DICCIONARIO MÉDICO
Pericarditis fibrinosa
La pericarditis fibrinosa es la forma anatomopatológica de la pericarditis en la que el exudado inflamatorio está formado sobre todo por fibrina, con un componente líquido escaso. Constituye, junto con la pericarditis serosa, una de las variedades más habituales en la fase aguda de la enfermedad, y su hallazgo exploratorio más característico es el roce pericárdico. El adjetivo fibrinosa deriva de fibrina, la proteína filamentosa que da nombre y textura a este tipo de exudado; puede ampliar su origen y su papel en la coagulación sanguínea en la entrada dedicada a la fibrina. A esa raíz se añade el sufijo -osa, que en español indica abundancia o presencia notable de una sustancia. Aplicado a la pericarditis, el término señala que el material inflamatorio depositado sobre las hojas del pericardio contiene fibrina en cantidad suficiente para modificar su aspecto. La anatomía patológica clásica distingue las pericarditis según la naturaleza de ese exudado: serosa, cuando es un líquido claro sin fibrina; serofibrinosa, cuando ambos componentes se mezclan; fibrinosa propiamente dicha; purulenta, con abundantes bacterias y leucocitos; caseosa, típica de la tuberculosis; y hemorrágica, con sangre mezclada en el derrame. La pericarditis fibrinosa ocupa una posición intermedia dentro de este espectro: hay inflamación evidente, pero el líquido acumulado es escaso. Durante la inflamación aguda del pericardio, el aumento de la permeabilidad vascular permite que el fibrinógeno plasmático escape hacia el espacio pericárdico. Allí se transforma en fibrina y se deposita sobre las superficies serosas, que pasan de ser lisas y brillantes a mostrar un aspecto seco, granular y áspero. Es un cambio superficial, no destructivo. Cuando ese depósito se organiza en capas visibles a simple vista, los patólogos recurren a una imagen muy gráfica para describirlo: pan untado con mantequilla. La fricción entre dos superficies pericárdicas ásperas, en lugar de lisas, genera al auscultar un sonido característico: el roce pericárdico, descrito habitualmente como un chirrido superpuesto a los latidos. Entre las causas que con más frecuencia producen este patrón se encuentran el infarto agudo de miocardio, el síndrome de Dressler que aparece semanas después de un episodio cardíaco, la irradiación torácica, la fiebre reumática, el lupus eritematoso sistémico y los traumatismos torácicos. Fibrinosa y seca no son sinónimos exactos, aunque en la práctica clínica se emplean con frecuencia como si lo fueran. La primera es una categoría anatomopatológica: describe lo que se observa en el tejido, con independencia de cómo se haya llegado hasta ahí. La segunda es un término de cabecera que designa la ausencia de un derrame apreciable en la exploración. Como el exudado fibrinoso rara vez se acompaña de líquido abundante, ambas etiquetas suelen coincidir en el mismo paciente, aunque parten de puntos de observación distintos: una mira el tejido; la otra, al enfermo. Puede profundizar en este matiz en la entrada dedicada a la pericarditis seca. Además de la fibrinosa, la clasificación clásica incluye la serosa, la serofibrinosa, la purulenta, la caseosa y la hemorrágica. Cada una orienta hacia causas distintas: la purulenta hacia una infección bacteriana, la caseosa hacia la tuberculosis, la hemorrágica hacia procesos tumorales o traumáticos. Porque su origen no está en el flujo de sangre a través de una válvula, sino en el roce mecánico de dos superficies inflamadas. El sonido cambia con la postura y con la respiración, algo que rara vez ocurre con los soplos cardíacos. Sí, con matices. Comparten casi siempre el mismo paciente y el mismo momento evolutivo, pero fibrinosa describe el tejido y seca describe la ausencia de derrame en la exploración. En el contexto de un infarto agudo de miocardio o de una irradiación torácica reciente, la aparición de este patrón es relativamente frecuente. Fuera de esos escenarios, las enfermedades autoinmunes y los traumatismos torácicos explican buena parte de los casos restantes. Consulte también la información clínica completa sobre la pericarditis Si busca información sobre los síntomas, las pruebas diagnósticas y el tratamiento de esta enfermedad, puede consultar la página de pericarditis elaborada por el Departamento de Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra.Qué es la pericarditis fibrinosa
Mecanismo
Correlato clínico y causas más frecuentes
Pericarditis fibrinosa y pericarditis seca: dos miradas sobre el mismo proceso
Preguntas frecuentes
¿Qué otras variedades de pericarditis existen según el tipo de exudado?
¿Por qué se escucha un roce y no un soplo?
¿Es lo mismo que la pericarditis seca?
¿Cuál es la causa más habitual?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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