefirió durante décadas el término «anexitis» al más preciso «salpingitis» o «ooforitis»: en la práctica, cuando se exploraba una pelvis inflamada resultaba difícil delimitar con exactitud qué estructura estaba afectada y cuál no. Gregorio Conill lo expresó en su Tratado de Ginecología (1946) al señalar que «anexitis» abarcaba «indistintamente la inflamación de trompas, ovarios, peritoneo y tejido celular pelvianos, como anexos que son todos del útero». El mecanismo habitual es la vía ascendente o canalicular. Los microorganismos presentes en la vagina o en el canal endocervical (con frecuencia Chlamydia trachomatis o Neisseria gonorrhoeae, pero también flora mixta aerobia y anaerobia) atraviesan el orificio cervical, colonizan el endometrio y progresan hasta la luz tubárica. La infección suele coincidir con la menstruación, momento en el que el moco cervical pierde parte de su capacidad de barrera. Afecta sobre todo a mujeres en edad reproductiva, con un pico de incidencia entre los 16 y los 25 años. Antes de la menarquia y tras la menopausia la anexitis es rara. Entre las posibles consecuencias a largo plazo figuran las adherencias peritoneales, la obstrucción tubárica y, en última instancia, la infertilidad por factor tubárico o un mayor riesgo de embarazo ectópico. Salpingitis se reserva para la inflamación aislada de la trompa de Falopio. Cuando el proceso se limita al ovario se habla de ooforitis. La anexitis, o salpingooforitis, implica la afectación combinada de ambas estructuras. La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) es un concepto más amplio que puede incluir, además, endometritis, parametritis y pelviperitonitis. La anexitis constituye, por tanto, una forma dentro del espectro de la EIP, no su equivalente exacto, aunque en la práctica clínica ambos términos se usen a menudo de manera intercambiable. Otra complicación local es el piosálpinx, la acumulación de material purulento dentro de la trompa obstruida. Cuando el pus engloba tanto la trompa como el ovario se forma un absceso tubo-ovárico, que requiere un manejo diferenciado. Del latín adnexum («lo unido a», «lo adyacente»), que en español evolucionó a «anexo», y del sufijo griego -ῖτις (-itis), que indica inflamación. La primera documentación en inglés data de 1892; en español se recoge desde 1930. No exactamente. La salpingitis afecta solo a la trompa de Falopio. La anexitis, o salpingooforitis, se usa cuando la inflamación ha alcanzado también el ovario. En la práctica, sin embargo, la distinción entre ambas puede resultar difícil de establecer sin una exploración detallada, porque la infección suele propagarse con facilidad de una estructura a otra. Entre los 16 y los 25 años, coincidiendo con el periodo de mayor actividad reproductiva. Antes de la primera menstruación y después de la menopausia los casos son muy infrecuentes. Sí. La inflamación repetida o no resuelta puede generar adherencias y obstrucción de las trompas, lo que impide el encuentro del óvulo con el espermatozoide. Se estima que la infertilidad de origen tubárico es una de las consecuencias más relevantes a largo plazo de la anexitis, sobre todo cuando la afectación ha sido bilateral. Si desea profundizar en conceptos asociados a la anexitis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anexitis
Los anexos uterinos como unidad anatómica
Vía de infección y factores predisponentes
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra anexitis?
¿Es lo mismo anexitis que salpingitis?
¿A qué edades es más frecuente?
¿Puede afectar a la fertilidad?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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