DICCIONARIO MÉDICO
Acrogeria
La acrogeria, también llamada síndrome de Gottron, es una enfermedad congénita muy poco frecuente que produce un envejecimiento prematuro de la piel, concentrado en las zonas distales de las extremidades. Las manos y los pies adoptan una apariencia envejecida desde la infancia, con piel fina, traslúcida y de especial fragilidad. Su prevalencia se estima en menos de 1 caso por cada millón de habitantes y en la literatura médica se han descrito apenas medio centenar de pacientes. El término combina dos raíces griegas: ἄκρον (ákron, «extremo», «punta») y γῆρας (gêras, «vejez»). La combinación expresa con bastante literalidad lo que ocurre: un envejecimiento que se manifiesta en los extremos del cuerpo. Fue el dermatólogo alemán Heinrich Gottron quien en 1940 describió por primera vez la entidad al observar a dos hermanos, de 16 y 19 años, cuyas manos y pies parecían los de una persona anciana desde la primera infancia. El desarrollo físico y mental de ambos era normal. Orphanet clasifica la acrogeria con el código ORPHA:2500 y OMIM la registra como entrada 201200. En la CIE-10 se codifica dentro de las atrofias cutáneas (L90.8), si bien algunos registros emplean el código E34.8 cuando se subraya su componente endocrino. La enfermedad no acorta la esperanza de vida y, a diferencia de otras progerias, no progresa de forma significativa con los años. Esta ausencia de progresión es uno de sus rasgos más llamativos y, en la práctica, el dato que más tranquiliza a las familias. El patrón de herencia no se ha establecido con certeza. Gottron describió hermanos afectados, lo que sugería una transmisión autosómica recesiva, pero décadas más tarde De Groot y colaboradores (1980) documentaron madre e hijo con la enfermedad, abriendo la puerta a un modelo autosómico dominante. Es posible que existan formas con distinto modo de herencia, o que la heterogeneidad genética sea mayor de lo que las pocas familias publicadas permiten resolver. En varios pacientes se han identificado mutaciones en el gen COL3A1, situado en el cromosoma 2q31, que codifica las cadenas proα1 del colágeno de tipo III. Cuando esta proteína se sintetiza de forma defectuosa, la dermis pierde parte de su armazón estructural y el tejido conectivo subcutáneo se sustituye por un estroma fibroso que no cumple la misma función de soporte. La piel se adelgaza, las venas subyacentes se hacen visibles y la elastina dérmica muestra alteraciones en su distribución. Conviene señalar que no todos los casos presentan mutaciones en COL3A1; en algunas familias se ha implicado el gen ZMPSTE24, relacionado con el procesamiento de la lámina nuclear, lo que acerca ciertos subtipos de acrogeria al espectro de las laminopatías. La acrogeria pertenece al grupo de las progerias segmentarias, es decir, aquellas en las que el envejecimiento prematuro no afecta a todo el organismo sino a territorios concretos. Su vecina más conocida es la progeria de Hutchinson-Gilford, pero entre ambas hay diferencias profundas: la progeria de Hutchinson-Gilford es sistémica, altera el sistema cardiovascular, el esqueleto y el metabolismo, y los pacientes rara vez superan la segunda década de vida. La acrogeria, en cambio, respeta los órganos internos, no compromete la inteligencia y permite una supervivencia normal. El síndrome de Werner comparte con la acrogeria la presencia de piel atrófica y envejecida, pero se manifiesta a partir de la adolescencia o la edad adulta joven, no desde la infancia, y cursa con cataratas, aterosclerosis precoz y predisposición a neoplasias. Otra fuente habitual de confusión es el síndrome de Ehlers-Danlos de tipo vascular (EDS tipo IV), que también se asocia a mutaciones en COL3A1. La diferencia clave es que el EDS vascular provoca fragilidad arterial con riesgo de rotura de vasos y vísceras huecas, complicaciones que no se observan en la acrogeria de Gottron. De Groot y colaboradores insistieron en 1980 en que la acrogeria constituye una entidad separada del EDS IV, a pesar de compartir una base molecular parcialmente coincidente. Del griego ἄκρον (ákron), «extremo» o «punta», y γῆρας (gêras), «vejez». El término describe con precisión el rasgo cardinal de la enfermedad: un envejecimiento que se concentra en los extremos del cuerpo. Heinrich Gottron lo introdujo en la literatura dermatológica en 1940. No en el sentido de que acorte la vida o dañe órganos internos. La afectación es predominantemente cutánea y no progresiva. La esperanza de vida es normal y el desarrollo intelectual no se ve alterado. Su repercusión es sobre todo estética y psicológica, especialmente en la adolescencia. No. La progeria de Hutchinson-Gilford produce un envejecimiento global y acelerado de todo el organismo, con graves repercusiones cardiovasculares y óseas, y reduce drásticamente la esperanza de vida. La acrogeria es una forma localizada y benigna: el envejecimiento se limita a la piel de manos, pies y, en grado variable, cara y antebrazos. Menos de 50 en toda la literatura médica publicada hasta la fecha. Se trata de una enfermedad ultrarrara, con una prevalencia estimada por Orphanet inferior a 1 caso por millón de habitantes. Si desea profundizar en conceptos asociados a la acrogeria, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la acrogeria
Bases genéticas y alteración del colágeno
Diferenciación con otros síndromes progeroides
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra acrogeria?
¿Es una enfermedad grave?
¿Es lo mismo que la progeria?
¿Cuántos casos se conocen?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026