DICCIONARIO MÉDICO
Pericarditis seca
Pericarditis seca es el término clínico que designa la pericarditis aguda que cursa sin una acumulación apreciable de líquido en el espacio pericárdico. Es, en el lenguaje de cabecera, el equivalente clínico de lo que la anatomía patológica denomina pericarditis fibrinosa, aunque ambas etiquetas describen el mismo proceso desde ángulos distintos. El adjetivo seco procede del latín siccus, "sin humedad", una raíz que el protoindoeuropeo *sek- ("secarse") comparte con voces de otras lenguas antiguas. Aplicado a la pericarditis, describe justamente lo contrario de lo que ocurre en un derrame: la ausencia de líquido detectable entre las dos hojas del pericardio. La clasificación clínica clásica de las enfermedades del pericardio distingue cuatro formas evolutivas: la pericarditis seca, sin derrame; la pericarditis con derrame; la pericarditis recurrente, con episodios repetidos separados por intervalos libres de síntomas; y la pericarditis crónica constrictiva. La forma seca suele corresponder a la fase inicial de la enfermedad, antes de que se acumule líquido, si es que llega a acumularse. Los dos términos rara vez se emplean con precisión distinta en la práctica asistencial, y con frecuencia aparecen entre paréntesis el uno junto al otro, como si fueran intercambiables. No lo son del todo. Fibrinosa describe lo que se observaría en el tejido pericárdico si se examinara al microscopio; seca describe lo que percibe el médico junto a la cama del paciente, es decir, la ausencia de derrame en la auscultación y en las pruebas de imagen. En la mayoría de los casos coinciden, porque el exudado rico en fibrina rara vez genera un volumen líquido relevante. Puede ampliar esta distinción en la entrada dedicada a la pericarditis fibrinosa. El hallazgo exploratorio más asociado a esta forma es el roce pericárdico, un sonido de fricción que puede aparecer y desaparecer en cuestión de horas. Su ausencia, sin embargo, no descarta la enfermedad: se ha descrito que llega a perderse incluso en pacientes con inflamación activa demostrada por otros medios. Más bien una fase, o al menos la descripción de un momento concreto de la enfermedad. Un mismo episodio puede empezar seco y evolucionar después hacia un derrame apreciable, o mantenerse seco durante todo su curso. Del latín siccus. La raíz indoeuropea asociada, *sek-, remite a la idea de secarse o quedarse sin líquido, un origen que se conserva casi intacto en el español actual. Sí, aunque no es lo habitual. La mayoría de los episodios de pericarditis aguda, secos o con derrame, se resuelven sin dejar secuelas. Solo una minoría progresa hacia el engrosamiento y la rigidez propios de la pericarditis constrictiva. Consulte también la información clínica completa sobre la pericarditis Si busca información sobre los síntomas, las pruebas diagnósticas y el tratamiento de esta enfermedad, puede consultar la página de pericarditis elaborada por el Departamento de Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra.Qué es la pericarditis seca
Pericarditis seca y pericarditis fibrinosa: la misma realidad, dos lenguajes
Correlato clínico
Preguntas frecuentes
¿Es un tipo distinto de pericarditis o una fase de la misma enfermedad?
¿De dónde viene la palabra "seca" en este contexto?
¿Puede evolucionar hacia una pericarditis constrictiva?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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