Parálisis facial

"En los casos de paresia facial o parálisis completa es necesario recurrir a la cirugía para recuperar el movimiento facial, esto requiere de un equipo experimentado de microcirujanos y un microscopio específico para conseguir la reparación y rehabilitación del nervio facial".

DR. BERNARDO HONTANILLA CALATAYUD
DIRECTOR. DEPARTAMENTO DE CIRUGÍA PLÁSTICA, REPARADORA Y ESTÉTICA

La parálisis facial consiste en la pérdida total o parcial de movimiento muscular voluntario en un lado de la cara. Se produce por un fallo en el nervio facial, que no lleva las órdenes nerviosas a los principales músculos de la cara.

Se manifiesta clínicamente por la imposibilidad para levantar la ceja, cerrar el ojo, incapacidad para sonreír, alteraciones en el habla, etc.

La parálisis facial central es aquella que se produce por una lesión a nivel cerebral (no a nivel del nervio). En este caso, la parálisis afectará solo a la mitad inferior de la cara (no habrá dificultad para cerrar el ojo ni levantar la ceja).

La parálisis facial central puede ser consecuencia de un infarto cerebral, un tumor cerebral o una  malformación vascular cerebral, entre otras causas. El manejo y pronóstico de la parálisis facial central es diferente, por lo que ante dudas diagnósticas, la valoración por parte de un especialista en Neurología es fundamental.

La parálisis facial periférica es relativamente frecuente y, en general, tiene buen pronóstico con tratamiento conservador. Sin embargo, el resultado final de una parálisis puede ser, en algunos casos, una paresia facial o una parálisis completa, dependiendo de las causas.

El Departamento de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, formada por cirujanos plásticos, trabaja junto con neurólogos, otorrinolaringólogos, neurocirujanos, neurofisiológos y fisioterapeutas de la Clínica, para corregir sus secuelas.

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¿Cuáles son los síntomas habituales?

Los síntomas más frecuentemente asociados a una parálisis facial periférica son diversos. Antes de la parálisis puede presentarse un cuadro catarral banal y dolor más o menos intenso en la región retroauricular.

La parálisis se establece en unas pocas horas y puede empeorar en algunas ocasiones durante 24 o máximo 48 horas más.

La falta de movilidad en un lado de cara produce una asimetría evidente en reposo y al hacer gestos. Igualmente, conlleva la imposibilidad para sonreír y la dificultad para cerrar los párpados, con alteraciones en el lagrimeo y, a veces, también en el sentido del gusto.

También se presenta con bastante frecuencia una dificultad para subir la ceja, frente lisa, alteraciones en la respiración nasal, mordida de la mucosa bucal, acúmulo de los alimentos en la parte posterior de la boca y caída de la saliva.

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Conozca qué es la parálisis facial y cómo se trata.

¿Tiene alguno de estos síntomas?

Puede que padezca una parálisis facial

¿Cuáles son las causas?

Existen múltiples causas que pueden provocar una alteración del nervio facial a lo largo de su recorrido provocando una parálisis facial. La causa más frecuente (en el 80%) es la parálisis facial idiopática, también conocida como parálisis facial de Bell. Aunque la causa exacta es desconocida, se piensa que puede deberse a una inflamación del nervio producida por virus de la familia herpes simple.

Otras causas menos frecuentes de parálisis facial periférica son la inflamación del nervio por el virus varicela zóster, o lesiones en el trayecto del nervio por tumores a nivel del ángulo pontocerebeloso (neurinoma del acústico), tumores del oído medio o tumores de la parótida.

Igualmente, pueden provocar una parálisis facial periférica los traumatismos craneales con fractura del hueso temporal, ciertos agentes tóxicos y enfermedades autoinmunes o la yatrogenia (accidente quirúrgico).

Finalmente, puede producirse una parálisis facial de forma congénita (Síndrome de Moebius).

¿Cuál es su pronóstico?

La parálisis facial idiopática (de Bell) tiene un pronóstico benigno. En un porcentaje de los casos se consigue una recuperación total de la función del nervio. El tiempo medio suele ser entre 4-6 semanas, llegando hasta los 6 meses para la recuperación completa.

La secuela más frecuente es un leve grado de parálisis de los músculos que se afectaron.

Los factores que peor pronóstico presentan son:

  • Presencia de una parálisis completa.
  • Hiperacusia.
  • Dolor.
  • Edad mayor de 55 años.
  • Hipertensión arterial.

