DICCIONARIO MÉDICO
Ventana pericárdica
La ventana pericárdica es la abertura que se practica quirúrgicamente en el pericardio para que un derrame se drene de forma continua hacia una cavidad vecina, en lugar de volver a acumularse. Se emplea sobre todo cuando el líquido reaparece tras una punción simple. El pericardio es el saco fibroseroso que envuelve el corazón. Cuando se acumula líquido entre sus dos hojas, lo que se conoce como derrame pericárdico, la punción con aguja resuelve la urgencia inmediata pero no siempre evita que el líquido vuelva a formarse. La ventana pericárdica ofrece una solución más duradera: se reseca un fragmento del pericardio, del tamaño de unos pocos centímetros, y por esa abertura el líquido pasa a drenarse de manera continua hacia el mediastino o hacia la cavidad pleural, donde el organismo lo reabsorbe con facilidad. El nombre describe con bastante literalidad el gesto quirúrgico: se abre, literalmente, una ventana en la envoltura del corazón. El fragmento resecado suele enviarse al laboratorio de anatomía patológica, junto con una muestra del propio líquido, lo que convierte la intervención también en una vía diagnóstica cuando se desconoce la causa del derrame. "Ventana" procede del latín fenestra. "Pericárdica" viene del griego perikárdion, formado por peri, alrededor, y kardía, corazón: literalmente, lo que rodea al corazón. La expresión completa es un calco funcional del término quirúrgico inglés pericardial window, y no tiene tradición en la anatomía clásica. La técnica más empleada es la vía subxifoidea: una incisión vertical, de unos pocos centímetros, justo bajo el xifoides. Se retrae o se extirpa esa punta cartilaginosa del esternón, se separa el diafragma de la cara posterior del hueso y se llega al pericardio sin necesidad de entrar en el tórax. El líquido drena hacia el mediastino. La alternativa es la vía transpleural, mediante una pequeña toracotomía o, cada vez con más frecuencia, mediante toracoscopia asistida por vídeo. Aquí la resección del pericardio comunica directamente con la cavidad pleural. Suele preferirse cuando conviene inspeccionar de forma más amplia el propio pericardio o cuando existen adherencias que hacen inviable el abordaje subxifoideo. Los estudios que han comparado ambas vías no encuentran diferencias relevantes en la cantidad de líquido drenado ni en la probabilidad de que el derrame reaparezca a medio plazo. La vía subxifoidea suele asociarse a una recuperación algo más rápida; la transpleural, a una visión más completa del campo quirúrgico. La pericardiocentesis es una punción con aguja, sin resección de tejido: resuelve el episodio agudo pero no garantiza que el líquido no vuelva a acumularse. La ventana pericárdica, al retirar un fragmento del saco, busca precisamente esa continuidad de drenaje que la punción no ofrece por sí sola. Con la pericardiectomía comparte el gesto de resecar tejido pericárdico, pero no la extensión ni siempre el objetivo: la pericardiectomía puede limitarse a un fragmento pequeño, como aquí, o extenderse a la práctica totalidad del saco, lo que se reserva sobre todo para la pericarditis constrictiva, un cuadro muy distinto del derrame simple. Porque la punción vacía el pericardio en ese momento, pero el orificio se cierra enseguida y, si la causa del derrame persiste, el líquido puede volver a acumularse en días o semanas. La ventana deja una comunicación permanente que impide esa reacumulación. Depende de la vía. Los pacientes operados por vía subxifoidea suelen necesitar menos analgesia y salen antes de la respiración asistida que los operados por toracotomía, según los estudios que han comparado ambos abordajes. A veces. El fragmento de pericardio y el líquido extraído se envían a los laboratorios de anatomía patológica y microbiología, pero el rendimiento diagnóstico real de esa muestra es bastante más modesto de lo que cabría esperar: en buena parte de los casos, el análisis no llega a identificar una causa concreta. No exactamente. Las dos consisten en retirar tejido del pericardio, pero la ventana pericárdica se limita a una abertura pequeña con fines de drenaje, mientras que "pericardiectomía" puede designar también la extirpación casi completa del saco, un procedimiento mucho más extenso que se emplea en situaciones distintas, como la pericarditis constrictiva.Qué es la ventana pericárdica
Etimología
Las dos vías de acceso
Diferenciación con términos próximos
Preguntas frecuentes
¿Por qué no basta con una punción para drenar el líquido?
¿Duele mucho la recuperación?
¿Se puede saber la causa del derrame gracias a esta cirugía?
¿Es lo mismo que una pericardiectomía?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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