DICCIONARIO MÉDICO
Abacavir
El abacavir es un antirretroviral de la familia de los inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósido (ITIAN). Se emplea, siempre en combinación con otros antirretrovirales, para reducir la carga del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH-1 y VIH-2) en sangre. Forma parte de la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Desde el punto de vista químico, el abacavir es un análogo carbocíclico de la 2'-desoxiguanosina, una purina. Eso significa que su estructura se parece lo suficiente a la guanosina natural como para engañar a la maquinaria replicativa del VIH, pero incorpora modificaciones que interrumpen la síntesis de la cadena de ADN proviral. Durante el desarrollo preclínico en los laboratorios de Glaxo Wellcome (hoy ViiV Healthcare) se le conoció con el código 1592U89, y la FDA autorizó su comercialización en diciembre de 1998. La Unión Europea lo aprobó pocos meses después, en julio de 1999. Se administra por vía oral, en comprimidos o solución, y su biodisponibilidad ronda el 83 %, sin influencia relevante de los alimentos. El abacavir no actúa directamente: necesita ser fosforilado dentro de la célula hasta convertirse en carbovir trifosfato, que es el metabolito con actividad antiviral. Esta forma activa tiene una semivida intracelular superior a veinte horas, lo que permite la toma de una sola vez al día. Una vez en el interior de los linfocitos CD4 infectados, las enzimas celulares convierten el abacavir en carbovir trifosfato mediante tres fosforilaciones sucesivas. El trifosfato compite con la desoxiguanosina trifosfato natural por el sitio activo de la transcriptasa inversa del VIH. Al incorporarse a la cadena de ADN en formación, bloquea su elongación. El retrovirus queda así incapacitado para insertar su genoma en el del huésped. El metabolismo hepático del abacavir no recurre al sistema citocromo P450, un dato que lo distingue de muchas otras sustancias activas y que reduce la probabilidad de interacciones farmacológicas por esa vía. La degradación corre a cargo de la alcohol deshidrogenasa y de la glucuroniltransferasa, que generan un metabolito carboxílico y otro glucurónido, ambos sin actividad antiviral. El consumo de etanol puede enlentecer esa degradación al competir por la alcohol deshidrogenasa (la semivida plasmática del propio abacavir apenas supera la hora y media, pero la del carbovir trifosfato intracelular, que es la que importa para la eficacia, es mucho mayor). Entre el 5 y el 8 % de las personas que inician abacavir desarrollan una reacción de hipersensibilidad multiorgánica que obliga a suspender la administración. El cuadro, que suele manifestarse en las primeras seis semanas, cursa con fiebre, exantema cutáneo, molestias digestivas, malestar general y, en algunos casos, dificultad respiratoria. Si se continúa la administración, el cuadro empeora con cada toma. En 2002, el grupo australiano de Simon Mallal publicó en The Lancet la asociación entre la presencia del alelo HLA-B*5701 y el riesgo de esta reacción. La prevalencia del alelo varía según la etnia: se encuentra en torno al 5-8 % de la población caucásica y es menos frecuente en otras poblaciones. El ensayo PREDICT-1 (2008, 1.956 pacientes) confirmó de forma prospectiva que el cribado genético previo eliminaba prácticamente todos los casos de hipersensibilidad confirmada inmunológicamente. Ese mismo año, la FDA actualizó la ficha técnica del abacavir para recomendar la determinación del HLA-B*5701 antes de prescribirlo. La historia del abacavir y el HLA-B*5701 se considera uno de los primeros éxitos traslacionales de la farmacogenética: un test genético sencillo que, incorporado a la práctica clínica habitual, evita una reacción adversa grave. No es un ejemplo menor. El nombre no tiene una raíz griega ni latina reconocible; es una denominación común internacional (DCI) asignada por la OMS conforme a las reglas de nomenclatura para antivirales. El sufijo -vir indica su pertenencia al grupo de sustancias activas contra virus. Durante su desarrollo recibió el código interno 1592U89. No. Ningún antirretroviral disponible en la actualidad elimina el virus del organismo. Lo que consigue el abacavir, siempre en combinación con otros antirretrovirales, es reducir la carga viral hasta niveles indetectables y permitir la recuperación del sistema inmunitario. El objetivo es convertir la infección en una enfermedad crónica controlable. Todas las guías clínicas vigentes recomiendan determinar el HLA-B*5701 antes de iniciar abacavir. Si el resultado es positivo, el abacavir está contraindicado. Prescindir de esta prueba expone al paciente a un riesgo de hipersensibilidad grave que es perfectamente evitable. Estrictamente, no. Los análogos de nucleósido (como el abacavir) necesitan tres fosforilaciones intracelulares para activarse, mientras que los análogos de nucleótido (como tenofovir) ya incorporan un grupo fosfato y requieren solo dos. Ambos actúan sobre la misma enzima, pero su cinética de activación y su perfil de resistencias difieren. Si desea profundizar en conceptos asociados al abacavir, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el abacavir
Mecanismo de acción y metabolismo
La reacción de hipersensibilidad y el alelo HLA-B*5701
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "abacavir"?
¿El abacavir cura la infección por VIH?
¿Puede tomarse abacavir sin hacerse antes el test genético?
¿Es lo mismo un inhibidor de la transcriptasa inversa análogo de nucleósido que un análogo de nucleótido?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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