¿Cómo se diagnostica?

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El diagnóstico de la parálisis facial se realiza fundamentalmente con la exploración del médico especialista. En ocasiones, es necesario realizar una serie de pruebas para valorar el grado de afectación:

  • Test de Schirmer, para medir la cantidad de lagrimas que producen ambos ojos.
  • Prueba de salivación.
  • Pruebas auditivas.
  • Pruebas para evaluar la afectación del nervio.

Además, el médico puede realizar un estudio radiológico de imagen de cerebro, mediante un TAC o una resonancia magnética nuclear (RMN).

¿Cómo la tratamos?

El tratamiento inicial de la parálisis facial dependerá de la causa que la origine.

En el caso de la parálisis facial idiopática el tratamiento inicial generalmente consiste en la administración de antivirales y corticoides.

Si la parálisis es debida a un traumatismo, se puede administrar tratamiento con corticoides. Posteriormente, se puede corregir con cirugía.

Por otro lado, como el párpado no se cierra, es necesaria la protección ocular. Para ello se utilizan gafas de sol, lágrimas artificiales, pomadas epitelizantes y se cierra con un parche durante el sueño, o la colocación de una pesa en el párpado superior.

Cuando el tratamiento conservador no ha tenido éxito y el nervio no se ha recuperado, pueden realizarse técnicas de reconstrucción para mejorar las secuelas. El Departamento de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, formado por cirujanos plásticos, trabaja junto con neurólogos, otorrinolaringólogos, neurocirujanos, neurofisiológos y fisioterapeutas de la Clínica, para corregir sus secuelas.

Hay dos tipos de técnicas de reconstrucción:

  • Estáticas. Persiguen la suspensión más natural de la cara, cierre del párpado o elevación de la ceja, entre otras. Mejoran la apariencia física. Los pacientes con parálisis facial pueden abrir el ojo, pero no cerrarlo. Se implanta una pesa de oro en el párpado para que se cierre por gravedad. Respecto a la suspensión de tejidos, con tendones del paciente se elevan las partes que cuelgan para que se parezcan lo más posible a las del lado sano.
  • Dinámicas: orientadas a que el paciente consiga mover la cara y sonreír de nuevo. Según las circunstancias del paciente (causa de la lesión del nervio, edad, enfermedades asociadas, etc.), se determina la técnica quirúrgica más conveniente.

Transferencias nerviosas faciales y trasplantes musculares

Para recuperar la sonrisa se pueden utilizar transferencia nerviosas si la parálisis no han transcurrido más de 2 años o trasplantes musculares si han transcurrido más de dos años. En los transplantes se extrae un músculo de la pierna, con vasos y nervios.

Se trata del músculo gracilis, un músculo que se extiende desde la rama inferior del pubis y la rama del isquion hasta la tibia. El injerto se une al arco cigomático - una parte del cráneo humano, más concretamente de la cara - y al músculo orbicular para que tire de la comisura de la boca.

El nervio del músculo injertado se une a un trasplante de nervio facial cruzado o al nervio del músculo masetero y se conecta a una vena y una arteria del cuello.

Después de una cirugía, gracias a la capacidad de aprendizaje, el cerebro asimilará la nueva función del músculo injertado, que a partir de entonces será el encargado del movimiento de la sonrisa. Para conseguirlo, el paciente deberá hacer rehabilitación.

Tras el tratamiento quirúrgico de la parálisis facial mediante trasplante muscular y trasposición nerviosa (conexión del músculo facial a otro nervio distinto al nervio facial lesionado), el cerebro de la mujer se readapta mejor, recupera la sonrisa espontánea y presenta un mayor plazo de tiempo disponible para reparar la parálisis que el del hombre.

Pacientes con parálisis facial completa, de entre 3,5 y 5 años de evolución, alcanzan la movilidad y una simetría aceptable de la boca en reposo y sonriendo. A largo plazo, la evaluación postoperatoria muestra buenos resultados funcionales y estéticos.

Una parálisis facial puede recuperarse espontáneamente en algunos casos, sobre todo cuando son parálisis faciales idiopáticas (parálisis de Bell). Es necesario un tiempo prudencial de espera (6 meses) para determinar la recuperación del movimiento facial.

La recuperación espontánea del movimiento tras una parálisis facial conlleva frecuentemente la aparición de movimiento aberrantes (sincinesias) que conviene tratar por medio de fisioterapia, toxina botulínica o cirugía según los casos.

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