Meningitis

"En el caso de una meningitis bacteriana aguda, un retraso en el diagnóstico y en la instauración del tratamiento antibiótico puede implicar secuelas graves e incluso la muerte".

DRA. MARTA FERNÁNDEZ MATARRUBIA
ESPECIALISTA. DEPARTAMENTO DE NEUROLOGÍA

La meningitis consiste en la inflamación de las membranas (meninges) que rodean al cerebro y la médula espinal. Habitualmente, aunque no siempre, tienen una causa infecciosa.

Dentro de las meningitis de causa infecciosa, podemos distinguir entre las producidas por virus, las de origen bacteriano y las ocasionadas por hongos, más raras.

Las meningitis víricas son benignas y se suelen resolver de forma espontánea, sin embargo, las bacterianas son graves y requieren tratamiento antibiótico urgente.

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¿Cuáles son los síntomas habituales?

Además de las manifestaciones clínicas típicas, pueden acompañarse de alteración del nivel de conciencia, crisis epilépticas y otros síntomas y signos neurológicos.

En los lactantes (niños menores de dos años) las manifestaciones clínicas pueden ser fiebre alta, somnolencia o irritabilidad excesivas, inactividad, llanto constante y rechazo de la alimentación. Los ancianos pueden presentar únicamente alteración del nivel de conciencia, sin fiebre ni rigidez de nuca.

Aunque algunos síntomas sugieren la causa de la infección, como la presencia de una erupción cutánea en la meningococia, por los datos clínicos no puede deducirse el agente responsable.

Las manifestaciones clínicas que pueden alertarnos de una meningitis son:

  • Cefalea.
  • Fiebre.
  • Náuseas y vómitos.
  • Fotofobia (sensibilidad excesiva a la luz).
  • Rigidez de nuca.

¿Con qué otras enfermedades se puede confundir una meningitis?

Los primeros síntomas de una meningitis pueden ser inespecíficos y confundirse con los que pueden ocurrir al inicio de una gripe, por ejemplo (malestar general, fiebre…). Sin embargo, la aparición de cefalea intensa, distinta a la habitual, vómitos “en escopetazo”, y la rigidez de los músculos del cuello deben alertarnos de que puede tratarse de una meningitis.

Ante la aparición de estos síntomas debemos consultar en Urgencias de nuestro centro más cercano.

¿Tiene alguno de estos síntomas?

Puede que padezca una meningitis

¿Cuáles son las causas?

Las más frecuentes son las meningitis de causa infecciosa, producidas por tres agentes infecciosos diferentes:

  • Virus: las meningitis víricas son benignas y se suelen resolver de forma espontánea en cuestión de días. Hay que distinguirlas de las encefalitis virales (p.ej. encefalitis herpética), que no sólo producen inflamación de las meninges sino también del encéfalo y tienen un pronóstico más grave.
  • Bacterias: las meningitis bacterianas son graves y requieren tratamiento antibiótico urgente.  Las bacterias que ingresan en el torrente sanguíneo y que viajan hasta el cerebro y la médula espinal pueden causar una meningitis bacteriana aguda. La meningitis también puede manifestarse cuando las bacterias invaden directamente las meninges desde un foco localizado en la vecindad, como una infección de oído o de los senos paranasales, una fractura de cráneo o, en casos poco frecuentes, después de algunas cirugías.
    El neumococo y el meningococo son las bacterias responsables de más de la mitad de las meningitis agudas de nuestro país. El neumococo es la causa más frecuente de meningitis bacteriana en lactantes, niños pequeños y adultos. La meningitis meningocócica es una infección muy contagiosa que afecta, principalmente, a adolescentes y adultos jóvenes. Puede provocar una epidemia local en colegios, residencias, internados y centros similares.
  • Hongos: son más raras y ocurren fundamentalmente en personas inmunodeprimidas, como por ejemplo personas que reciben quimioterapia o tratamiento inmunodepresor (trasplantados, etc.

¿Cómo se puede prevenir?

