Demencia vascular

"Para evitar la progresión de la demencia vascular es fundamental identificar y tratar los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión, la hipercolesterolemia, la diabetes, la obesidad o el tabaquismo".

DRA. MARTA FERNÁNDEZ MATARRUBIA
ESPECIALISTA. DEPARTAMENTO DE NEUROLOGÍA

La demencia vascular es la segunda causa de demencia después de la enfermedad de Alzheimer, suponiendo el 15-20% del total. Engloba a un grupo heterogéneo de entidades que ocasionan deterioro cognitivo debido a patología cerebrovascular.

La demencia vascular puede ocurrir como consecuencia de un infarto cerebral extenso o un infarto, que sin ser de gran tamaño, involucre a regiones cerebrales estratégicas en los procesos cognitivos.

También puede aparecer como consecuencia de la repetición de pequeños infartos cerebrales que, al acumularse, van deteriorando progresivamente el tejido cerebral y las conexiones entre neuronas. Otras veces, se produce como consecuencia de una hemorragia cerebral o, más infrecuentemente, por trastornos hereditarios como el CADASIL (cerebral autosomal dominant arteriopathy with subcortical infarcts and leukoencephalopathy).

Además, no es raro que la demencia vascular tenga un componente neurodegenerativo ascociado, debido a una enfermedad de Alzheimer concomitante, a lo que nos solemos referir con el término de demencia mixta.

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¿Cuáles son los síntomas de la demencia vascular?

Los síntomas de la demencia vascular son muy variables dado que dependen de la localización y la extensión del daño cerebrovascular.

Los síntomas más habituales son:

  • Dificultad para focalizar y mantener la atención.
  • Disminución de la capacidad de planificación.
  • Disminución en la velocidad de procesamiento de la información.
  • Problemas de memoria.
  • Desorientación en tiempo o en espacio.
  • Apatía, depresión y cambios de humor (labilidad emocional).
  • Irritabilidad y conductas de agresividad.

Además de los síntomas cognitivos y conductuales, algunos pacientes con demencia vascular pueden presentar también problemas para caminar, dificultad para tragar o para articular el habla e incontinencia de orina.

A diferencia de la enfermedad de Alzheimer, que presenta un deterioro gradual y progresivo, en la demencia vascular el curso de la enfermedad puede ser escalonado, con empeoramientos bruscos, como consecuencia de la aparición de nuevos eventos vasculares cerebrales.

¿Tiene alguno de estos síntomas?

Puede que presente una demencia vascular

¿Cómo se diagnostica la demencia vascular?

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El diagnóstico de la demencia vascular requiere realizar una entrevista clínica, una exploración neurológica y una valoración cognitiva detalladas.

En la entrevista es importante recabar si existen factores de riesgo vascular o historia familiar de ictus, enfermedad vascular o demencia.

Es necesario también realizar una analítica y pruebas de imagen cerebral, como una tomografía axial computarizada (TAC) o,  preferiblemente, una resonancia magnética cerebral.

Dado que los síntomas de presentación pueden ser similares a los de la enfermedad de Alzheimer, el uso de biomarcadores (PET-FDG y PET amiloide y/o análisis de marcadores de enfermedad de Alzheimer en líquido cefalorraquídeo) está indicado en caso de dudas diagnósticas.

¿Cómo se trata la demencia vascular?

Para evitar la progresión de la demencia vascular es fundamental identificar y tratar los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión, la hipercolesterolemia, la diabetes, la obesidad o el tabaquismo.

En muchos casos está indicado añadir medicamentos que eviten la formación de trombos (antiagregantes, como el ácido acetilsalicílico) o que prevengan embolias cerebrales (anticoagulantes).

En aquellos pacientes con una demencia mixta (demencia vascular y enfermedad de Alzheimer concomitante) se pueden usar fármacos sintomáticos conocidos como inhibidores de la acetilcolinesterasa (galantamina, donepezilo o rivastigmina). En muchos casos es necesario asociar también otros fármacos (p.ej. antidepresivos) para el control de los síntomas conductuales.

Por otra parte, diversos estudios apoyan los efectos beneficiosos que aporta realizar ejercicio físico de manera regular y, al igual que en otros tipos de demencia, la estimulación cognitiva.

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