DICCIONARIO MÉDICO

Derrame pericárdico

El derrame pericárdico es la acumulación patológica de líquido en el saco que rodea el corazón. En condiciones normales, la cavidad pericárdica contiene menos de 50 ml de un ultrafiltrado del plasma; se habla de derrame cuando ese volumen aumenta de forma anormal, con independencia de que se produzcan repercusiones hemodinámicas. Puede ser agudo o crónico y presentar composiciones muy distintas según la causa que lo origina.

Qué es el derrame pericárdico

La expresión combina un término castellano de origen latino, derrame (de derramar, esparcir o verter), con el adjetivo derivado del griego περικάρδιον (perikárdion, procedente de περί, peri, alrededor, y καρδία, kardía, corazón). Literalmente, líquido vertido en torno al corazón. En la nomenclatura médica actual designa la ocupación patológica de la cavidad pericárdica por líquido, sin prejuzgar todavía su naturaleza ni su significado clínico.

El diccionario terminológico de la Real Academia Nacional de Medicina lo define como la acumulación patológica de líquido en el saco pericárdico y advierte de un uso a veces laxo, casi sinónimo de hidropericardio. En rigor, hidropericardio designa un derrame seroso no inflamatorio, es decir, una situación particular dentro del concepto más amplio de derrame pericárdico.

Cavidad pericárdica y líquido normal

El pericardio es una envoltura fibroserosa formada por dos capas. La hoja visceral se adhiere al miocardio y se refleja a nivel de los grandes vasos, donde se continúa con una capa fibrosa resistente, el pericardio parietal. Entre ambas queda un espacio virtual: la cavidad pericárdica. En condiciones fisiológicas contiene entre 15 y 50 ml de líquido, un ultrafiltrado del plasma que se comporta como líquido pericárdico lubricante.

Ese pequeño volumen cumple varias funciones. Reduce la fricción entre las hojas durante el latido, limita la distensión aguda del corazón y modera las interacciones mecánicas entre las cavidades cardíacas y con las estructuras torácicas vecinas. El pericardio parietal, además, es poco distensible en el corto plazo, lo que condiciona la respuesta del organismo cuando el líquido se acumula con rapidez.

Cómo se acumula el líquido

El equilibrio entre producción y drenaje del líquido pericárdico depende de las presiones hidrostática y oncótica en los capilares pericárdicos y de la capacidad de reabsorción por vía linfática. Cuando la producción aumenta o el drenaje se interrumpe, el líquido se acumula. En la práctica, esto ocurre por tres mecanismos que a menudo se combinan.

El primero es el aumento de permeabilidad capilar en respuesta a la inflamación pericárdica. El segundo es el aumento neto de presiones hidrostáticas o la caída de la presión oncótica, propios de estados congestivos o de hipoalbuminemia grave. El tercero es la obstrucción del drenaje linfático mediastínico, típica de las causas neoplásicas.

Un rasgo específico del pericardio condiciona todo lo demás. Si el líquido se acumula despacio, el saco puede alojar cantidades muy elevadas sin comprometer la función cardíaca. Si se acumula rápido, la falta de distensibilidad de la hoja parietal eleva la presión intrapericárdica en pocos minutos y compromete el llenado ventricular, mecanismo del taponamiento cardíaco.

Clasificación

La clasificación del derrame pericárdico se aborda desde varios ángulos que aportan información complementaria.

Por la rapidez de instauración. Se distinguen derrames agudos, subagudos y crónicos, con este último considerado cuando persisten más de tres meses. La velocidad, más que el volumen absoluto, determina la tolerancia hemodinámica.

Por la cuantía. Se emplean categorías de derrame ligero, moderado y grave, definidas por el espacio libre de eco medido en la ecocardiografía. Son categorías descriptivas que no equivalen a gravedad clínica.

Por la composición del líquido. La distinción básica entre trasudado y exudado orienta hacia mecanismos congestivos o inflamatorios. En el pericardio se emplean, además, denominaciones que informan del contenido: seroso, serohemático, hemático (hemopericardio), purulento (piopericardio) y, con menor frecuencia, quiloso o gaseoso (neumopericardio).

Por la distribución. El derrame puede ser circunferencial, ocupar toda la cavidad, o quedar loculado o compartimentado por adherencias, con predilección por regiones concretas del saco pericárdico.

Diferenciación con pericarditis, hidropericardio y taponamiento

Pericarditis. Designa la inflamación del pericardio, sea o no acompañada de derrame. Muchas pericarditis agudas cursan sin acumulación significativa de líquido, y a la inversa, no todo derrame pericárdico obedece a un proceso inflamatorio. La coexistencia frecuente explica que ambos términos se usen a veces de manera imprecisa.

Hidropericardio. Se reserva para el derrame seroso no inflamatorio, propio de la insuficiencia cardíaca congestiva, la hipoalbuminemia o el mixedema. En sentido estricto es un subtipo dentro de la categoría más amplia de derrame pericárdico.

Taponamiento cardíaco. No es un tipo de derrame, sino la consecuencia hemodinámica de un derrame que impide el llenado del corazón. Depende más de la velocidad de instauración y de la elasticidad del pericardio que del volumen absoluto de líquido.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la expresión derrame pericárdico?

De la unión de un término castellano heredado del latín, derrame (esparcir, verter), y del adjetivo pericárdico, que procede del griego περικάρδιον, formado por peri (alrededor) y kardía (corazón). El significado literal es líquido vertido en torno al corazón.

¿Es lo mismo derrame pericárdico que pericarditis?

No. La pericarditis es la inflamación del pericardio, mientras que el derrame se refiere a la acumulación de líquido en su interior. Con frecuencia van juntos, porque muchas pericarditis producen derrame, pero pueden aparecer por separado.

¿Todos los derrames pericárdicos son graves?

Depende. Los derrames pequeños y de instauración lenta pueden pasar inadvertidos y descubrirse de forma incidental. Los derrames grandes o de aparición rápida, por el contrario, pueden comprometer el llenado ventricular y desembocar en taponamiento cardíaco. Lo que marca la diferencia es la velocidad con la que se acumula el líquido y la elasticidad del pericardio, no solo el volumen final.

¿Es lo mismo derrame pericárdico que hidropericardio?

En sentido estricto, no. Hidropericardio designa el derrame de contenido seroso y de mecanismo no inflamatorio, típico de la insuficiencia cardíaca o del mixedema. En la clínica ambos términos se emplean a menudo como equivalentes, aunque el hidropericardio es una categoría dentro del concepto más amplio de derrame pericárdico.

¿Por qué un derrame pequeño puede ser mortal y uno grande no?

Por la elasticidad del pericardio. La hoja parietal se distiende mal en el corto plazo. Si el líquido aparece de golpe, unos pocos cientos de mililitros bastan para elevar la presión intrapericárdica lo suficiente como para impedir el llenado del corazón. Si aparece despacio, el saco tiene tiempo para acomodarse y puede alojar más de un litro sin producir alteración hemodinámica.

Referencias

  1. Manual MSD para profesionales. Pericarditis.
  2. Real Academia Nacional de Medicina de España. Diccionario de términos médicos: derrame pericárdico.
  3. Manual MSD para el público general. Introducción a la enfermedad pericárdica.
  4. Revista Colombiana de Cardiología. Derrame pericárdico y taponamiento cardíaco.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al derrame pericárdico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

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