DICCIONARIO MÉDICO
Quiste tuboovárico
El quiste tuboovárico es una masa anexial quística que se forma cuando la trompa de Falopio dilatada y el ovario del mismo lado pierden su individualidad anatómica y se fusionan en una sola cavidad. Casi siempre aparece como secuela de una infección pélvica previa, y su contenido suele ser seroso, lo que lo distingue del absceso del mismo nombre, de naturaleza purulenta. El adjetivo tuboovárico une dos raíces de origen latino. Tubo procede del latín tubus, "caño" o "conducto". Ovárico deriva de ovario, y esta palabra viene a su vez del latín científico ovarium, formado sobre ovum ("huevo") con el sufijo -arium; se trata de un neologismo documentado hacia los siglos XVI y XVII, cuando la anatomía moderna empezó a nombrar de forma sistemática los órganos de la reproducción femenina. El compuesto señala, por tanto, la unión entre el conducto y la glándula que produce los óvulos. En la práctica clínica designa una masa pélvica en la que la trompa de Falopio y el ovario han dejado de ser dos estructuras separadas. No es, por tanto, un quiste ovárico simple con un vecino inflamado al lado, sino una única cavidad de paredes comunes formada por el propio proceso inflamatorio. El origen habitual está en una infección que asciende desde el cuello uterino hasta las trompas, cuadro conocido como salpingitis. La inflamación daña la mucosa tubárica y compromete la motilidad de las fimbrias, esos flecos móviles que en condiciones normales barren el óvulo hacia el interior de la trompa y que son precisamente la zona que primero se sella cuando el proceso avanza. Con el extremo distal ocluido, las secreciones quedan atrapadas y la trompa se distiende, formando lo que se conoce como hidrosálpinx. Si la inflamación se extiende al ovario vecino, causando ooforitis, se generan adherencias entre ambas estructuras. Con el tiempo, la pared común se reabsorbe parcialmente. El resultado es una única cavidad, tapizada por tejido de granulación y fibrosis, que ya no permite distinguir con claridad dónde terminaba la trompa y dónde empezaba el ovario. Conviene no confundir el quiste tuboovárico con el absceso tubo-ovárico. Ambos comparten el mismo origen infeccioso y la misma localización anatómica, pero se diferencian en el estadio evolutivo y en el contenido: el quiste alberga líquido seroso o serohemático propio de un proceso ya organizado, mientras que el absceso contiene material purulento activo y se asocia a fiebre y afectación del estado general. Un estudio publicado en una revista española de microbiología clínica sobre un caso de absceso tubo-ovárico por Granulicatella adiacens recuerda además que, aunque la mayoría de estos cuadros derivan de la enfermedad inflamatoria pélvica, una minoría tiene otros orígenes, como procesos intraabdominales contiguos. Tampoco debe equipararse a un hidrosálpinx puro, que afecta solo a la trompa sin que el ovario pierda su contorno propio, ni a los quistes ováricos funcionales como el quiste folicular o el quiste lúteo. Estos últimos se originan en el propio ciclo menstrual, no tienen causa infecciosa y suelen resolverse de manera espontánea en pocos ciclos. El quiste tuboovárico afecta casi siempre a un solo anexo, coincidiendo con el lado donde progresó el brote infeccioso inicial, aunque puede ser bilateral cuando la infección se extendió a ambos lados. Se presenta en mujeres en edad reproductiva, el mismo grupo de edad en el que se concentra la enfermedad inflamatoria pélvica de origen sexual. Al tratarse de una secuela y no de un episodio agudo, con frecuencia se detecta de forma incidental en una ecografía solicitada por otro motivo, en mujeres que no recuerdan haber tenido síntomas relevantes en su momento. No. Comparten origen y localización, pero el absceso implica pus activo e inflamación aguda, mientras que el quiste corresponde a una fase posterior, ya organizada y con contenido seroso. De dos raíces latinas: tubo (tubus, conducto) y ovárico, adjetivo derivado de ovario, que a su vez procede de ovarium, construido sobre ovum ("huevo"). El término completo describe literalmente la fusión entre ambas estructuras. Depende del grado de organización del proceso inflamatorio y de si existe infección activa asociada. Se trata de una valoración que corresponde al especialista en ginecología, que determinará el manejo más adecuado según cada caso. El hidrosálpinx afecta únicamente a la trompa, que se distiende con líquido pero conserva su forma tubular independiente del ovario. En el quiste tuboovárico, en cambio, la trompa y el ovario ya han perdido esa frontera y forman una sola cavidad.Qué es el quiste tuboovárico
De la salpingitis al quiste: cómo se forma
Diferenciación con otras masas anexiales
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Un quiste tuboovárico es lo mismo que un absceso tuboovárico?
¿De dónde viene la palabra "tuboovárico"?
¿Puede resolverse sin cirugía?
¿En qué se diferencia del hidrosálpinx?
Referencias
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