DICCIONARIO MÉDICO
Acardia
La acardia es la ausencia o el desarrollo muy incompleto del corazón en uno de los fetos de un embarazo gemelar monocorial, es decir, de gemelos que comparten una sola placenta. Es el rasgo que define al llamado feto acárdico, dentro de una alteración poco frecuente y grave de este tipo de gestaciones. El término procede del griego ἀ- ("sin") y καρδία (kardía, "corazón"), y significa, literalmente, "ausencia de corazón". No describe, sin embargo, a un recién nacido que viva sin corazón —algo imposible—, sino a uno de los dos fetos de un embarazo de gemelos idénticos que comparten placenta. Ese feto, el feto acárdico, no tiene un corazón funcional, o lo tiene reducido a un esbozo, y depende por entero de la circulación de su hermano. No es, por tanto, una cardiopatía aislada ni un defecto que pueda repararse: es una malformación del conjunto del embarazo gemelar, en la que uno de los gemelos crece sin el órgano que debería impulsar su sangre. Al gemelo sano se le llama por eso feto bomba, porque es su corazón el que mantiene en marcha las dos circulaciones. En un embarazo monocorial las dos circulaciones no están del todo separadas: la placenta que comparten contiene anastomosis, conexiones directas entre los vasos de uno y otro feto. Cuando una de esas conexiones une una arteria de un gemelo con una arteria del otro, puede establecerse un flujo anómalo. La sangre entra en el feto acárdico al revés: le llega ya empleada, pobre en oxígeno, y recorre su cuerpo en sentido inverso al normal antes de volver al gemelo sano por una conexión venosa. A esto se le llama secuencia de perfusión arterial invertida, o secuencia TRAP por sus siglas en inglés. Esa forma de irrigación explica el aspecto del feto acárdico. La sangre alcanza primero la mitad inferior del cuerpo, de modo que las piernas y la pelvis suelen estar relativamente formadas, mientras que la cabeza, el tórax y el propio corazón —que para desarrollarse necesitan la sangre mejor oxigenada— apenas llegan a constituirse. El flujo invertido en el cordón umbilical puede apreciarse antes del nacimiento. Por qué se establece esta perfusión al revés en las primeras semanas de vida del embrión no se conoce con detalle. El grado de desarrollo del feto acárdico varía mucho de un caso a otro, y de ahí que se hayan descrito varias formas. La más frecuente con diferencia es el acardio acéfalo: faltan la cabeza y buena parte del tórax y de los brazos, pero las piernas y la pelvis están presentes; es habitual, de hecho, que la acardia se acompañe de acefalia. Las demás son menos comunes. En el acardio anceps hay una cabeza esbozada, con algo de tejido nervioso, y un cuerpo algo más formado. El acardio amorfo es solo una masa de tejidos (piel, grasa, hueso, vasos) sin forma reconocible, y el acormo, el más raro de todos, consiste casi únicamente en una cabeza. Una clasificación más antigua, todavía citada, se limita a separar los casos sin ningún tejido cardíaco de aquellos en los que persiste un resto de corazón. En las primeras ecografías, sobre todo cuando adopta la forma amorfa, el feto acárdico puede confundirse con un teratoma u otra masa de la placenta; lo que lo distingue es comprobar que esa masa recibe sangre con flujo invertido a través de un cordón propio. La acardia tampoco es lo mismo que la acefalia, aunque coincidan a menudo en el mismo feto: una palabra señala la falta de corazón y la otra, la de la cabeza, y pueden darse por separado. Y conviene no equipararla a las cardiopatías de un feto único, porque la acardia no se entiende fuera de la circulación compartida de los gemelos monocoriales. Del griego: el prefijo a- ("sin") y kardía ("corazón"), con el sufijo -ia que indica un estado. Significa, sin más, "ausencia de corazón". Es una palabra de raíz enteramente griega, a diferencia de otros términos médicos que combinan elementos de lenguas distintas. No. La acardia depende de que dos fetos compartan placenta y tengan conexiones vasculares entre ellos. Sin un gemelo que haga de bomba, un feto sin corazón funcional no recibiría sangre ni podría desarrollarse siquiera de forma parcial. Es, por eso, una alteración exclusiva de ciertos embarazos gemelares. Suelen ir juntas, pero no son lo mismo. La forma más frecuente de feto acárdico carece también de cabeza, y por eso se habla de acardio acéfalo. Aun así, una cosa es la falta de corazón y otra la de la cabeza; pueden presentarse por separado. Es muy rara. Se calcula en torno a un caso por cada 35.000 embarazos, y aparece aproximadamente en el 1 % de los gemelos que comparten placenta. El feto acárdico no es viable; la atención médica se centra en el gemelo sano, cuyo corazón asume el esfuerzo de sostener las dos circulaciones. Si desea profundizar en conceptos asociados a la acardia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la acardia
La secuencia de perfusión arterial invertida
Formas del feto acárdico
Diferenciación con entidades próximas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra acardia?
¿Puede darse acardia en un embarazo de un solo bebé?
¿Es lo mismo la acardia que la acefalia?
¿Es frecuente?
Referencias
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