DICCIONARIO MÉDICO
Abiraterona
La abiraterona es un principio activo antineoplásico que pertenece al grupo de los inhibidores de la biosíntesis de andrógenos. Se emplea en el cáncer de próstata metastásico, tanto en formas sensibles a la terapia hormonal como en las resistentes a la castración. La FDA lo aprobó en abril de 2011 y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ese mismo año; está comercializado en España. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Se trata de un esteroide sintético derivado estructuralmente de la pregnenolona. Su forma farmacéutica es el acetato de abiraterona, un profármaco que, una vez absorbido, se transforma en abiraterona libre en el organismo. El código ATC que le corresponde es L02BX03, dentro del subgrupo de otros antiandrógenos. La molécula actúa como inhibidor selectivo e irreversible de la enzima CYP17A1 (17α-hidroxilasa/C17,20-liasa), un citocromo P450 que cataliza dos pasos consecutivos en la ruta de síntesis de los andrógenos. Al bloquear CYP17A1, la abiraterona interrumpe la producción de testosterona y de otros precursores androgénicos no solo en los testículos, sino también en las glándulas suprarrenales y en el propio tejido tumoral prostático. La CYP17A1 interviene en la conversión de pregnenolona en dehidroepiandrosterona (DHEA) y de progesterona en androstenodiona, dos reacciones sin las cuales el organismo no puede fabricar testosterona. El cáncer de próstata depende de los andrógenos para proliferar: las células tumorales expresan el receptor de andrógenos y lo utilizan como señal de crecimiento. Cuando la castración médica o quirúrgica suprime la producción testicular de testosterona, las glándulas suprarrenales y, en ocasiones, el propio tumor siguen aportando cantidades residuales de andrógenos que bastan para alimentar la enfermedad. Ahí radica el interés de la abiraterona. Al inhibir CYP17A1 en todos los tejidos donde se expresa, reduce los niveles de andrógenos a cifras muy por debajo de las que se consiguen con la castración sola. Sin embargo, esa misma inhibición enzimática bloquea también la síntesis de cortisol, lo que explica por qué el fármaco se administra siempre acompañado de un glucocorticoide (prednisona o prednisolona) para prevenir la insuficiencia suprarrenal y el exceso compensatorio de mineralocorticoides. El compuesto nació a principios de los años noventa en el Institute of Cancer Research (ICR) de Londres, dentro de un programa liderado por el profesor Mike Jarman y la doctora Elaine Barrie. El equipo buscaba moléculas capaces de bloquear directamente la producción de andrógenos, en lugar de limitarse a antagonizar su receptor. La primera patente se registró en 1992 y el compuesto recibió inicialmente el código CB7598 (CB7630 para la forma acetilada). Desde la síntesis del compuesto hasta su llegada a la clínica pasaron casi dos décadas. El desarrollo se ralentizó porque, en aquella época, buena parte de la comunidad oncológica consideraba que los tumores resistentes a la castración habían dejado de depender de la testosterona. Investigaciones posteriores desmintieron esa idea y demostraron que la señalización androgénica seguía activa en el cáncer resistente a la castración, lo que reabrió la puerta a la abiraterona. La FDA autorizó el fármaco en abril de 2011 tras un ensayo de fase III que demostró beneficio en supervivencia global frente a placebo en pacientes ya tratados con quimioterapia. La indicación se amplió en 2012 a pacientes no tratados previamente con quimioterapia, y en 2018 a formas metastásicas hormonosensibles de alto riesgo. La privación androgénica ha sido el pilar del abordaje del cáncer de próstata avanzado durante décadas. Los análogos de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) consiguen una castración médica eficaz, pero no eliminan la producción extratesticular de andrógenos. La abiraterona y otros inhibidores de nueva generación actúan precisamente en esa vía residual. Otro fármaco de segunda generación, la enzalutamida, comparte indicación pero opera por un mecanismo distinto: bloquea el receptor de andrógenos en la célula tumoral en vez de suprimir la síntesis de la hormona esteroide. No son excluyentes. La elección entre uno y otro depende de consideraciones clínicas que corresponden a la página de la enfermedad. Es un inhibidor de la biosíntesis de andrógenos. Su diana farmacológica es la enzima CYP17A1, un citocromo P450 que participa en la producción de testosterona y de otros precursores androgénicos en las glándulas suprarrenales, los testículos y el tejido tumoral. Sí. La Agencia Europea de Medicamentos autorizó el acetato de abiraterona en 2011. Existen múltiples genéricos comercializados en España, todos ellos registrados en la AEMPS. Porque al bloquear CYP17A1, la abiraterona interrumpe también la síntesis de cortisol. Sin un aporte exógeno de glucocorticoide, el eje hipotálamo-hipofisario responde elevando la ACTH, lo que estimula en exceso la producción de mineralocorticoides y puede provocar hipertensión, retención de líquidos e hipopotasemia. La prednisona o la prednisolona previenen ese desequilibrio. El Institute of Cancer Research de Londres, en colaboración con Cancer Research UK. La primera patente data de 1992 y el compuesto recibió el código de laboratorio CB7598. Desde la síntesis inicial hasta la aprobación regulatoria transcurrieron casi veinte años. Si desea ampliar la información sobre hormonas, esteroidogénesis y oncología prostática, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la abiraterona
CYP17A1 y la esteroidogénesis
Del laboratorio a la práctica clínica
Contexto dentro de los antiandrógenos
Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de fármaco es la abiraterona?
¿Está disponible en España?
¿Por qué se administra junto con prednisona?
¿Quién desarrolló la abiraterona?
Referencias
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