La prevención de la meningitis se hace mediante dos medidas principales: la vacunación y la quimioprofilaxis.

Con la vacunación se inmuniza al individuo contra un germen y se evita así que adquiera la infección. La inclusión de las vacunas conjugadas frente al neumococo, el meningococo serogrupo C y Haemophilus Influenzae tipo b en los calendarios vacunales sistemáticos ha causado una importante disminución de la incidencia de estas enfermedades.

La quimioprofilaxis consiste en la administración de un antibiótico durante cortos periodos de tiempo a las personas que han estado en contacto con un paciente diagnosticado de meningitis. No todos los tipos de meningitis requieren profilaxis antibiótica para los contactos. La meningitis neumocócica (el tipo de meningitis más frecuente) no requiere quimioprofilaxis.

Sin embargo, los contactos cercanos de pacientes con meningitis meningocócica tienen mayor probabilidad de contraer la enfermedad en los 7 días siguientes, por lo que sí estará indicada la quimioprofilaxis en determinados casos.

En el caso de que se haya diagnosticado un caso de meningitis por meningococo, deberán tomar profilaxis antibiótica todas aquellas personas que hayan tenido contacto estrecho con el caso índice en los 7 días previos.

Se entiende por contacto estrecho haber tenido un contacto prolongado (8 horas o más) y además próximo (90 cm es el límite general establecido para la diseminación de gotitas de gran tamaño) con el caso o que hayan estado directamente expuestos a las secreciones orales (por ejemplo, al besar en la boca, realizar maniobras de reanimación boca a boca, etc.) del paciente durante la semana previa al inicio de los síntomas y hasta 24 horas después del comienzo del tratamiento antibiótico.

Se incluiría dentro de este grupo a todos los miembros del hogar (o contextos equiparables como pisos compartidos, etc.), compañeros de pupitre, miembros y personal del aula de guarderías o centros de educación infantil… No estaría justificado, sin embargo, administrar quimioprofilaxis a todos los alumnos que asisten a la misma clase o centro de educación primaria, secundaria y universitaria, a no ser que hayan tenido contacto estrecho con el caso.

¿Cómo se diagnostica?

<p>Dr. Zubieta en la sala de exploraci&oacute;n neurorradiol&oacute;gica&nbsp;</p>

Para el diagnóstico de la meningitis es necesario el estudio del líquido cefalorraquídeo, que se extrae mediante una punción lumbar. Debe realizarse lo antes posible si no hay contraindicaciones.

En algunos casos, la punción lumbar se pospone hasta obtener una prueba de neuroimagen (TAC o resonancia magnética cerebral).

El examen del líquido cefalorraquídeo permite identificar el agente causante de la meningitis en la mayoría de los pacientes.

Otras muestras complementarias que pueden ayudar al diagnóstico son hemocultivos, muestras otorrinofaríngeas o muestras de heces (en particular si se sospecha de enterovirus).

¿Cómo lo tratamos?

La meningitis es una urgencia médica

En el caso de una meningitis bacteriana aguda, un retraso en el diagnóstico y en la instauración del tratamiento antibiótico puede implicar daño cerebral permanente con secuelas graves e incluso la muerte.

Es por ello, que ante la sospecha de una meningitis aguda de origen bacteriano deberemos iniciar tratamiento antibiótico intravenoso urgente, incluso antes de realizar la punción lumbar diagnóstica. En un primer momento, se emplean antibióticos de amplio espectro y, posteriormente, cuando se dispone de los resultados del cultivo y antibiograma se ajusta el tratamiento al agente identificado.

Con un tratamiento apropiado, administrado a tiempo, hasta los pacientes con una meningitis potencialmente grave pueden tener una buena recuperación sin secuelas.

¿Dónde la tratamos?

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NUESTRO EQUIPO MÉDICO

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Disponemos de la tecnología más avanzada para un diagnóstico preciso con equipos de vanguardia como el HIFU, dispositivos de estimulación cerebral profunda, video EEG, PET y cirugía de la epilepsia, entre otras.

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