DICCIONARIO MÉDICO
Piosálpinx
El piosálpinx es la acumulación de pus en el interior de la trompa de Falopio, casi siempre secundaria a una infección ascendente desde el aparato genital inferior. Constituye una de las fases evolutivas de la enfermedad inflamatoria pélvica. El nombre combina pio- (griego πύον, pýon, "pus") con salpinx (griego σάλπιγξ, sálpinx, "trompeta"), término con el que los anatomistas del Renacimiento designaron la trompa de Falopio por su forma acampanada, semejante a la del instrumento clásico. El elemento salpingo- lo introdujo en el siglo XVI el propio Gabriele Falloppio, y de él derivan también salpingitis, salpingotomía o salpingólisis. Piosálpinx describe, con esa lógica, la trompeta llena de pus: una trompa uterina distendida y ocluida por un exudado purulento. Se trata siempre de una acumulación secundaria, nunca de una entidad que surja de manera espontánea en un órgano sano. Exige una infección previa de la trompa que progresa hasta obstruir su luz. La infección asciende, en la inmensa mayoría de los casos, desde el cuello uterino o la vagina, a través del útero, hasta alcanzar las trompas. Neisseria gonorrhoeae y Chlamydia trachomatis son los microorganismos que con más frecuencia inician el proceso, aunque la flora mixta, anaerobios y bacterias entéricas incluidos, suele sumarse en fases avanzadas. Una vez inflamada la trompa, las fimbrias del extremo distal desarrollan adherencias que ocluyen la salida natural del conducto. El pus generado por la respuesta inflamatoria queda entonces atrapado en su interior, sin posibilidad de drenaje hacia la cavidad peritoneal, y la trompa se distiende de forma progresiva. La bibliografía radiológica describe tres fases sucesivas en la historia natural de esta infección ascendente: la salpingitis inicial, con paredes tubáricas inflamadas pero todavía permeables; el piosálpinx propiamente dicho, con oclusión y contenido purulento; y, si el proceso continúa, el absceso tuboovárico, en el que trompa y ovario terminan fusionados por la inflamación en una única masa. No todos los casos progresan hasta esa última fase: la secuencia puede detenerse en cualquiera de los estadios previos. Según el contenido que distiende la trompa, la radiología distingue tres entidades emparentadas. El hidrosálpinx acumula líquido seroso, no purulento, y suele ser la secuela de una infección ya resuelta o de una obstrucción crónica sin componente séptico activo. El hematosálpinx contiene sangre, generalmente asociada a un embarazo ectópico roto o a endometriosis. El piosálpinx, en cambio, se define por su contenido purulento y por el contexto infeccioso activo que lo genera. Existe además una entidad mucho más rara, el pioovario, en la que el pus se localiza en el propio ovario sin afectación tubárica demostrable, casi siempre por vía hematógena (tuberculosis, fiebre tifoidea) y no por infección ascendente. El piosálpinx, como el resto de las manifestaciones de la enfermedad inflamatoria pélvica, se relaciona de forma directa con la prevalencia de infecciones de transmisión sexual por Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae en la población. Afecta sobre todo a mujeres jóvenes sexualmente activas, y su detección tardía se asocia a un mayor riesgo de complicaciones a largo plazo, entre ellas la afectación de la fertilidad por daño estructural irreversible en la trompa. Varias: perisalpingitis (inflamación de la capa serosa externa de la trompa), salpingotomía y salpingólisis, entre las que ya recoge este diccionario. Todas comparten la raíz griega σάλπιγξ (sálpinx, "trompeta"), incorporada a la anatomía en el siglo XVI por Gabriele Falloppio para nombrar el conducto que hoy lleva su apellido. No. El piosálpinx afecta solo a la trompa, que conserva su forma tubular aunque distendida por el pus. El absceso tuboovárico es una fase posterior, en la que trompa y ovario ya no pueden distinguirse como estructuras separadas porque la inflamación los ha fusionado en una única masa. Porque las adherencias que ocluyen la trompa durante el episodio infeccioso rara vez desaparecen sin dejar secuela, incluso después de que la infección remita. La trompa necesita permanecer permeable y con sus fimbrias funcionales para captar el óvulo tras la ovulación, y una cicatriz fibrosa puede bastar para impedirlo. Según datos recogidos en el Manual MSD, hasta un 15% de las mujeres con salpingitis desarrollan un absceso tuboovárico, la forma más grave de esta progresión. El riesgo aumenta, además, con cada episodio de enfermedad inflamatoria pélvica: una segunda o tercera infección deja secuelas tubáricas con mayor probabilidad que la primera. Es la duración de la infección activa, más que su intensidad puntual, lo que mejor predice el daño estructural final. No siempre. Aunque Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae explican la mayoría de los casos, la infección también puede originarse tras un parto, una cirugía ginecológica, la colocación de un dispositivo intrauterino o, con menor frecuencia, por extensión de un proceso infeccioso vecino, como una apendicitis.Qué es el piosálpinx
Mecanismo: de la salpingitis al piosálpinx
Clasificación dentro de la enfermedad inflamatoria pélvica
Diferenciación con otras acumulaciones tubáricas
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Qué otras palabras usan la raíz salpingo-?
¿Es lo mismo piosálpinx que absceso tuboovárico?
¿Por qué el piosálpinx se asocia a riesgo de infertilidad?
¿El pus en la trompa siempre indica una infección de transmisión sexual?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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