DICCIONARIO MÉDICO
Hormona esteroide
Una hormona esteroide es una hormona de naturaleza lipídica que el organismo fabrica a partir del colesterol. Por ser soluble en grasa atraviesa con facilidad la membrana de las células y ejerce su acción desde dentro, sobre receptores que regulan la lectura de los genes. Bajo este nombre se reúnen cinco familias: glucocorticoides, mineralocorticoides, andrógenos, estrógenos y progestágenos. El término reúne dos piezas. Esterol viene del griego stereós, sólido, la misma raíz que aparece en colesterol (de kholḗ, bilis, más ese stereós), y la terminación -oide, del griego -oeidḗs, indica semejanza de forma. Una hormona esteroide es, leído al pie de la letra, una molécula con forma de esterol que trabaja como mensajero químico. Todas comparten un mismo esqueleto de diecisiete átomos de carbono, el ciclopentanoperhidrofenantreno: cuatro anillos fusionados que reconocería igual en el cortisol, en la aldosterona o en la testosterona. Lo que cambia de una molécula a otra son los grupos químicos colgados de ese armazón, y esos añadidos menudos bastan para que cada hormona haga cosas muy distintas. El material de partida, en cambio, no cambia nunca. La fabricación ocurre sobre todo en la corteza de las glándulas suprarrenales y en las gónadas, con aportes menores de la placenta durante el embarazo y del propio tejido nervioso. El primer paso sucede dentro de la mitocondria. Una proteína transportadora, conocida por sus siglas StAR, acerca el colesterol hasta allí, y una enzima de la familia del citocromo P450 recorta su cadena lateral y lo convierte en pregnenolona. La pregnenolona es la madre de todas las demás. A partir de ella, y de la progesterona que deriva enseguida, cada tejido sigue una ruta propia según las enzimas que posea: la corteza suprarrenal orienta el proceso hacia el cortisol y la aldosterona, las gónadas hacia las hormonas sexuales. Un mismo precursor, destinos separados. Aquí está el rasgo que las separa del resto de hormonas. Al ser liposolubles, las esteroides no necesitan llamar a la puerta de la célula: la cruzan. Ya dentro se acoplan a receptores específicos de una amplia familia de proteínas reguladoras, y el complejo que forman la hormona y su receptor viaja hasta el núcleo, se fija al ADN y decide qué genes se transcriben. El resultado final es la síntesis de proteínas nuevas. Ese modo de operar tiene una consecuencia práctica: la respuesta tarda. Una hormona peptídica como la hormona del crecimiento o la hormona estimulante de la corteza suprarrenal se engancha a receptores de la superficie celular y desencadena efectos casi inmediatos; la señal de un esteroide se mide en horas y se sostiene durante más tiempo. También se han descrito efectos rápidos, llamados no genómicos, que parten de receptores situados en la membrana y conviven con la vía lenta. La clasificación más extendida se apoya en el tipo de receptor al que se une cada hormona y reparte las esteroides en cinco categorías. Los glucocorticoides, con el cortisol al frente, ajustan el metabolismo de azúcares, grasas y proteínas y frenan la inflamación. Los mineralocorticoides, encabezados por la aldosterona, gobiernan el equilibrio de sodio, potasio y agua. Llegan después los andrógenos, de perfil masculinizante, con la testosterona como referencia; los estrógenos, de perfil feminizante; y los progestágenos, representados por la progesterona. A ese quinteto se le suele sumar la vitamina D, que en rigor no es un esteroide puro sino un secosteroide, con uno de sus anillos abierto, aunque nace del colesterol y señaliza igual que sus parientes. De esterol, la grasa cuyo miembro más conocido es el colesterol, y del sufijo -oide, que en griego indica parecido de forma. Un esteroide es, literalmente, algo con aspecto de esterol. En casi todo menos en la etiqueta de hormona. Las peptídicas se arman encadenando aminoácidos, se disuelven en agua y actúan sobre receptores de la superficie celular, con efectos veloces. Las esteroides derivan del colesterol, se disuelven en grasa y penetran hasta el interior de la célula, donde regulan los genes con una respuesta más lenta y duradera. La hormona del crecimiento pertenece al primer grupo; el cortisol, al segundo. No exactamente. Los esteroides anabolizantes son derivados sintéticos de la testosterona, un andrógeno natural. Imitan la estructura del esteroide corporal para reforzar su efecto sobre el músculo. La química de partida es la misma; el uso y las cantidades, no. Depende de cómo se mire. Su molécula es la de un secosteroide, un esteroide con uno de sus anillos abierto, de modo que no encaja en la definición estricta. Por su origen en el colesterol y por su forma de actuar sobre receptores intracelulares, se comporta como una más de la familia, y buena parte de los manuales la recogen como sexta clase.Qué es una hormona esteroide
Del colesterol a la hormona
Cómo ejercen su efecto
Las cinco familias
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra esteroide?
¿En qué se diferencia de una hormona peptídica?
¿Son lo mismo los esteroides del cuerpo y los del deporte?
¿La vitamina D cuenta como hormona esteroide?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026